Autor: Gómez Escorial, Angel. 
   Gobierno de concentración     
 
 Ya.    04/09/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

GOBIERNO

DE CONCENTRACIÓN

EN abstracto, un Gobierno de concentración es positivo. En él ** se sitúan todas las fuerzas políticas y, a

partir de ese consenso, pueden resolverse mejor los problemas. Sin embargo, tras unas elecciones, con sus

vencedores, grandes situados, pequeños derrotados y grandes fracasados, la defensa—y necesidad—de un

Gobierno de concentración se hace más que problemática.

Si la evolución política española se hubiera trazado de otra forma, dicho Gobierno de todos, sin pruebas

previas, habría tenido objeto. Pudo ser —tal vez—muy conveniente en los últimos tiempos de la

predemocracia y como organizador de unas elecciones. No se consiguió—o aceptó—esa vía y el 15

de junio los españoles acudimos a las urnas. Los resultados fueron buenos. Incluso si se piensa con un

cierto detenimiento, mejores que lo previsto. Además del triunfo del grupo organizado por Adolfo

Suárez, el Partido Socialista Obrero Español obtenía votos suficientes como para conver.tirse en

alternativa de poder. Se había roto el atomizado mundo de las siglas y parecía —parece—que sólo dos

fuerzas políticas tenían representación suficiente para organizar el futuro. Las demás iban a ir a remolque

de las actitudes de los dos ganadores. El Centro se colocaba en cabeza, formaba Gobierno y el PSOE se

organizaba en oposición con fuerza. Este marco es estrictamente democrático y, de hecho, todavía no ha

pasado nada como para suponer que el "organigrama" se ha roto.

SIN embargo, desde lados varios se está pidiendo un Gobierno de concentración. La propuesta más

firme llega del Partido Comunista de España. Desde la particular vertiente del PCE esa "sugerencia"

es válida, operativa e inteligente. Desde el punto de mira de los dos grupos vencedores de los comicios

no lo es en absoluto. El PCE obtuvo unos resultados relativamente pequeños. El Partido Comunista

Catalán—el cohesionado PSUC—s alvo al grupo nacional de una posición, en la tabla electoral, casi

afrentosa. No obstante, el poder obtenido dentro de la Cámara es débil. El partido de Santiago Carrillo

tiene que buscar apoyos o procedimientos para mejorar su penetración parlamentaria. El PSOE siempre

será un freno. O, por lo menos, lo será durante mucho tiempo.

NO es nada probable—y asi lo indican los datos que tengo en el momento de escribir el presente

articulo—que el PSOE apoye la idea de un Gobierno de concentración. E! Partido Socialista tiene

refrendo suficiente para desear gobernar en solitario y no compartir el Ejecutivo con nadie. Porque, en

definitiva, es alternativa de poder. Los otros grupos, no.; Y son éstos los que, precisamente, defienden la

posibilidad de un . Gobierno de concentración. Por que, a la postre, es un procedimiento para llegar a

sentarse en la mesa del Consejo de Ministros sin tener en cuenta el resultado de las elecciones.

PERO hay más: si se forma un Gobierno de concentración hay que suponer que en él estarán

representadas todas las fuerzas políticas del Parlamento. También, que entre los grupos que estén

dispuestos a "coalicionar" exista total consenso. A partir de esto habría que preguntar: ¿Y para qué sirven

las Cortea? Los diputados tendrían que aceptar las decisiones del Gobierno sin más, a no ser que se creara

una situación política propia de un país de locos. Total, que si se forma el Gobierno de concentración, en

pura coherencia habría que disolver las Cortes.

EL Gobierno de todos es una solución de emergencia. Puede formarse ante situaciones graves. Representa

a todas las fuerzas políticas y por eso tiene características que en tiempo normal habría que dividirlas

entre el poder ejecutivo y el legislativo. Si ahora, ante las primeras dificultades, nos saltamos la

posibilidad de que se cumpla el sistema democrático, la institucionalización de las libertades formales va

a ser difícil.

EL grupo político en el poder —la UCD—tiene el derecho y la obligación de gobernar hasta que se

termine su plazo o hasta—asimismo—que la representación del poder soberano y popular, las Cortes,

estime que su actividad es perjudicial para el país. Si eso últitno se produjera, la mejor forma de arbitraje

son las urnas. Por su parte, el partido hoy en el Gobierno—por mucho que fuera en su principio una.

unión coyuntural—ha de responder con coherencia a las promesas electorales. Corren ahora vientos sobre

que las cosas andan mal en el seno del grupo gubernamental. Ello puede ser cierto. Tal vez no. En

cualquiera de los casos, tanto da. Las dificultades «urgidas a partir de interpretaciones personales y

personalistas no deben producirse. El grupo capitaneado por Adolfo Suárez tiene que seguir unido como

respuesta a los votos que le otorgó más de la mitad del electorado. Esa es su responsabilidad.

LO Ideal es que, por parte de todos, los resultados de las elecciones sean respetados. Lo contrario sería un

mal precedente. La formación de un nuevo Gabinete, con Introducción de "variantes ideológicas" en su

seno, sólo debería producirse como resultado de unas elecciones.

HAY dos temores a modo de epílogo, El primero—ya citado—, que la tormenta en UCD no exiscte o, al

menos, no tenga características graves, Podríamos estar ante una "lógica industria" de los contrarios a la

política bipartidista que las elecciones marcaron. El segundo, que este trabajo pudiera interpretarse como

una defensa del grupo político en el poder. Ello no es exacto. El deseo del articulista se emplaza en la idea

de que la mejor forma de consolidar la democracia es que ésta marche por el camino trazado. La

democracia—y sobre todo en los sistemas parlamentarios—tiene normas sencillas e Importantes que

deben respetarse. Los precedentes "nerviosos" suelen traer muy malas consecuencias,

Ángel GÓMEZ ESCORIAL

 

< Volver