Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones. 
 Alianza Popular y la Democracia Cristiana, los dos grandes derrotados del 15 de junio     
 
 Informaciones.    17/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Alianza Popular y la Democracia Cristiana dos grandes derrotados del 15 de junio

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 17.

EL fracaso de Alianza Popular y el aplastante hundimiento de la Democracia Cristiana homologada en

Europa han sido, junto con el ascenso del Partido Comunista al tercer escalón de la representación

parlamentaria, datos relevantes de las elecciones legislativas celebradas en toda España el día 15 de junio.

La baja «clasificación» de (a coalición encabezada por Fraga Iribame ha confirmado plenamente, y a lo

monstruo, la tendencia poco favorable que los sondeos le adjudicaban en los últimos días. La intervención

televisiva del ex presidente Arias Navarro no fue precisamente, por otra parte, un modelo de eficacia

electoralista, como tampoco resultó acertada la última comparecencia del propio Praga en la pequeña

pantalla. El secretario general de A. P. rompió, como se recordará, su habitual tono, sin

compensar, con una moderación que no le iba, el pasivo que habla ido acumulando. Los indecisos no le

favorecieron al final. Al parecer, tí realizador Lazarov, responsable de las grabaciones de Alianza

Popular, recomendó al ex ministro que repitiera su actuación antes de que la película fuera puesta en

antena, pero en vano. El resultado electoral, según se desprende de las palabras pronunciadas ayer por el

señor Martin Vüla durante la rueda de prensa celebrada en el Palacio de Congresos y Exposiciones, no ha

sorprendido al Gobierno. Ahora bien, el ministro advertía que su juicio era meramente personal, y no

faltan observadores dispuestos a aventurar que el Gabinete Suárez y los centristas agrupados a su

alrededor no esperaban tan impresionante caída del voto aliancista. Los sondeos menos destinados a !a

galería y, por tanto, más encaminados al directo conocimiento de la U.C.D., atribuyeron en algún

momento alrededor de cuarenta escaños a la A.P. De ahí a los diecisiete que ha obtenido hay una sensible

diferencia.

FRAGA Y LÓPEZ RODO, REACCIONAN

El señor Fraga Iribame ha tratado de- restar importancia ai descalabro. En una nota de su coalición ha

maní-testado que las elecciones se han celebrado bajo «una ley electoral inadecuada y en notorias

condiciones de ventaja para el partido oficialista». Aun asi, ha ratificado la aceptación del resultado y se

ha ofrecido «a una leal colaboración con todos los grupos políticos». La expresión «todos los grupos»

representa una significativa alteración del lenguaje electoral fraguig. ta. En cambio, se ha mantenido fiel a

sus constantes ora. torias don Laureano López Rodó, único elegido de A.P. en Barcelona, que ha pronos-

ticado, con visión catastro-fista, una oscilación pendular del electorado para dentro de dos años, previa

disolución de las Cortes y nueva convocatoria de comicios, a consecuencia del deterioro progresivo de la

economía. La derrota de Alianza Popular ha sid «salificada por Santiogo Carrillo, secretario general del

P.C.E., como uno de los aspectos positivos de las elecciones, dado que en ellas se h aoperado. «el hun-

dimiento político de las fuerzas que han reivindicado los cuarenta años últimos de dictadura».

El DESCALABRO DEMOCRISTIANO

La otra gran derrota de las elecciones ha sido la padecida por la Democracia Cristiana, que ni siquiera ha

logrado «colocar» a su hombre más prestigioso, don Joaquín Ruiz-Giménez. En esta linea ha sido también

significativa ía circunstancia de que los cuatro Gil - Robles que concurrían han sido derrotados en sus

circunscripciones respectivas: Salamanca (José María Gil - Robles, padre), Madrid (José María Gil-

Robles, hijo), Sevilla (Enrique Gil-Robles) y Cuenca (Jaime Gil-Robles).

El hundimiento de la D.C.

no tiene aspecto de buepa noticia, no sólo por sus vinculaciones europeas y comunitarias, sino porque

además esta formación ideológica na sido menos apartada por el electorado y por sus propios errores que

por el montaje del presidente Suárez, que ocupó su espacio político. Lito era les, socialdemócratas y

democristianos han sido precisamente los efectivos poli-ticos de que ha hecho uso el titular del Gobierno,

poten-e I and o sus posibilidades a cambio de la integración en un Centro que les arrebataba la Identidad.

