Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Ecos de las elecciones. Positiva y unánime acogida al resultado electoral. ABC en París. 
 Juan Carlos ha hecho realidad el sueño de Giscard  :   
 Descartados los dos extremos, España será gobernada desde el centro. 
 ABC.    18/06/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC.

SABADO, 18 DE JUNIO DE 1977.

ECOS DE LAS ELECCIONES

ABC EN PARÍS

JUAN CARLOS HA HECHO REALIDAD EL SUENO DE GISCARD

Descartados los dos extremos, España será gobernada desde el centro

PARÍS, 17. (De nuestro corresponsal.) El Centro de Suárea se ha convertido en el centro de interés de

todos los comentaristas de la Prensa parisiense. «Finalmente —escribe Roland Faure, director de

«L´Aurorex— lo «ue se ha convertido en realidad, ante la satisfecha mirada de Juan Carlos, ha sido el

sueño de Valery Giscard d´Estaing: al eliminar a un mismo tiempo a la extrema derecha del bloque

conservador y al Partido Comunista del campo de la ¡«mierda, España aera sobernadar en el centro.»

Este centro, que el presidente de la República no ha logrado ni forjar ni encontrar, salta al titular de «Le

Quotidien de París» con su agudeza habitual:- «La España giscardlana.> Pero se manifiesta, como una

constante, en los titulares y en los comentarlos del resto de los periódicos parisienses. Lo que parecía una

quimera, se ha convertido casi en un axioma y al estupor le ha sucedido la satisfacción.

UNANIMIDAD.

Pero a la hora del análisis se revela una curiosa unanimidad en torno a lo que parecía imposible: el alto

sentido de responsabilidad de los españole». «Una ejemplar lección de civismo. Esta, es la primera

enseñanza de las elecciones generales que se han celebrado en España el miércoles 15 de junio de 1977»,

escribía en su editorial «Le Monde». Y «Le Fígaro», en su editorial titulado «Viva la vida» (en español),

se suma e esa conclusión: «El pueblo español le ha dado al mundo una lección ejemplar de civismo y de

dignidad.» La anotación, el haberle agregado la dignidad, que es alto valor moral, al civismo, que es un

valor patriótico, redondea el juicio y lo ajusta a la condición hispánica. Pero, en una lógica relación de

causa a efecto, todos los comentaristas coinciden, asimismo, en una ´afirmación de principio: «El triunfo

del Joven Rey de España», como titula «Fran-ce-Soir». Los franceses, que conocen la figura del Cid a

través de la versión que hizo Cor-nellle de «Las mocedades del Cid», igno-ian probablemente aquella

patética excla- mación del pueblo al ver a Rodrigo camino del destierro: «Dios, que buen vasallo si ovlera

buen señor.» De haber conocido este pasaje del poema habrían comprendido «el civismo y la dignidad»

que se han manifestado en esta ocasión histórica. Pero lo Importante es que se haya reconocido esa

verdad. Como lo hacen, sin excepción y a veces con pailón, todos los comentaristas de la Prensa

parisiense.

POSTURAS.

El triunfo del sentido común, de la lógica española, se saluda de modo unánime, y se subraya la trascen-

dencia de esa opción por «el «amblo sin riesgo», que sitúa a España en una posi-oión Ideal, «en la que no

existen ni la amenaza de la unión de la Izquierda ni la del compromiso histórico». Hasta la televisión, que

ha mantenido la «españolada» en sus primeros momentos y que presentó el resultado de las elecciones

algo así como el matrimonio de Emilio de Rousseau y de la Carmen de Me-rimee, ha cambiado de rumbo

y no cesa de lanzarles piropos ai pueblo español. En fin, para todos los analistas y todos los observadores,

España le ha dicho adiós al pasado. Sólo una excepción, «L´Humanité», que estima en su editorial que «el

peso de un pasado trágico domina aún sobre la vida española». ¿Quién es el culpable?

Enrique LABORDE.

 

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