Autor: Tusell, Javier. 
   Tres meses de socialismo     
 
 Ya.    15/09/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

Tres meses de socialismo

DE las elecciones del 15 de junio ha surgido ** como una de las grandes opciones políticas de nuestro

país el Partido Socialista Obrero Español. La verdad es que el elevado porcentaje de votos logrado por

ests grupo político obedece a razones objetivas. Ha sido su larga trayectoria de oposición a la dictadura

del general franco la Que le fia. rodeado de wi merecido prestigio de luchador por la democracia. Durante

la campaña electoral ha sabida, además, identificarse con el deseo de cambio del pueblo español y ha

recurrido a este último de una manera como sin duda sus opositores a la derecha no han sido capaces de

hacer. Después, en los momentos en que se ha producido una crisis política (que verdaderamente ha sido

"la crisis que nunca existió"), su líder, Felipe González, ha sabido actuar con una habilidad y moderación

envidiables,

TfERO el Partido Socialista sigue siendo en * buena medida, el que era antes de las elecciones e incluso

nntcJios de sus defectos parecen distar mucho de estar en camino de desaparecer. Su carácter de partido

dg oposición (y, por lo tanto, incapaz de acceder al Gobierno) sigue presente en su tono gemebundo y

plañidero. Su actitud ante los problemas del país consiste sobre todo en considerar, sin la minima

autocrítica, que todo lo dicho o hecho por su dirección es perfecto y que sólo un exceso de perversidad

del lado de sus adversarios explica que no se le haga caso. Sus soluciones siempre están "a la mano",

como decía su propaganda electoral, y participa, por tanto, àft una idea milenarista del Gobierno del país,

consísíeníe en afirmar que con el soio deseo «t posible en muy poco tiempo hacer todo. En cambio,

parece carecer,, en muchas ocasiones, de propósitos de concordia nacional y se mantiene en un nivel de

generalizaciones abstractas, no de precisiones concretas, para diferenciarse de sus adversarios. Este tipo

de generalizaciones tienen no sólo el inconveniente de dar un tono cuasirreligioso a los debates políticos,

sino que inevitablemente suponen una radicalización del partido hacia la izquierda. Si uno lee, por

ejemplo, "El Socialista" (ejercicio intelectual recomendable, pero que requiere considerable paciencia),

puede quedarse perplejo al descubrir que los Gobiernos de países como ´Alemania y Suecia "sólo tienden

a consolidar el régimen capitalista" ("ES" núm. 18).

TpL resultado es que, unte to*^ das las cuestiones, el PSOE tiende a adoptar una postura que, lejos de

colaborar a una solución, tiende a crear más problemas Ae_ los que en realidad existen. Tomemos, por

ejemplo, el caso cíe fo8 funda • meníos mismos del sistema institucional. Todavía a estas alturas "El

Socialista" signe insistiendo en la necesidad, más "tarde o temprano" (número 14), de plantear un

referendum sobre la Monarquia, Todavía quiere hacer profesión dg republicanismo o, por lo menos, no

hacer alusión a la Corona en la Constitución, cuando en muchos países gobernados por los socialistas eso

no ha supuesto el menor problema pura la aceptación de la& bases mismas del sistema. El PSOEf en este

sentido, está cometiendo el error de la CEDA, en la Segunda República; la semilealtad a las instituciones.

Todavía sigue viendo extrañas conspiraciones del franquismo ouando, por ejemplo, se trata da excluir,

como es técnicamente lógico, del reglamento del Congreso la cuestión del voto de censura.

CUANDO, para que un síste*•´ ma democrático funcione, resulta imprescindible establecer un área de

convivencia común, el PSOE sigue manteniendo frente al Gobierno del presidente Suárez una actitud que

es una rara mescla de superioridad insultante y temor. "El Socialista", en su núme. ro 12, ha llegado a

describir al Gobierno como "continuista", "azul" y producto de la "aprobación de la gran banca". El

programa económico es pura "estabilización draconiana", y ai en algún punto se parece al del PSOE,

quien asi lo copia muestra "la audacia del ignorante". Para los socialistas, la crisis económica no parece

tener nada que ver con la elevación del producto de loa precios petrolíferos, sino con la maldad universal

de un capitalismo indefinido, pero omnipresente. Si se tratan áe crear sindicatos independientes,

