Autor: ;Carmona, Paz. 
 Radiografía electoral del Estado Español (II). 
 Un país de centro-izquierda     
 
 Arriba.    11/09/1977.  Páginas: 5. Párrafos: 27. 

RADIOGRAFIA ELECTORAL DEL ESTADO ESPAÑOL II

Un País de Centro-Izquierda

Una segunda cuestión problemática, par» el correcto anáfisis de tes resultadas! electorales del pasado 15

de Junio es la clasificación, dentro del espectro político, de tos partidos que concurrieron « tas urna*v no

siempre obvia y desde luego útil ponqué las «derechas» y jas «izquierdas!»» desde fuego existen y

forman una clasificación elementa! pero muy seria del mundo político. Coreo recuerda un ilustre profesor

francés» «cuando -alguien dice que no es de izquierdas ni de derechas, no cabe duda que es de extrema

derecha».. Por e-o los diseñadores del (Centro optaron por la prudencia alternativa de querer sumar «lo

bueno de la derecha, lo bueno de la izquierda»*; esto «5, asumiendo la real e insoslayable existencia de

ambas posturas. Por lo general, los partidos que alcanzaron representación parlamentaria tienen ubicación

clara, lo que habla bastante a favor del sentido común del elector, que no se deja dar gato por liebre ni

¡déos de izquierdas por hombres de derechas o viceversa. Sin embargo, et número total de votos

contabilizado por pequeños pórfidos extra-partamentorios tiene cierto volumen y no puede ser

menospreciado a la hora de enjuiciar si «* país, tos regiones, las nacionalidades, fas ciudades, etc.. se

inclinan a la derecha o a la izquierda. HOY. además, pequeños grupos de partidos que, aún sin haber

alcanzado ef favor electoral, son de ubicación inequívoca, como ia Alianza Nacional 18 de Julio (AN) o

el Frente Democrático de Izquierdas ÍFDI).

Los partidos «atípicos»

Es preciso dejar fuera de ponderación [os votos obtenidos por partidos que, para calificar de alguna

manera, llamaremos atípicos. Son grupos propios de cualquier transición política, donde aparecen gentes

que habían estado ubicadas a disgusto dentro de tos esquemas autocráticos, y se generan por mezclas

difusas y poco racionalizadas de sentimientos de cambio con mal entendidas leal tades, lo que no excluye

la honestidad básica dei comportamiento de quienes forman en ellos, ES atípico, por ejemplo, el partido

Reforma Social Española (RSE), integrado por cuadros de antiguas organizaciones movimen listas y que

quiere adoptar planteamientos socialistas, cuando el hecho es que el socialismo estaba excluido de la

legalidad del régimen anterior y, por tanto, la únicas organizaciones socialistas válidas son aquellas que

existieron y funcionaron fuera de la legalidad, tal el PSOE o el Partido Socialista Popular (PSP) dei

profesor Tierno. Confundir las ideas sociales con el socialismo puede ser humano y comprensible^pero

nunca efectivo en las urnas. El socialismo no es un movimiento poético al que se llegue por vía de

emociones populistas, sino una doctrina a la que se accede por juicio dialéctico o por conciencia de clase.

Otro tanto puede decirse de Falange Española (auténtica), FE (a), cuyos jóvenes militantes se han ganado

a pulso, hay que reconocerlo, amplias simpatías por la honestidad revolucionaria de su comportamiento.

Lo que sucede es que esas simpatías nunca se traducirán en votos. No es cosa de entrar aquí —pues sería

ajeno a ios propósitos de este trabajo— en el duelo verbal sobre si las intenciones políticas de la primitiva

Falange eran fascistas, como entienden sus detractores, reaccionarias al modo de sus seguidores más

conocidos o revolucionarias como pretende Fe (a). Los hechos, sobre los que en política no es posible

saltar, han dejado la segunda opción como realidad de largas décadas. Por tanto, si Jos jóvenes de FE (a)

quieren ser tenidos como revolucionarios no les queda otro remedio que dejar sus actuales banderas

doctrinales e incorporarse a partidos de legitimidad revolucionaria. Si RSE y FE (a), el primero por los

apoyos oficiales recibidos en los últimos años del Movimiento y el segundo por el impulso entusiasta de

sus militantes, han sjdo los partidos «atípicos» más destacados de la transición, muchos otros a nivel

provincia] o regional, podrían reseñarse, como la Federación Laborista de Valencia, el pintoresco Partido

