Las críticas a la política económica     
 
 Ya.    04/09/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Las críticas a la política económica

DIFERENTES son las críticas que últimamente sa han realizado a la política económica del

Gobierno. Todas, y ello es lógico, hay que valorarlas teniendo en cuenta su procedencia. Pero

entendemos, al margen de posturas extremas, que todas, sin excepción, han de estudiarse y

darles la importancia que merecen. Y esto lo afirmamos conscientes de qua ni aquí ni en

ningún país puede exigirse unanimidad en cuanto a la aceptación de determinadas decisiones

económicas,

UNA de fas críticas—ciertamente poco importante desde el punto de vista técnico, pero de gran

repercusión—es que el reciente programa económico, al no generar confianza, es un mal plan.

Entendemos que esta crítica merece una medicación. El programa económico técnicamente es

tan válido como cualquier otro alternativo, siendo importante negar la afirmación de que "nadie,

absolutamente nadie, está en condicionas de ofrecer algo mejor que lo arbitrado hasta ahora ´.

PERO oceptcir que el programa es técnicamente válido no supone necesariamente admitir que

sea perfecto. Tampoco creemos que lo pretenda el Gobierno. Es técnicamente consecuente

con una decisíón previa da devaluación de la peseta inducido de una solución de esta

naturaleza, aunque haga poco énfasis en aspectos tales como la forma de reducir al paro, en la

necesidad de aumentar la productividad o en la importancia de promover un más alto nivel de

ahorro personal y familiar. Creemos que sobre estos punios se imponía más precisión.

QUIZA por un defecto de forma se corre el peligro de que et efecto último sea contrario al

perseguido. No puede ocultarse que a nivel de calle se oyen afirmaciones como ésta: que los

puestos de trabajo los cree el Gobierno. O como ésta: ante lo que se avecina, lo mejor es vivir

bien hoy a costa de lo que sea, consumiendo, por tanto, todo lo que se pueda y cualquiera que

sea tu precio. Si ésta es la reacción última, una vez más habrá que pensar en que algo ha

fallado. Nosotros nos limitamos a señalar el peligro y a sugerir, por tí se considera oportuna y

aceptable la recomendación, que el Gobierno insista, por ejemplo, en la importancia del

aumento da ta productividad y del ahorro y actúe en consecuencia. Pero no se olvide que un

plan puede ser técnicamente aceptable pero que sus resultados dependen del comportamiento

de lo* unidades de producción y consumo. Y si se comportan erróneamente y no se les

convence de lo contrario, poco habrá que esperar, por desgracia.

 

< Volver