Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   España muestra su rostro verdadero     
 
 ABC.    17/06/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

planetario

ESPAÑA MUESTRA SU ROSTRO VERDADERO

Quienes quieran, una vea más, seguir negándose a admitir que una cosa es la realidad y otra sus deseos,

hablarán, ahora, o d« manejos electo* reros o de la tendencia pendular del carácter político español; En el

primer caso, acudirán a la malicia desconfiada, vieja ai-ma par» destruir cualquier tipo de credibilidad. En

d segurado, al tópico, » lo lúe el gran humorista, Pierre Dañinos, llamaba, en un delicioso libro, el

«jacassin». El «jacassin» vendría ser equivalente del parloteo vacío, convencional y engañoso de 1»

urraca, ave mas eo-nocida, entre nosotros, por la pesa dHl sustituir el juicio, por el parloteo vacío, por el

tópico nue todos admiten y que, por ser ana generalización, resulta siempre una falsedad. Eso de decir del

pueblo alemán que e* disciplinado, como si no hubiera alemanes como los de la banda de Baeder; d« los

ingleses «ue son gentes de carácter, como si no florecieran los débiles y los drogadMos; de los franceses

qu* son «cocus», como si no hubiera millones de maridos y esposas fieles, e* tan tópico y tan

equivocado, por lo tanto, como decir de tos españoles que somos gentes políticamente pendolawa.

La noticia que, tardíamente esta mañana, ha dado el ministro de la Gobernación sobre resultados

aproiimati-vos de las elección*?, no supone un movimiento pendular. Cuantos examinábamos

diesopasionaidainente, con la serenidad, que te es posible a cualquier ser humano y no más, la evolución

de las costumbres y las opiniones en nuestra, tierra-, durante los últimos diez años, sabíamos que lo que

diio el último referéndum era verdad: que el pueblo español deseaba un cambio profundo. Que estaba

cansado de que una minoría oligárquica, denominada (telase política» dispusiera de toda la capacidad de

saber y de decidir, en tanto que el resto d« los millones de españoles sólo eran buenos para obedecer. Que

no existía unanimidad ni de creencias, ni de ideologías, ni de sentimientos, eomo mediante el corsé de la

ajwdíctiea y de la censura se pretendía demostrar, sino la salmdaible diferencia de criterios, que es propia

de los pueblos desarrollados. EJ barrido que tos votantes han dado a todo lo que significaba

encastillamietnto, en el inmediato pasado, a «o que con «se pasado se identificaba más la enorme mayoría

otorgada ai Centro, que ha realizado lo que ya se ha hecho de cambio, y a la izquierda, carente de

complicidad con la etapa anterior, expresa, inequívocamente, la voluntad nacional de emprender nuevos

caminos. ¿Con qué argumentos, que no sean puro «Jacassin», va a intentar dee-mentirse esa clarísima

decisión popular? Si no hubiera habido elecciones —y está claro que-se ha hecho todo lo posible por

evitarlas— seguiríamor negando que el pafe ansiaba disponer por sí mismo de su destino. Ahora eso va

no se puede negar. Los doscientos partidos van a desaparecer, pu sto qtte el pueblo ha demostrado «fue

asi lo quiere. Como en las sociedades maduras, las opciones aeran menos, porque serán reales. Estarán

separadas por diferencias su-perabtea, no por abismos. Los abismáticos deberán renunciar. El Rey sabe

ahora cuál y cómo es su pueblo.

Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

< Volver