Independientes de Madrid, etc. En este trabajo, ios votos obtenidos por Jos partidos atípleos se acumulan

bajo el epígrafe «nulos y otros», sin connotación peyorativa alguna. Sucede tan sólo que sus votantes pue-

den ser de izquierdas, de derechas o de cualquier cosa y que no cabe, en consecuencia, agregarlos a un

sector concreto.

El espectro político

Con la salvedad anterior, parees posible agrupar tos partidos v ;oaí´¡cciones concurrentes a los elecciones

del 15 de junio en cinco grandes áreas, muy desproporcionadas entre sí como veremos;

a) Extrema derecha, formada por la Alianza Nacional 18 de Julio (AN), la Falange Española que

dirige Fernández-Cuesta. los Círculos José Antonio y algunos pequeños grupos provinciales y locales

Todos ellos sumaron en las urnas 37,130 votos, que equivalen al 0,47 por 100 de los emitidos y no se

tradujeron en escaño alguno. Consideraciones pragmáticas aparte, es enevitable la sorpresa ante e¡ hecho

de que tan reducido número de españoles hayan podido mantener durante décadas la censura ideológica

del país. Es también evidente, para tranquilidad de muchos, que la gran mayoría de los miembros de tas

Fuerzas Armadas y de orden público no dieron sus votos a la extrema derecha.

b) Derecha, en ia que cabe contabilizar, esencialmente, los votos de Alianza Popular (AP) y sus

formaciones regionales afines, como Guipúzcoa Unida (GU) y Concordia Catalana (CC), así como

otros pequeños partidos derechistas regionales o provinciales. Algunos líderes de izquierda consideran a

esta derecha como la verdadera depositario del «franquismo ideológico». En el grupo podrían incluirse

algunos partidos inequívocamente derechistas, como la Llíga catalana, pero de trayectoria y plena

credibilidad democráticas. La derecha obtuvo 1.477.042 votos, equivalentes ai 8,02 del sufragio, y

16 diputados, que representan el 4,57 por 100 del Congreso. Por lo que hace al Senado, consiguió dos de

los 207 senadores por elección.

c) Centro, cuyos límites son: a la derecha, el Partido Nacionalista Vasco {PNV) y a la izquierda el Pacte

Democratic de Catalunya (Pacte). Dentro de este sector se encuentra el partido del Gobierno. Unión del

Centro Democrático (UCD). otros grupos locales de centro y los partidos de la democracia cristiana

(FNC. DC de Catalunya, etc.). Nada menos que 7.615.163 españoles, el 41,38 por 100 de los

votantes, respalda este sector, gratificado con 188 escaños del Congreso, esto es, el 53,71 por 100 de los

mismos. Tiene asimismo 117 senadores por elección. Para la izquierda, este Centro es la «derecha

civilizada» o el conservadurismo democrático. Para sus promotores, se trata de una opción más

progresiva, por cuanto incluye a los socialdernócratcs de Fernández Ordóñez.

d) Izquierda, integrado por tres partidos básicos: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido

Socialista Popular (PSP) y Partido Comunista de España (PCEi. con sus ramas regionales (PSC-PSOE,

PSUC-PCE, PCG, etc.). asi como la Esquerra de Catalunya y, para el Senado, Entesa dels Cata-lans. El

total de 8.007.908 votos hacen de este sector eJ mayorita-rio del país, con el 43.51 por 100 del sufragio

emitido. Sin embaí-go. ello se ha traducido en sólo 145 diputados y 77 senadores por elección, esto es. el

41,43 por 100 del Congreso. No cabe culpar da ello ai método d´Hont, sino al reparto provincial y o la

excesiva fragmentación electoral de la izquierda.