Las resistencias de los Gil-Robles a pagar este precio determinaron que la Federación Demócrata Cris-

tiana no imitara a ios residuos democristianos incorporados a la U.C.D. De este modo, un grupo

ideológico no marxiste, que luchó contra el franquismo se queda sin representación parlamentaria. En el

caso de don Joaquín Ruia-Giménez se produce una verdadera crueldad del destino, pues uno de los de-

mócratas testimoniales más claros, constantes y conciliadores de los tiempos pasados no ha podido

garantizarse la plaza que estaba al alcance de muchos franquistas. Con Ruiz-Giménez y Areilza, «tro de

los grandes ausentes de las Cortes, el nuevo Parlamento pierde a dos hombres de calidad Innegable.

HORA DE EXPLICACIONES

Santiago Carrillo, en la nota entregada ayer a la Prensa, ha lamentado el fracaso de la Democracia

Cristiana, y especialmente el descalabro de Ruiz-Giménez, a quien, por otra parte, cabe considerarle

víctima de unas normas electorales que i m p e d I a n «rescatarle» de las listas cerradas y bloqueadas. No

ha lamentado, en cambio, el dirigente comunista la derrota de la familia Gil-Robles, pues sin citarla, la

clasifica como derecha demócrata cristiana que «oscureció» al partido del ex ministro. «Estamos con-

vencidos —-dice Carrillo— de que Izquierda Democrática, encabezada por don Joaquín 7 sin el lastre

derechista, hubiera podido canalizar una buena proporción de los votos de centro-izquierda.» José María

Gil-Robles, hijo, secretario general de la P.D.C., ha interpretado la derrota con estas palabras: «Es normal

que un país como el nuestro, en este momento, te-viera un voto importante para el Centro, lo que pasa es

que este voto se perdió en la última fase de la campaña, pues al {asistirse en que sólo había dos polos, han

conseguido desplazar una parte de los votos a la derecha del sistema y otra al partido socialista.»

Está claro que para el señor Gil-Robles, el «centro» aludido no as el de Suárez, que se llama, según sus

palabras, «la derecha del sistema». El ^onsejo político del Equipo de la D.C. se reunirá con el Consejo de

la F.D.C. El líder de esta formación, es decir, el propio Ruiz-Giménez, ha declarado a Cifra: «Sigo

pensando que un movimiento democrático de i n s p i ración cristiana es necesario en España, como lo es

y lo ha sido en gran parte de Europa.» La Unió Democrática de Catalunya ha dado su ver alón del

descalabro sufrido: «Ya habíamos contado con que nuestros resultados en las elecciones no serían muy

buenos, aunque esperábamos que fueran algo mejores que los obtenidos.» La agencia Europa Press, que

recoge la opinión anterior, añade que su» comunicantes catalanes atribuyen su derrota na la presencia de

la Unión de Centro Democrático* que ha atraído a una gran parte de la cuéntela potencial de Democracia

Cristiana». A la presencia de la Unión «le Centro atribuye también Jordi Pujol, «fifty fifty» con el

P.S.OE., la reducción de su éxito electoral. El líder del Pacte Democratie per Catalunya ha declarado a

Cí-£ra: «Considero bastante importante el hecho de que dos Coaliciones nacionalistas, el Partido

Nacionalista Vasco y nosotros, hayamos aguantado et huracán de Felipe Gonzalos y Suárez tanto en

Euskadí como en Cataluña.» El importante triunfo del P.S.OJS. tiene, sin embargo, más autenticidad que

el de la unión de Centro, y ello porque los socialistas de González no sólo se han aupado incluyentemente

sobre otros socialismos residuales, basados en personalismos y prestigios aislados, sino que acaban de

obtener un éxito referible a un verdadero partido y no, como sería el caso del Centro, a una coalición de

grupos y personalidades cuya cohesión ante los futuro» avalares políticos y económicos no está

garantizada. Alfonso Guerra candidato electo por Sevilla y mano derecha de Felipe González, ha podido

declarar con Justicia: «En realidad hemos ganado las elecciones.» Esta victoria ha sido estimada por

Santiago Canillo como «positiva» para él proceso democrático. El dirigente comunista parece desear, a to

vista de la imposibilidad de un centro izquierda hasta el P.C.E.., que por 16 menos se llegue a un

Gobierno Centro-P.S.O.E., ante el cual los comunistas adoptarían la actitud de una oposición cons-

tructiva». Sin embargo, como ha señalado la agencia Logas, «parecen insalvables las diferencias entre el

programa de la coalición de Centro y el del P.S.O.E.».

 

< Volver