Autor: Merino, Julio. 
   Los demócratas de toda la vida  :   
 Carta abierta a José Bugeda. 
 Pueblo.    09/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LOS DEMÓCRATAS DE TODA LA VIDA

ABIERTA A JOSÉ BUGEDA)

MI querido profesor. compañero y amigo:

A pesar de los brillantes y sinceros, y discutidos, artículos de tu serle sobre loa fracasos electorales, nil

problema —y creo que el de muchos otros españoles de buena fe— es que sigo siendo, pesimista. Creo,

como tú, que este pueblo, nuestro pueblo, ha perdido la alegría y yo diría que hasta el norte de su vida.

Nosotros —como Proust— vamos en busca del tiempo perdido, conven c i d o s de que, intencionada o

casualmente, alguien´nos ha tomado el pelo y ha jugado con nuestra inclinación natural a la alegria.

También jugaron con nuestra sinceridad, pero ese pecado tiene mas fácil respuesta: la resp u e s t a de las

urnas. Porque tú sabes muy bien que un pueblo engañado es un pueblo predispuesto a la ruptura. Yo me

puedo vengar —¡y bien lo sé por experiencia propial— de tos que me engañaron y me hicieron creer en

verdades que ni ellos mismos creían, yo me puedo vengar de quienes jugaron con mis Ilusiones juveni1es

o de quienes ahora quieren arrancarme mis últimos sueños... Pero, ¿y mi alegría?, ¿quién me devuelve mí

alegría?, ¿quién puede devolverme la fe que yo tenia en algunas palabras y en algunos hombres? Como

Séneca yo me atreverla a decir: «Me pueden quitar la vida, pero mi muerte, mi muerte, es sólo mía.»

Como mi alegría, como mi pesimismo.

Casi al mismo tiempo que tu «carta a un hedillista», leí en nuestro periódico unas declaraciones de Urtain

a Miguel Ors y, a fe de Dios, que no pude dejar de sentir a la vez alegría y tristeza. Mi alegría y mi

tristeza. Alegría, porque tu artículo era un grito de sinceridad (j hermoso y patético grito de sinceridad!)

Me emociona que todavía quede en esta hora que nos ha tocado vivir gente que sepa y sea capaz de gritar

verdades como puños. Tristeza, porque al oír decir a Urtain que su vida bn «ido una comedia («representé

mi primer acto levantando piedras: el segundo, boxeando,´ y ahora, de cocinero»), no pude evitar hacer

comparaciones y meditar en lo que ha sido la vida de este país, y más concretamente de núes tras

generaciones, la tuya —que tú simbolizas como nadie— y la mía, que, estáte seguro, también se siente

frustrada y engañada. ¿Cuál o cómo fue nuestro primer acto?

Indudablemente, aquellos años de la posguerra marcaron nuestras vidas para siempre. Mi infancia y mi

Juventud estuvieron presididas por la necesidad y el trabajo.,. {aunque Iba a decir, y serla verdad, que por

el hambre). A cambio alguien nos dijo que el hombre era portador de valores eternos y que España era

una unidad de destino en lo universal; que la libertad era poder arrimar el hombro «i la recnnstrucción de

la patria... i Eso sí, en orden y en paz! De cuando en cuando, sin embargo, preguntábamos (a nosotros

mismos, claro) por qué otros, algunos, muy pocos, en lugar d« arrimar el hombro podían estudiar en los

mejores colegios y hasta salir a doctorarse en las universidades extranjeras, Qué osadía! Aquéllos eran los

hijos de algunos «gerifaltes» del partido (camisa azul, chaqueta blanca, medallas al pecho, el yugo y las

flechas de oro, etcétera) o de algunos «capitalistas» (negocios increíbles, beneficios increíbles, fincas

increíbles, yates increíbles y etceteras increíbles) o de algunos «santones» del nacionalcatolicismo (misas

en latín, rosarlos en cruz, viajes a Fátima, Jubileos en Roma y procsiones diarias).

SI fue un primer acto glorioso; un pruner acto en el que casi 4 todos éramos coro —come en las tragedias

griegas— y pocos, muy pocos, los que podían hablar. Pues, a pesar de todo, pienso que hubo alegría, que

habla esperanza, miradas limpias, amistades sinceras y fe en el porvenir Asi crecieron las ciudades y

fueron llegando los automóviles, las carreteras fueron ensanchando y cubriéndose de asfalto, las casas se

fueron hacia arriba y transformándose en rascacielos. Un día descubrimos el mar y las! playas (1

diecisiete años, ocho meses y cuatro dias tuve que esperar yo para descubrir el Mediterráneo!),

Luego, vino el segundo acto. Como quien dice .acaba de comenzar. Aunque, sin saber por qué, ni por

quién, como entonces, parece que los papeles ya están de nuevo asignados. Existen ya los «personajes* y

existe el coro. Naturalmente alguien se preocupó de cambiar el decorado... y, por causas ajenas a la

empresa, hasta de director. Si en el primer acto tú y los de tu generación, yo y los de la mía y tantos otros

fuimos «hombresaplauso», ahora pienso que vadnos a ser «hombresvoto». ¡Qué osadlal ¿Podremos

preguntar qué fue de aquellos pocos que en el primer acto pudieron permitirse el lujo de estudiar en los

mejores colegios y hasta doctorarse en el extranjero, mientras loa demás arrimábamos el hombro?,

¿dónde están ahora los niños» de aquellos «jerarcas» del partido, tos de los «capitalistas» o los de los

«santones» .del nacionalcatollclsmo?... ¿Y dónde están los de tu generación y los de la mía? (Ah, amigo

mío, aquí comienza la ironía, aquí comienza el pesimismo, aquí comienza "a perderse la alegría! Porque

ahora resulta que ellos, los privilegiados de ayer, son tos demócratas de toda la vida de hoy. Porque ahora

resulta que nosotros fuimos «colaboracionistas» y por haber «colaborado» (trabajando, trabajando y

trabajando) hoy somos del «bunker»... ¡La derecha fascista! Porque ahora resulta. que fue «oprobioso»

traer el seiscientos, ensanchar las carreteras, levantar rascacielos, abrir fábricas o descubrir el mar...

Mientras ellos estudiaban en la Sorbona o se doctoraba en Harvard.

I Dios mío, qué gran cachondeo!

Sí, también este segundo acto promete ser glorioso. Ya hay «personajes» (ellos) y y* nay coro (nosotros*;

Nos engañaron entonces y, si nadie lo remedia, nos engañaran ahora. Entonces porque no teníamos

demasiados méritos y condecoraciones: ahora porque fuimos «colaboraclonl s t a s»... (¡Hay que joderset)

Entonees nos engañaron los padres y ahora nos quieren entrañar los hilos.

¿No será por esto, mi querido Bugeda, por lo que. otra rez, habrá que salir n los caminos a buscar nuestra

aleerla?, ;.no serà por noto, ml auerwo profesor. por lo que todos tus artículo* de la serie desprenden un

cierto pesimismo? í. Es fi nroblema eterno de Emafía?

T termino. La verdad es oue erta «carta abierta» sólo era para pedirte qw aclarases a mis hilos un poco

más la trastienda de lo eme decías sntm» «El Debate» y lo de José Antonio. Yo estoy sesraro —poraue te

conozco— aue ni siquiera a ese toro 1** vas a tener miedo. Oue 1«» nuevas generaciones, ade, más» de

ser socialistas, sepan de verdad quiénes fueron los artífices v responsables del «oprobio» de los últimos

cuarenta años Aunque sólo sea por aquello de la luz y los taquígrafos...

Julio MERINO

 

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