Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
 Letras de cambio. 
 La oposición     
 
 Informaciones.    19/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

La oposición

Por Jaime CAMPMANY

NATURALMENTE, el juego de la oposición en un sistema democrático consiste, normalmente, en

criticar las acciones de Gobierno, - en ofrecer al electorado programas y medidas diferentes* de los que

aplica el Poder en argumentar de mane-ra convincente las posiciones a la contra, en formar —como en

.Inglaterra— una especie de Gobierno -sombra que ilus-tre al electorado sobre aquello que la oposición

haría si gobernase. Se trata, en definitiva, de mantener una alternativa de Gobierno que sea capa? de

volcar las urnas a favor de quienes han perdido en las próximas elecciones. Sin este juego, no hay demo-

cracia Pero quizá convenga meditar en el hecho de que España . no atraviesa una situación normal. El

tránsito de un régimen a otro, el cambio de u autoritarismo a una democracia, todo ésto que llamamos

«transición», porque ya no tiene sentido distinguir entre reforma y ruptura, es una criatura recién nacida,

vulnerable a toda clase de peligros y enfermedades. Este Gobierno de Adolfo Suárez—el que acaba con

las .elecciones— ha hecho lo más urgente y lo más elemental. Todo lo demás está por hacer. Y lo que está

por hacer es todavía mucho. Y sobre todo, lo que hay que hacer hay que hacerlo entre todos Hay que

hacer una Constitución, y una Constitución que no se nos quede vieja o paralítica al primer cambio de

Gobierno. Hay que favorecer y estimular la organización política, que está en mantillas. Hay que abordar

una reforma administrativa. Hay que enderezar la economía, frenar los precios, aliviar el paro, disminuir

la emigración, sanear las reservas, equilibrar la balanza de pagos, aproximarse al Mercado Común,

acelerar el ritmo y mejorar la calidad de la producción, estabilizar el cambie de nuestra moneda. Hay que

dar pupitres a los niños, hay que lograr que los profesores enseñen, que los estudiantes estudien. Hay que

firmar una tregua social. Hay qué iniciar una reforma fiscal. Hay que reformar la empresa. Hay qué

vitalizar los sindicatos Etcétera, etcétera. Pienso que esto no se puede hacer sin que el Gobierno tenga en

cuenta que la oposición representa, hoy, casi a media España, y debe asumir y hacer suyos muchos de.los

criterios y aspiraciones de aquella oposición. Pero también la oposición debe pensar que sería imposible

gobernar —por nadie— sin mantener un cierto respeto y sin dar un cierto apoyo a aquellas medidas de

qobierno necesarias, para serum saliendo en paz, del atolladero histórico.

 

< Volver