Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   Las diez dificultades del presidente     
 
 Ya.    06/09/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

LAS DIEZ DIFICULTADES DEL PRESIDENTE

LA primera dificultad del presidente Suárez es su propio éxito: haberse

instalado en la historia de España

y, lo que todavía es más difícil, en la historia de la democracia española a una

edad envidiable y, por

supuesto, envidiada. Nunca se ha concentrado sobre una personalidad pública

española semejante aluvión

de envidia. Esa envidia que, desde nuestra fase tribal(no del todo cancelada) es

la marcha atrás

permanente de la vida política española.

LA segunda dificultad es su exceso de confianza: contar con su evidente buena

estrella casi como un

factor, y no como una reserva. En algunos temas ese exceso de confianza es

racional; se debe a su

extraordinario sentido de la Información política. Otras veces es un exceso

engañoso. Durante su

Increíble ascenso hasta la cumbre del poder, don Adolfo Suárez íia contemplado

tal despliegue de miseria

política, tal exhibición de abyecciones personales, que tal vez ha concebido un

desprecio casi total sobre

la calidad humana de bastantes políticos, a los que está seguro de

envolver,comprar, engatusar o

neutralizar. Su arriesgadislma operación para defenestrar al conde de Motrico

(por el que no siente, desde

luego, menosprecio alguno) le confirmó en su escasa estima por personas

aparentemente importantes. Tal

vez no calibró entonces del todo un hecho esencial: que para aquella operación

le fue allanado el camino

desde otras instancias y todo el asunto no fue, por ello, fruto de la habilidad

presidencial: el señor Suárez

se limitó a marcar un gol que venía muy preparado por otras jugadas.

LA tercera dificultad es su vinculación excesiva con lo que él mismo llamó

cenáculos políticos

madrileños. El presidente ea un neto líder populista; ahf está la clave de su

victoria en las elecciones, y no

sólo en la posesión bruta del poder, como interpreta, con simplificación que

linda con el infantilismo

político, esa pluma por lo demás inimitable de don Emilio Romero, Pero su primer

Gobierno democrático

es casi por completo elitista; los elementos populistas son en él una breve

excepción. El presidente

concedió—en la formación de candidaturas—una preponderancia absurda a los

cenáculos madrileños.

Como en el fondo los desprecia, se ha marchado a Europa sin atarles corto, y

menudo guirigay le han

organizado durante el discutible peiiplo.

LA cuarta dificultad es la desconexión real del presidente respecto de las bases

populistas de su partido.

Los seis millones de electores de UCD siguen estando con Suárez. Las bases

electorales de los cenáculos

madrileños en provincias e incluso en Madrid, siguen cabiendo en una docena de

taxis. Pero el presidente

está contribuyendo, sin querer, a encuadrar toda esa base populista regional en

un marco elitista; esta es la

jugada que le preparan los tales cenáculos en las candidaturas para las

municipales, sobre todo en las

capitales de provincia. El presidente no está aprovechando la preparación de laa

municipales para

neutralizar a los cenáculos madrileños; en realidad no está preparando las

municipales, que confía, otra

vez, a su buena estrella y a su excelente información. En esto le falla su

excelente Información; si a fines

de septiembre su partido está como ahora, el desastre municipal alcanzará

caracteres de 12 de abril. Por

desgracia/ uno de loa Ministerios clava para tales elecciones, el de Cultura, no

parece haberse enterado de

que lo «s. El presidente confía, como en junio, en la arrancada final. Pero

ahora ya no servirá el "Vota

Suárez".

LA quinta dificultad es el clan. Para conectar con sus bases populistas, porque

él sabe que están con él, el

presidente ha creado un teórico comité político; pero donde se apoya realmente

es en el clan. Con ello

pierde cada día la espléndida ocasión de resucitar, más a la Izquierda, pero no

en la izquierda, sino en el

centro, los tres únicos ensayos populistas importantes en la historia

predemocrática española: el de

Maura, el de Lerroux, el de Gil Robles. Los tres albergaban una espléndida

potencialidad democrática,

porque a pesar de la fuerte personalidad de sus jefes se articularon mediante un

sistema Interno de doble

comunicación, viciada, en medio de las convulsiones españolas, por el

autoritarismo. El presidente Suárez

ha montado un comité político de casi cuarenta miembros, tan ingobernable que ha

debido inventarse un

organismo interpuesto, entre el cual y la presidencia todavía existe otro

organismo, que es barrera y

membrana unidireccional: el clan. Se ha advertido muchas veces del peligro: el

clan, que algunos, con

evidente exageración geográfica, pero no sin cierta intuición política, llaman

el clan segoviano, no es

precisamente un acueducto, sino un sucedáneo espúreo de cierta nefanda

institución inexportable llamada

PRI, sólo apta para subdesarrollos políticos con Ríos Grandes al Norte. Y España

limita al Norte con la

esquiva Europa, a través de una cordillera.

