Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
 Crítica de televisión. 
 Otro día más largo     
 
 El Alcázar.    19/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Crítica de televisión-

OTRO DÍA MAS LARGO

ANIMADA por el éxito del miércoles, a pesar de su inutilidad informativa, y como contribución a la

infatigable campaña de ahorro de energía, y acaso por aquello de que España no puede, RTVE repitió el

viernes su día más largo. Nunca falta un pretexto, y en esta ocasión lo fue una velada de boxeo en la que

Perico Fernández, no consiguió el título mundial y fue vencido a tos puntos por el "diabólico" Mangsurín,

provocando un escándalo lamentable, lamentablemente complicado con repuntes patrioteros. Por si acaso,

cuando el escándalo era más gordo, volaban almohadillas y botes de cerveza sobre el ring, las cámaras de

RTVE, sufrieron una caída de tensión que interrumpió la transmisión. Por si acaso. Eso si, hechas las

oportunas consultas, probablemente, se solucionó la avería y pudimos ver los coletazos del escándalo, e

incluso un nuevo combate, que menos mal que duró poco, porgue el púgil francés contratado para cobrar

una bolsa por enfrentarse con Alfredo Evangelista, prefirió aligerar los trámites del cobro, y tras ponerse

de rodillas varías veces, su preparador tiró la toalla. La noche habla estado de ganadores. Porque en el

segundo Telediario comparecieron ante las cámaras y micrófonos de RTVE los presuntos ganadores de

las elecciones, o sea, don Adolfo Suárez y don Felipe González. Don Adolfo Suárez con fondo

velazqueño, don Felipe González con fondo burocrático. Don Adolfo Suárez dio la noticia de que habla

sido confirmado en su cargo, de presidente del Gobierno y de que habría modificaciones en ese Gobierno.

Don Felipe González —que tuvo un detalle y no nos volvió a llamar ciudadanos e incluso llamó España a

España—, nos fue preparando para las próximas elecciones, que señaló para finales de año, que no es

mucho plazo, aunque volvió a anunciar otras nuevas elecciones para en cuanto esté redactada la

Constitución. Y sin contar con que esa nueva Constitución también tendremos que aprobarla o rechazarla

en las urnas, probablemente, ya que no creo que quede aprobada por Decreto-Ley. He de confesar el

morboso interés con que espero el primer artículo de la nueva Constitución de marras. Bueno, como digo,

los ganadores de las elecciones contribuyeron al interés televisivo del dfg largo que fue el viernes. Los

dos estuvieron muy brillantes —más don Adolfo— y muy seguros —más don Felipe, por razones

obvias—> Ó sea que tuvimos ante nosotros a las dos ´caras del poder, y mientras una de ellas nos

corroboró que seguiría mandando y gobernando, la otra enunció las primeras órdenes. La moderación es,

pues, un hecho. Pero hay clases. Porque cuando´"´Ultimas noticias" demostró una vez más la injusticia de

su titulación, porque es que no da nunca una noticia, sino que repite las noticias ya dadas; cuando

"Ultimas noticias", digo, recogió la noticia de las declaraciones de los dos ganadores, la extensión

concedida a don Adolfo Suárez, fue mucho mayor, —incluso la transcripción duró más que las

declaraciones evocadas— que la concedida a don Felipe González. Supongo que don Felipe González»

que es el jefe de la minoría parlamentaría más extensa del partido político con más escaños, habrá

protestado por esa discriminación temporal, consecuencia todavía de la consabida etapa autocrática y

personalista. Y menos mal que Jesús Hermida sigue en Nueva Yorkkkk y trabaja, aunque diluya en

literatura los frutos de su trabajo. Porque si no llega a ser por Jesús Hermida, la noticia de la muerte de

Wernher Van Braun no hubiese tenido en RTVE la más mínima glosa, porque en RTVE en ubicación

indígena no hay palabras más que para las elecciones. O sea que el día en que, por fin, terminaron de

computarse los votos y finalice el recuento —que a lo mejor ya no falta mucho—, la cosa es RTVE será

seguramente sonada, como es lógico. Igual que sería lógico que, a lo´ largo de sus emisiones, RTVE nos

diera los resultados parciales que se vayan alcanzando en el infinito recuento, que indudablemente se

debe estar haciendo con una minuciosidad total: a dedo, pudiéramos decir. Si cada hora se nos dieran los

dos votos que en ese plazo se hubiesen recontado, las distintas emisiones y loi distintos espacios

quedarían muy propios y muy bañados por las auras de la nueva era que nos libera de todo eso de que nos

libera.

Marcelo ARROITA-JAUREGVI

 

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