Autor: Otero, Francisco Luis. 
 Ecos de las elecciones. ABC en Roma. 
 Suárez se sucederá a sí mismo     
 
 ABC.    18/06/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

A B C EN ROMA

SUAREZ SE SUCEDERÁ A SI MISMO

ROMA, 17. (De nuestro corresponsal.) Nadie duda aquí que Atlo fo Suárez se sucederá a sí mismo *l

frente del Gobierno español. Al propio tiempo, no hay una sola figura política italiana ni extranjera a la

que los periódicos estén dedicando tantos y tan «eneróles elogios en ios últimos meses como a Suárez, un

hombre absolutamente desconocido hace un año. Elogios que añora se redoblan no sólo por el éxito

electoral, sino también por la templanza de la transición y muy par-ticularmente el modo ordenado,

pacifico, ejemplar con que los españoles, en elevado porcentaje, han acudido A las umas. que en buena

parte se atribuye a la confianza generada por el jefe del Gobierno, a IR credibilidad democrática que ha

&a-Mdo Inspirar. Las elecciones dea 15 de junio ofrecen a loa Italianos una imagen inédita de nuestro

pueblo. De pronto han sido aventurado* eí contumaz repertorio de tópicos aire senríam de obligada

falsilla, al tratamiento de nuestras realidades y problemas. Y a falba del a´.iño habitual hasta se están

oaeando. De pueblo extraño y dramático, los españoles aparecemos de la noche a la mañana «como

ciudadanos del Norte, como hotandieses, alemanes, suecos, ingleses» (Alberto Ronchey en el «Corriere

della Sera,»)

MADUREZ.

Pero más agudamien´te se escribe oue «una demooracla no nace coai un voto tan responsable y filtrado sd

previamente no hubiera madurado en la mente dte quienes debían expresarlo» (Frane Barbiere en «Il

Giornale»). Paa*a el mismo enviado especiad. «el Rey Juan Carlos tiene todas las razones formales y

sustanciales para renovar a Suá-rea ea encargo de formar Gobierno». ¿Qué Gobierno? Llegados a este

punto, los criterios y posibilidades se abren en abanico. Hay quienes hacen ver que Suárez podría

gobernar con un Gabinete de Centro si contara con el apoyo abstencionista de Alianza Popular; para

otros, ese soporte, desde ed hemiciclo e taduiso con la cesión de algunas carteras oodrí-an brindarlo

ciertos partidos regionalistas.. SSn embargo, loe periódicos continúan ocupándose más dte las

revelaciones de lae urnas qué de la composición del futuro Gobierno. En este caso la cuestión s«>

particulariza en razón de analogías y di-ferencias.

PRENSA.

Por Su parte. «Il Popolo». al hacerse eco d01 desairadlo oapeí de !«. Democracia Cristiana, cuilpa «a la

auxiliadora. Initiromlslón del suarecismo» y a «dí-flouMadeB orjfanlaaMvas v políticas objetivas». T lo

mismo el modesto resiultado corounlsta comió el naufragio dtemóerata orls*iano producen evidente

satisfacción a-1 líder del Movimiento Social Italiano. Almirante, en unas lineas que publica «II Secodo».

Hl matutino «Avanti» se desborda il comentar la magnífica colocación del Partido Socialista, al cual,

partiendo de la manera en (fue se ha fraguado el Centro, oonsádjera como «el único gran partido

nacional», aunque haya obtenido menos votos Que la formación de Suárez. Que Alianza Popudar no p

udieraa remontar eí vuelo ha provocado una frotación de manos casi «eneran, muy en Ja línea del trato

hostil (tule ae le viene aplicando deede su nacimiento. Pero el comentarlo de mayor calado es e) une hace

«República»: «La fase oue ahora se abre en España recuerda, a ciento cincuenta años de distancia, la

Monarquía burguesa y constitucional de Luis Felipe de Orleans.»

Francisco L. OTERO.

 

< Volver