Í A sexta dificultad es la fascinactón. El pres i d e n t e Suárez demuestra

excesiva fascinación por uno de

sus interlocutores políticos: Santiago Carrillo. Hizo muy bien en legalizar al

PCE, aunque se pasó en el

método y en la inten

Ricardo DE LA CIERVA

* * *

(Continúa fen p&g. sígte.)

los diez dificultades del presidente

(Viene de la pàg. anterior)

sidad de su explicación pública. Pero en varias ocasiones ha expresado no

solamente au respeto a una

fuerza política legal, lo cual es coherente, eino su desbordante admiración por

ella y por su líder, lo cual a

muchos españoles parece excesivo y peligroso.

LA séptima dificultad es la imagen. El presidente, que es un experto en técnica

de la imagen, ha acertado

plenamente en dar la imagen de ai mismo; pero no ha sabido, hasta el momento,

comunicar una Imagen

aceptable ni de su partido ni de su Gobierno. En el terreno de las imágenes, lo

de menos es que la realidad

apoye a la imagen; lo importante es lograr una imagen tan convincente que pueda

arrastrar y fundar una

realidad programada. La imagen de UCD es lamentable; más lamentable que la

propia realidad. La

imagen del Gobierno es penosa. Todo el antiguo aparato del Ministerio de

Información se arrinconó,

disimulado y agazapado, en el. de Cultura. Los portavoces de diversos niveles no

parecen saber qué voz

portar. La imagen del conjunto en el poder se lleva ahora por vías espúreas de

colaboración privada, lo

que provocará Ja ruina de esos medios en cuanto el público advierta que son el

trasunto simpático del

"Boletín Oficial". El presidente trata de contrarrestar sus pérdidas en la

prensa con la carga de propaganda

en la Televisión. Es un procedimiento que ideó don Luis Carrero Blanco y que

ahora sirve todavía menos.

LA octava dificultad provocó trágicas sorpresas a otros grupos en

las pasadas elecciones;

consiste en presentarse como lo que no se es. Un grupo cristiano dijo que

admitía ateos, y no le votaron ni

los ateos ni los cristianos. El Centró dijo que era centro, y la mayoría de los

españoles creyeron en él,

porque ..era verdad o podía serlo. Con su pretensión para presentarse como un

partido de izquierda, el

Centro se desplaza de su lugar natural y deja a su derecha un vacío peligroso.

El pueblo no ´entiende de

abstracciones; votará a las aguas claras.

LA novena dificultad consiste en sustituir la política de concesiones por

política de • construcciones. El

presidente ha pilotado con maestría indudable por el mar de las concesiones. Ha

liquidado con elegancia

al régimen anterior utilizando sus propios recursos legales. Ha vivido de un

capital en ruinas; ahora tiene

que montar su propio sistema de rentabilidad política. Cuenta para ello con el

apoyo—enorme despliegue

de patriotismo— del Ejército y de la Iglesia, que no respaldan, como se ha dicho

en resonante polémica, a

un partido, sino a un horizonte. La primera salida a mar abierto parece ír mal:

el presidente no insiste en

su baza vial para la organización de un conjunto sindical de tipo germánico, y

cede—una concesión

más—a las coacciones del sindicalismo tipo francoitaliano; es otra distinción

que se empeña en no captar

el señor Romero. Las concesiones ya no dan más de si, y el presidente lo sabe.

I A décima dificultad, que es •> un inmenso acierto político, pero que a la vez

engloba y alienta muchas

de las anteriores dificultades, es que poi primera vez en la historia de España

un equipo gubernamental ha

planteado y está decidido a realizar una reforma fiscal profunda. En los tímidos

ensayos anteriores laa

oscuras fuerzas reaccionaria* que mandan en toda la historia moderna española

ahogaron en agraz todos

los proyec* tos. Ahora, desesperadas, vuelven a la carga. Este puede ser el gran

tema, la gran dificultad.

Cuando la detectamos podemos advertir que apocar ahora al presidente puede sert

y de hecho es, una

cuestión de patriotismo histórico. Que no excluye el servicio adicional de

analizar públicamente sus

errores, con el sincero deseo de que su sentido politico, y su suerte, hasta

ahora intacta, los superen.

CLARO que hay otras dificultades. La explosión naciónal-regionalista, la

angustia de la juventud

marginada, la tomadura de pelo del Gobierno y del partido UCD a la mujer

española después de querer

instrumentaría en lag elecciones, Pero esas y otras no son ya dificultades del

presidentes sino dificultades

de España y de los españoles.

CONTRA estas diez dificultades presidenciales que acabamos de esbozar hay, por

supuesto, remedios

tácticos, decisiones posibles. Sería bueno para España que se adoptasen^ porque

estoy seguro de que la

permanencia de Suárez al timón es hoy muy conveniente para España.

Ricardo DE LA CIERVA

 

< Volver