Autor: Rodrigo Martínez, Miguel. 
   El glorioso papel del ejército en nuestra cruzada     
 
 Arriba.    18/07/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EL GLORIOSO PAPEL DEL EJERCITO EN NUESTRA CRUZADA

Por el Teniente General RODRIGO

Capitán General de la I Región Militar

A los veinticinco años del Alzamiento Nacional, se señala, con la serenidad que proporciona la distancia,

el colosal esfuerzo que hubo de realizarse en los tres años de lucha de nuestra Cruzada para armar,

organizar y servir a nuestros Ejércitos. El Ejército, salvaguardia de lo permanente, como lo definió José

Antonio Primo de Rivera; columna vertebral de la Patria en Calvo Sotelo, religión de hombres honrados

en Calderón, cargó sobre sus espaldas la gloriosa misión de salvar a España, y España se salvó por el

valor de sus soldados y por el de su Caudillo, el general Franco.

No faltó en ningún momento en las tropas combatientes la moral de victoria, la fe en el triunfo, la justicia

de nuestra causa, la superación en el esfuerzo, la voluntad de vencer y la confianza que el triunfo estaba

de nuestra parte, pues defendíamos la Cruz y la Patria inmortal, la bandera que juraron nuestros soldados,

besando la Cruz que formaba la enseña de la Patria y la espada que habría de defenderla, como señala el

himno de la Infantería.

La importancia del Ejército radicó, además, en la teoría de gestas y conductas que marcaron el alto

espíritu de unos jefes y unas tropas que escribieron páginas gloriosas de nuestra historia militar.

Quedarán siempre como ejemplo de las generaciones futuras españolas, entre otros:

— El paso del convoy del estrecho de Gibraltar.

— La defensa del Alcázar toledano.

— La lucha gloriosa de nuestros aviadores en el Jarama.

— La acción naval de nuestros patrulleros y minadores, con los apresamientos de barcos enemigos.

— La lucha contra el frío en Teruel.

— Defensa de Belchite, etc.

Y el gesto glorioso de muchos patriotas españoles que murieron en las cárceles y en ios amaneceres,

haciendo protestas de su fe en Cristo, de su honor en el uniforme y la honra de su apellido.

Esta es la gran lección de nuestro Ejército, perseguido, vejado, desprestigiado por el liberalismo y los

partidos políticos, expuesto a sufrir el dilema que señalaba José Antonio en un manifiesto a los "Militares

de España ante la invasión de los bárbaros". Cuando hereden nuestros hijos los uniformes que

ostentasteis, heredarán con ellos o la vergüenza de decir: "Cuando nuestro padre vestía este uniforme,

dejó de existir lo que fue España", o el orgullo de recordar: "España no se hundió porque mi padre y sus

hermanos de Armas la salvaron en el momento decisivo."

"Si así lo hacéis, que Dios os lo premie"...

Así se hizo, y Dios premiará a Franco y a sus Ejércitos por los servicios prestados al salvar a España del

caos y de la ruina.

Honor y gloria al Ejército que recogió la antorcha y supo encauzar todas las buenas voluntades y todas las

aportaciones del pueblo español e iluminar el camino del triunfo y del renacer de la Patria.

 

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