Retratos para después de unas elecciones. 
 Los grandes derrotados     
 
 Arriba.    22/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

RETRATOS PARA DESPUÉS DE UNAS ELECCIONES

LOS GRANDES DERROTADOS

DURANTE las semanas de la campaña electoral, nuestro compañero Ricardo Blom escribió veinticinco

de estos •retratos para unas elecciones», completados en los días decisivos con los del elector y el Rey.

Nada menos que seis de aquellos veinticinco políticos han sido rechazados por las urnas; pero si el

propósito hubiera sido acertar con los triunfadores, nada más fácil que escoger las cabezas indiscutibles

de serie. El propósito era otro: presentar un abanico de políticos que, con independencia de sus dispares

criterios e ideologías, parecían importantes a la hora de redactar una Constitución viable. Asi se incluyó,

por ejemplo, el número nueve de la candidatura madrileña de UCD o el número cuatro de la lista del PSP.

El primero es ya diputado, en tanto el segundo queda fuera. Nuestros seis derrotados no son unos

cualquiera y se afincan en todos I o s grandes partidos. Cruz Martínez Esteruelas (AP), vencido en Teruel.

Nemesio Fer-nández-Cuesta e Miaña (UCD), ha reñido una batalla por los pelos para un acta de senador

por Madrid. Joaquín Ruiz-Giménez y el anciano José María Gil-nobles (ambos FDC) se han hundido en

el espectacular naufragio de la Democracia Cristiana del Equipo. El socialista Fernando Moran ha

quedado fuera en Madrid, y lo mismo ha sucedido al también número cuatro dé candidatura Ramón

Tamames (PCE). Nada menos que seis políticos de primera fila, hombres necesarios para sus respectivos

partidos: la diosa de la Fortuna no escoge siempre a los mejores. Son las paradojas inevitables de las

elecciones libres y, en este caso, con la ayuda de la regla d´Hont y la artificiosa equiparación de

circunscripciones y provincias. Cualquiera de ellos, en lista nacional abierta hubiera estado entre las

cincuenta primeras posiciones. Pero, a fin de cuentas, son las reglas del juego. Dos de las derrotas estaban

cantadas» desde antes de que publicáramos sus semblanzas: el catedrático comunista Ramón Tamames,

hombre de futuro en el partido y cuyos conocimientos específicos hubieran sido de gran utilidad en el

Parlamento, y el prestigioso diplomático socialista Fernando Moran, que es uno de los tres hombres más

importantes de la izquierda española en estos momentos y que hubiera sido, sin duda, el más brillante

orador de estas Cortes. Nemesio Fernández-Cuesta ha sido víctima inocente de un apellido excesivamente

notorio durante el régimen anterior- Es un hombre liberal, honesto y preparado, que merece y tendrá nue-

vas oportunidades con mejor fortuna. Apostar por él, es apostar a ganador. Y si no. al tiempo. Algo de

esto sucede también con Cruz Martínez Esteruelas, que representa, dentro de un inequívoco derechismo,

la cara más civilizada y moderna de su partido. Ha sido víctima del erróneo planteamiento de Alianza

Popular y, si reflexiona serenamente y se sitúa de manera más acorde con sus convicciones explícitas en

conferencias y escritos, encontrará un lugar en el futuro parlamentario de España. Finalmente hay que

decir que, para todos los demócratas españoles —estoy seguro que desde la derecha al comunismo—, la

derrota electoral de Joaquín Ruiz-Giménez ha sido la nota más triste de estas primeras elecciones

generales de la posguerra. Pocas personas tienen una altura moral semejante en el universo político de

cualquier país libre. Casi nadie ha hecho tanto como él para que la democracia regresara a España. No te-

nía sentido el empecinamiento de esa artificial Democracia Cristiana del Equipo, excesivamente

aglomerada en torno al apellido Gil-Robles, con una falta de generosidad y visión histórica que desvió la

mayor parte de sus seguidores a las filas razonables de Fernando Alvarez de Miranda y, por tanto, a la

Unión del Centro. Joaquín Ruiz-Giménez ha sido victima de su extremado sentido de la palabra, de la

honestidad personal y de la lealtad a la propia conciencia, pero no debe seguir la suerte del Equipo. Los

españoles y la democracia española tenemos una Importante deuda de gratitud con su persona. Hace falta

una respuesta. En suma, seis ausencias que se harán notar en los hemiciclos y que son las primeras

víctimas de la dureza del juego democrático. Pero en la democracia, estas cosas no son definitivas y, en

las actuales circunstancias del país, con un pro ceso constituyente en marcha, lo son aún menos.

Arriba

2 Arriba

 

< Volver