Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
 Ecos de las elecciones. ABC en Nueva York. 
 Los españoles rechazaron los extremismos de izquierda y derecha     
 
 ABC.    17/06/1977.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

A B C EN NUEVA YORK

LOS ESPAÑOLES RECHAZARON LOS EXTREMISMOS DE IZQUIERDA Y DERECHA

Los compromisarios de las mesas, verdaderos protagonistas de la [ornada electoral

NUEVA YORK, 16. (De nuestro corresponsal.) En las esferas oficiales, alivio; en la Prensa, satis-

facción; en la calle, errata sorpresa. Esta es la reacción norteamericana ´» las elecciones

españolas: «Resolta admirable —me decía esta mañana el gerente de la librería Las Américas— oue

tras cuarenta años d« dictadura su país haya votado tan conscientemente.» Algo que en cierto modo

repetiría «1 portavoz del Departamento de Estado al declarar: «Nos satisface en extremo aue esas

elecciones hayan tenido lugar. El Gobierno, los partidos y el pueblo español pueden estar muy orgullosos

del ejemplo que han establecido de democracia a través de la acción. Por nuestra Darte nos proponemos

mantener con el nuevo Gobierno la amistosa y estrecha cooperación que manteníamos con el ´anterlor.>

Al preguntársele E! se refería concretamente a «otro Gobierno Suárez», puntualizó que «eso se refiere ft

cualquier Gobierno que gane las elecciones en España». La verdad es que uno siente cierta embarazosa

emoción al ver unida* en una frase las palabras «democracia», «ejemplo» y «España».

ANÁLISIS.

Análisis no hay por el momento mas que aquellos hechos a la carrera, y no creo les digan nada nuevo:

qu* Alianz Popular fracasó, que la Democracia Cristiana no existe, al menos bajo ese nombre; que los

comunistas tienen mas voz que votos, que la fuerte exhibición socialista es la mejor garantía no sólo de la

honestidad de las elecciones, sino también de que la democracia española se asienta desde el primer día

sobre bases firmes. «Sobre todas las cosas queda claro —dice Richard Trenkeld para la cadena C. B. S.—

que loe españoles rechazan los extremismos o* Izquierda y derecha, prefiriendo el cen-bro, tal vez con

una ligera inclinación a la izquierda.» Y surgen toda clase de especulaciones sobre si Suárez tratará de

gobernar solo o a base de una coalición pequeña, con un partido afíii, o una grande, con los socialistas.

«En cualquier ceso —dice el mismo corresponsal— España puede esperar pocas sorpresas en el cauteloso

avance de Suárez hacia las reformas,, así como en su esfuerzo para llenar el foso entre las dos milltancias

del país.» El comentarista del canal 5 es más preciso: «España ha demostrado querer dejar atrás cuanto

antes el franquismo, pero sin embarcarse en peligrosas aventuras. Mantiene a Suárez en el Poder, pero le

pone a los socialistas ya como controladores. ya como colaboradores de su gestión.» El emerger de dos

grandes partidos ya en esta primera elección es tal vez el síntoma más esperanzador de cuantos detectan

los observadores en el panorama político español. Si el centro consigue vertebrarse en una derecha

flexible y moderna, y los socialistas en una izquierda de Iguales características, oímos. España hitará

conseguido poner los pilares de una democracia tipo occidental. El país ha demostrado estar maduro para

ello. Veremos si los políticos lo están. Y sería injusto no citar aquí lo que más ha Impresionado a los

corresponsales americanos: las largas colas ante los colegios, la corrección en ellas, la seriedad de los

compromisarios en las mesas, «el orgullo con que realizaban su misión», como escribe Flora Lewls en el

«New York Times», que les ha hecho ser, más que lo* candidatos, lo» verdaderos protagonista» d* esta

íor-nada^-J. M. CARRASCAL.

 

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