El profundo sentido de los votos     
 
 Ya.    22/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

22-VI-77

Ver, oir y... contarlo

El profundo sentido de los votos

Don Carlos Seco Serrano escribe en "ABC":

"Al equilibrio del electorado debe responder el equilibrio de los grandes bloques triunfadores—a través

de sus "capitanee"—. A don Adolfo Suárez le será preciso ahora extremar BU reconocida habilidad para

escapar a las limitaciones que podría imponerle un Gabinete "monocolor". A don Felipe González le

convendría mucho—y más que a él, al país—aprender ductilidad para no repetir los viejos errores de un

Pablo Iglesias o de un Largo Caballero; pa--ra no frustrar, encerrándose en "pura oposición", la obra de

gobierno más urgente; obra de gobierno que exige una mínima solidaridad entre las dos grandes

formaciones políticas del Parlamento que se dispone a emprender tareas constituyentes —de las que no

pueden excluirse las que afectarán a la situación económica—. La tremenda tarea ha de eer resuelta por

"todos" los núcleos políticos representados en las Cortes, y todos deben cargar con su parte de

responsabilidad, aun a costa de no apuntarse todos loe triunfos. El señor González ha hecho una

afirmación que en cierto modo no deja de ser cierta: la de que el PSOE es el primer partido del país. Pero

se trata de una verdad parcial. Vistas las cosas desde la vertiente del electorado, este, sin duda alguna, ha

demostrado una mayori-t a r i a vocación centrista. Es, pites, el sufragio el que eetá señalando al centro la

necesidad ineludible de integrarse en un partido uniforme, rico en contenido ideológico, tal como éste

afluye a través de las diversas raíces que le han dado vida. Un sano patriotismo, euperador de

enquistamientos personales o partidistas, fiel al ee-píritu del sufragio, requiere, a mi modo de ver, en esta

hora suprema, lealtad y colaboración entre los partidos, para edificar la morada común en la democracia;

una democracia cuya encarnación viva es la Corona, clave esencial en el proceso que ha llevado a este

memorable logro, a esta alentadora esperanza. Superada esta fase constituyente, saneada la situación

económica, mediante un generoso compromiso de los diversos sectores sociales, cada partido se

reafirmará en sus programas propios, de cara a una nueva singladura. Pero sería una gran desdicha que la

plataforma en que "todos" han de hallar acomodo, no pudiera construirse; o que se construyera con ma-

teriales tan deleznables que un cambio de orientación en las urnas arrastrase a su destrucción. Se han

elegido con ponderación y con seguro instinto unas Cortes democráticas: las primeras. Ahora es necesario

conseguir que no sean las últimas, que el diálogo constructivo y la solidaridad esencial no se vean

suplantados por el "canibalismo político", tan certeramente definido por Francisco Cambó... hace

cincuenta años."

 

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