necesariamente habrán de ser amarillos, "una farsa para dividir a los trabajadores" ("El Socialista",

número 11). Después de haber pasado la campaña electoral acusando al Centro de no querer ir a unas

elecciones constituyentes, ahora que el propósito de elaborar una nueva Constitución nopue~ de ser más

evidente para quien esté en sus cabales, se trata de acusar a la minoría más numerosa de la Cámara de

pretender un texto que contenga "una arroba de continuismo, veinte kilos de autoritarismo, tin pellizquito

de autonomia, y cantidad de oportunismo ("El Socialista", número 16). Tal cúmulo de perversidades,

apreciado en el contrario, hace pensar en que los socialistas lo que de verdad desean es una "vuelta a la

tortilla", ocultando ,s« incapacidad de convertirse en una alternativa de poder bajo el ´manto de la

intolerancia.

Si observamos las referencias que a otros grupos políticos se hacen desde las filas socialistas, la

sensación de perplejidad frente a lo que dijeron en su campaña, electoral es la misma. Las referencias a la

unión con la extrema izquierda a la vuelta de la esquina (en las municipales) son constantes. Pero, sobre

todo, ¿podría explicar mi querido amigo Luis Gómez Llórente, todo un merecido vicepresidente del

Congreso, que hacía en una reunión de la ORT y, por si fuera poco, hablando de "la idea sustancial de

solidaridad" ("El Socialista", número 19) que le une a este grupo tan minúscu

Javier TUSÉLL

* * *

(Continúa en pág. sigte.)

Tres meses de socialismo

(Viene de la pág. anterior)

lo electoralmente como extremista

Lo más curioso del caso es •*J que en esa misma reunión el representante del PCE abandonó el local ante

las intemperancias de algunos oradores. Partiendo de la base que el señor Gómez Llorente ha sido

preconizado como ministro de Educación en .un posible gabinete socialista, ¿qué diría en el caso,

surrealista sin la menor duda, de que el actual titular de esa cartera fuera a los mítines de Fuerza Nueva¡

En definitiva, no otra cosa es lo que ha sucedido. Lo curio~ so es que esas complacencias con la izquierda

más extrema van unidas a ataques desmesurados a otros sectores, no sólo al Gobierno; ahora resulta que,

por ejemplo, "Pujol se vende a Suárez* o que Tierno f a quien "El Socialista" patea el hígado con

frecuencia y delectación) es el "rey Sol de la izquierda* y padece de, "servil egotismo".

TODO es asi. ¿Hay un robo en la catedral de Oviedo* Pues a un editorialista de periódico oficial del

partido tiene la lúcida idea siguiente: "expropiar los bienes histórico-artísticos de la Iglesia sin excepción

alguna, aunque también sin perjuicio de que en los casos en que corresponda continúe el culto en los

monumentos" ( "El Socialista", número 18). ¿Sucede que en un diario madrileño de la mañana alguien

tiene la "osadía" de hablar del "militarismo" de la Cuba de Fidel Castro? Pues, a pesar de la insensatez de

lo que la traducción española de esa frase ´pueda suponer, "El Socialista" (número 19) insis

te en que es imprescindible un "ejército revolucionario" y que por no existir en Chile cayó Allende. ¿Se

procuró durante la campaña disminuir hasta la casi nada los contenidos maracistas del programa del

PSOE¡ Ahora, con mentalidad de catecismo Ripalda, "El Socialista" (número 16) afirma que esta doctrina

"no sólo comprende y explica el mundo, sino que, además, deduce de fsa realidad a que históricamente ha

llegado la sociedad capitalista el curso conveniente d« su evolución y de au cambio".

SE podría pensar que este articulo no debería haber sido escrito, porque puede herir a los mttitantes del

PSOE. Yo pienso que ante todo la democracia es la diferenciación, y que si es necesario pactar en lo

concreto, haiy que mantener eí enfrentamiento en el terreno de los principio*, y pienso también que la

democracia se construye entre todos y que todos tenemos defectos que »Mperar. Los tiene, por supuesto,

y muy graves, el Centro Democrático. Pero, porque deseo que lo» supere cuanto antes y «até en

condiciones de llegar al poder, debo decir que los tiene aún peores el Partido Socialista.

Javier TUSELL

 

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