Política de rentas, a pesar de todo     
 
 Ya.    17/09/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Política de rentas, a pesar de todo

HA terminado en Blackpool el Congreso Anual di los Sindicatos Británicos. Por una votación

de dos a uno — siete millones y medio de votos a favor, contra casi cuatro millones y medio en

contra — se ha aprobado la propuesta de la dirección general de prorrogar por un año una

cierra política de limitación de rentas. Con este voto son ya tres años los que el sindicalismo

británico se somete a la necesidad de una política de rentas y apoya, punto menos que

decisivamente, la política económica de restricciones del Gobierno laborista.

AL renunciar por tercera vez a abrir un nuevo período de libre discusión y negociación de los

salarios, la clase obrera inglesa, o al menos sus dirigentes, se limitan a aprobar la llamada

regla de los doce meses; con ella se establece un período de un año, que ha de transcurrir

necesariamente entre una negociación de salarios y la siguiente.

EL propósito del Gobierno laborista era además conseguir el asentimiento de un tope a las

subidas salariales de un 10 por 100; la mitad aproximadamente del ritmo de inflación, ya que en

este año los precios están creciendo, como promedio, a casi el 20 por 100 anual. Paro esta

cláusula no figura en el acuerdo, sí bien parece que los sindicatos se orientan hacia un alta de

los salarios nominales en torno a un 17 por 100 de promedio.

EN una manifestación de rudo buen sentido el secretario general y primera figura de la

organización, Mr. Murray, ha resumido el problema del modo siguiente: "Salarios más elevados

no sacan al obrero de sus dificultades si la inflación continúa, y le arrebata en seguida su

ganancia."

Pero ha sido el primer ministro, buen conocedor del clima y la psicología especial de estas

reuniones sindicales, quien ha logrado este triunfo parcial, pero triunfo al fin, del buen sentido.

CU discurso en Blackpool, auténtico mensaje a lo clase obrera inglesa, justifica y razona en

términos elementales la necesidad de moderación en las alzas de retribuciones. Los dos años

anteriores de contención salarial han permitido reducir la inflación y terminar con eI alza

estrepitosa de los precios en 1974 y 75. Pero con gran modestia y realismo ha subrayado la

parvedad de las mejoras conseguidas y que Inglaterra continúa atenazada por una inflación de

costes, que priva de competitividad a su producción y daña en lo más hondo su equilibrio

exterior — valor de la libra y posibilidad de exportar y su realidad interna—, equilibrio entre

salarios, costes y precios, más desempleo.

EN cuanto a compensaciones por esta colaboración sindical a la lucha contra la inflación, Mr.

Callaghan ha reiterado las posibles reducciones tributarias para las rentas de trabajo más

reducidas, tu ampliación en lo posible de algunos sectores de la Seguridad Social y que si los

empresarios privados ceden y asienten a subidas salariales de más del 10 por 100 el Gobierno

mantendrá ese tope para los funcionarios y las empresas estatales.

Y en cuanto a la política de empleo y lucha contra eI paro forzoso, la llamada reflación o

reexpansión de la economía, se expresó con iguales dosis de cautela y mesura. Si no se

termina antes con la inflación no es posible una enérgica política de inversiones y creación de

puestos de trabajo, pues cuanto se hace en ese sentido es anulado por la inflación y ayuda a

esta a consolidarse y reduce toda posibilidad de crear de modo estable nuevos producciones y

nuevos puestos de trabajo.

EN síntesis, todo país con inflación, y ésta es hoy básicamente de costes, ha de establece una

política de rentas en que se restrinjan todas, al límite que permita adecuar lo capacidad de

demanda y gasto del país a la producción real. Sólo así se estabilizan los precios, o se reduce

a términos soportables el ritmo de alza de los mismos, y sólo así se puede relanzar la

economía y crear más posibilidades de empleo.

PERO como en el conjunto de las rentas, las de trabajo significan en cualquier país europeo, y

por supuesto en España, del 70 al 75 por 100 del total de ingresos, la política de contención de

rentas ha de afectar necesariamente también a las rentas de trabajo En más, en mucho más, a

los que más ganan, pero en algo a los ingresos medios y poco más de nada a lo» reducidos.

Pues ésta es una política a lo Fuenteovejuna — todos a una — , y sí no, no es nada.

 

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