e) Extremo izquierda, en lo que cabe agrupar ej Frente Democrático de Izquierdas —con la excepción de

Esquerra de Catalunya, que concurrió bajo esto denominación por no estar legalizada, como el resto de

sus integrantes, pero que es mucho más moderada—. ja Candidatura de Unidad Proletaria (CUP), el

Frente de Unidad de los Trabajadores (FUT) y algunas regionales como Euskadiko Eske-rra (EE) o

provinciales como Candidatura de Trabajadores de Ma drid (CTM). Detrás de todo ese bosque de siglas

comparecían partidos hoy ya legalizados, como la ORT, el PTE, etc. Sólo Euskadlko Esquerra consiguió

dos escaños, uno en el Congreso y otro en e! Senado, pese a que e! totas de vo-tos acumulados en ei país

fueron 272.213, esto es, el 1.47 del sufragio. Como puede verse, todos Jos sectores del espectro, excepto

la extrema derecha, han conseguido sentarse en e! palacio de la Co rrera de San Jerónimo; Las

convocatorias y ofertas programáticas se dirigieron o 23.395.510 electores censados, cte ios que

acudieron a Jas urnas 18.408.589, esto es, el 78,68 por 100, proporción correcta dentro de la -normalidad

democrática, perú inferior o la que cabía esperar en las primeras elecciones de cuatro décadas. Estaban en

juego 350 escaños del Congreso y 207 senadurías por elección. Sobre ios resuJ-tcdos provincia por

provincia, r& comandamos, como ia mejor estadística llegada a nuestras manos nasta el momento, ta que

publico «Diario-16» el día 22 de julio pasado en separata «Especial Cortes». Aparecen «Igloos errores

difícilmente evitables en la complejidad del proceso electoral y, sobre todo, por la forma peculiar, par de-

cirlo de alguna manera, en que e! Ministerio del Interior fue suministrando los resultados,

Una disgresión previa: ¿dónde está el país?

Antes de entrar en ei análisis del voto y de sus resultados en tos distintos áreas Integrantes del Estado

español, puede resultar curioso un pequeño experimento. Vamos, por un momento, a distribuir en el

espectro político los 350 escaños del Congreso como sí se tratara de un reparto proporcional de Jos

mismos respecto ó! Total efe sufragios recibidos, en ef país, por cada uno de los sectores. Ese Congreso

imaginarlo hubiera quedado distribuido de lo siguiente mañero:

Extrema derecha ... 2 escaños

Derecha............ 30 »

Centro ... ... ... .„ 153 »

Izquierda...... ... 160 •

Extrema izquierda .. 5 *

¿Qué fórmulq habría de utilizarse para un Gobierno de mayoría´/ No cabe pensar en una coalición del

centro con Ja derecha, no sólo por ia presencio en aquél de partidos irreconciliables con Alianza Popular,

como eí PNV y tos integrantes del Pacte Oemocratic, sino porque incluso en la UCD hay

antirregimencistas inequívocos como los democratacristianos de AL vorez de Miranda y tós socialdo

mócratas. Izquierda y extrema izquierda, por su partet tampoco alcanzan los 176 diputados prect-sos; ni

asimismo Ja suma de) centro con el PSP y la Esquerra. Por más vueltas que se dieran a los números, no

habría otra solución que coaligar la UCD con e! PSOE, Jo que arrojaría 234 escaños teóricos. La

presencia o nú úe otras minorías en esa coalición sería ya irrelevante. Una minoría de 32 escaños a la

derecha y otra de 53 a ia izquierda, serían poeu Inquietantes a la hora de gober nar. Dejando aparte

lucubraciones, que algunos podrían tachar de tu, turib.´es. esta pequeña disgresión teórica nos habrá

servido, ai menos, para definir dónde está e! país o doñda estaba cuando se emitieron los votos del 15 de

Jumo. Es lo alerto que ios españoles mostraron sus preferencias por una fórmula política de centro-

izquierda y, para ser precisos, fuertemente escorada a la izquierda,

Ricardo COLOM CARMONA

{Continuará)

 

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