Autor: Medina González, Guillermo. 
   Perspectivas de gobierno: O coalición o Gobierno de pacto     
 
 Informaciones.    17/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Perspectivas de gobierno:

O coalición o "Gobierno de pacto"

Por Guillermo MEDINA

A te vista de los resultados electorales, que mejoran sustaneialmente las ultimas previsiones del Centro el

«mónocolórs U.C.D. es aritméticamente viable y casi con seguridad la opción preferida por .Suárez. Pero

no excluiría esta hipótesis Ja necesidad de un pacto constó segunda gran fuerza triunfadora. Por eso, a ese

posible mottocólor habría que llamarlo "Gobierno de pacto».Lo que no es viable es un tmonocolor puros,

que respondería a la dialéctica de una permanente confrontación Góbierno-oposición. Sito, que es posible

en una democracia estabilizada, tiene considerables riesgos en un país que la estrena, que aún no ha

redactado íá Constitución de la nueva era # que está sumido en una profunda crisis económica. Ojalá,, que

en esta hora de triunfo los responsables de U. C. D. 9 del P. S. O. E. entiendan que los electores desean —

y las circunstancias obligan— que negocien y pacten. HABÍA dos «test» esenciales en las elecciones del

día 15: opción del elector moderado por Alianza Popular o la Unión de Centro, una; la segunda, clarificar

cuál es el partido-Jefe, interlocutor fundamental, dé la Izquierda. Los resultados están a la vista, y dé ellos

nace un sistema bipolar orientado al centro y no a los extremos, donde el elector moderado va a pesar en

las trayectorias que sigan los dos grandes vencedores. Kaes el 15 de Junio, por otra parte, un cuadro

político enormemente simplificado, parecido a cualquier democracia europea con solera y alejado de la

perspectiva minipartidis-ta que algunos auguraban como mal político endémico de este pais. En suma,

nace un modelo político-electoral orientado en ´principio a consolidar la democracia, aunque las urnas han

sido crueles con muchos hombres de prestigio y de inequívoca trayectoria democrática, que han pagado

caro ,su intento de ofrecer alternativas al margen, en cierto modo «paralelas» a los dos grandes

vencedores. La hueva realidad, con ser positiva, no está exenta dé interrogantes. Mientras la U.C.D. es

una coa-lición pendiente de confirmación poselectóral, el P.S.O.E. ha dé precisar aún cuál es la

orientación definitiva del socialismo español. Los resultados electorales van a pesar favorablemente en

ambos casos. Sobre la Ü.C.D., porque mantener la unidad es una exigencia para evitar que el P.S.O.E.

pase a ser el primer partido y, por consiguiente, en la lógica de una Monarquía parlamentaria, el jefe de

formación del , Gobierno; por otra parte, la propia campaña ha impuesto la «marca U.C.D.», oscureciendo

a sus componentes, como demuestra lo sucedido con la" Democracia Cristiana: la «marca D.C.» ha>

sufrido una derrota, por lo que el P.D.C., integrado en el centro, tendrá en cuenta este dato. Por otra parte,

el triunfo personal de Felipe González, al frente de una campaña dinámica dirigida a penetrar en el

electorado de izquierda moderada y aun de centro, puede ser decisivo ^para que el P.S.O.E. se aleje de

cualquier radicalismo. Queda planteada ahora la necesidad de un Gobierno con representación y fuerza

suficiente para enfrentar los problemas urgentes y graves. La aritmética electoral y parlamentaria propia

de la democracia será la que imponga la solución. Es decir, el Gobierno que se forme será el resultante de

la relación de fuerzas en él Congreso. Pues bien, en la coyuntura económicamente crítica y

constitucionalmente constituye n t e en que nos encontramos, al no alcanzar U.C.D. la mitad más uno de

los escaños, el Gobierno de centro-izquierda pueda llegar a ser una exigencia de la estabilidad democráti-

ca, aunque debería quedar limitado en el tiempo a dos objetivos: la constitución y él programa de

saneamiento económico. ¿Es posible el centro-izquierda después de las fricciones Suárez-González?

Todo indica que es posible reanudar el d i á 1 ó g o interrumpido cuando imprudentemente el Gobierno

Jugó a la división socialista al reconocer al P.S.O.E. histórico. Suárez dijo en Barcelona: «Ño ´deseo

continuar en la Presidencia si no obtengo el respaldo necesario para gobernar con eficacia.» Lo qué quiere

decir que esté político realista y .pragmático, que reconoce amar el Poder, hará lo necesario para

conservarlo. ¿Y el P.S.O.E.? El día 14, cerrada ya la campaña, Felipe González me dijo lo siguiente:

«Preferimos situarnos en ¡ana oposición responsable, pero la responsabilidad puede llevarnos a participar

en un Gobierno de coalición bajo ciertas condiciones.» Así las cosas, la coalición U.C.D.-P.S.O.E. es

factible, y será un hecho si la aritmética electoral no permite a la Ü.C.D. lo que es su primera opción:

formar Gobierno homogéneo por sí sola o con diputados «periféricos» a.ella misma, incluyendo posibles

elementos; procentro de alianza. En tal caso, el P.S.O.E. planteará aquella «oposición responsable». Suá-

rez y González, dos hombres jóvenes que acaban de deshancar a toda una generación de viejos políticos,

saben que sus electores quieren la negociación y él compromiso. Si el centro-izquierda no es

parlamentariamente necesario, el Gobierno homogéneo tendrá que ser «de pacto». Y un P.S.O.E.

dominante en la oposición es ya una parte del Poder, aunque no llegue a ser: integrante del Gobierno.

De todos modos —Gobierno o pacto—, las condiciones del P.S.O.E. están claras. Una constitución plena-

mente democrática, sobre lo cual parece haber un consenso claro con la U.CD., salvo posibles roces sobre

los límites de la libertad económica y de enseñanza. En cuanto al espinoso (para los socialistas) tema dé la

forma monárquica del Estado, la cuestión es superable´ porque el partido de Felipe González reconoce

que en las Cortés habrá una mayoría a favor de ésta y después refrendo mediante la aprobación

plebiscitaria de la constitución. El punto más capital y problemático es el del reparto del costo social dé la

política antiinflacionista. Aquí el P.S.O.E. rio Cederá, será exigente: la participación dé los salarios en la

renta nacional no deberá disminuir (a medio plazo, en cambio, aumentar) como consecuencia de la

política estabilizadora. El P.S.O.E. se Opone a un drástico plan de estabilización qué generaría aumento

del desempleo; La misma necesidad de acuerdo económico-social —sería suicida pensar que las Cortes

van a redactar tranquilamente una aceptable constitución mientras la realidad explota en la calle— abona

su posibilidad. Del lado de Ü.C.D., el excelente equipo de economistas en torno a Fernández Ordóñez —

bien situado cara a la negociación con el P,S.O,E. plantéa soluciones eoyunturáles negociables en.

principio con los ,socialistas.

 

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