Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Elecciones. 
 Importantes consecuencias     
 
 Informaciones.    17/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Importantes consecuencias

Por Abel HERNÁNDEZ

EL presidente Suárez presentó ayer mañanu sn cargo a disposición del Rey. El Rey Joan Carlos le dijo

que siguiera en la Moncloa y que, confirmado así en su cargo, formara Gobierno. En el Consejo de hoy,

los ministros presentarán su dimisión. Inmediatamente empezarán las consultas para la constitución del

tercer Gabinete de la Monarquía. A la hora de elaborar la nueva lista de ministros va, a, pesar

decisivamente el resultado de las urnas. La Unión de Centro Democrático ha obtenido casi mayoría

absoluta en el Parlamento. Por ese lado podría gobernar con más comodidad que la mayor parte de los

Gobiernos de las democracias parlamentarias. Sin embargo, la izquierda tiene poder determinante en las

fábricas y hay que encarrilar la economía —con sacrificios de todos—, intentando un pacto social.

Desde la sede central de la Unión de Centro hay serias presiones para que se forme un Gobierno mo-

nocolor, capitalizando así el éxito de las elecciones. Otras esferas superiores parece que no son dé esta

opinión. Quizá se busque una fórmula ecléctica: un tercio de los actuales ministros, otro, tercio de

políticos de U.C.D. y otro tercio del P.S.O.E., con algunos añadidos. Algo así como un Gobierno de

concentración o de salvación nacional hasta que se elabore la Constitución y se encarrile la economía.

Otras importantes consecuencias de estas históricas elecciones son, por epígrafes, las siguientes:

e P.S.O.E.: Él partido vencedor ha sido el P.S.O.E. Ni los más optimistas de su ejecutiva soñaban hace

quince días con estos resultados arrolladores. Asimilar este volumen de votos exigirá moderar y

recomponer muchas cosas internas. Administrar esta confianza popular obliga a mucho. Sobre todo

porque una gran proporción de ciudadanos no han dado su voto al socialismo (mucho menos al. marxismo

y al republicanismo), sino al cambio. Olvidar esto sería un error de graves consecuencias. Al P.S.O.E. le

vendría bien conocer por experiencia desde el Poder las interioridades de la jungla administrativa.

Además, la confianza popular le exige ahora poner al país por encima de los afanes partidistas.

* LOS DERROTADOS: Los españoles no están por los extremos ni por las. nostalgias. Ni quieren

aventuris-mos revolucionarios ni quieren saber nada del régimen anterior. Alianza Popular calculó mal

la fuerza del franquismo sociológico. La Federación Demócrata Cristiana ha pagado la política gil-

roblLsta. La .mayoría de sus militantes querían jugar en la U.C.D., pero se rechazó la voluntad

mayoritaria y ha llegado el descalabro. En cualquier caso, en el Parlamento habrá,´capitaneada por

Alvarez de Miranda, una nutrida representación cristianodemócrata. La poderosa irrupción de

Suárez en el Centro pulverizó a la Federación Demócrata Cristiana. Otra causa del fracaso ha sido la vo-

luntad de los obispos españoles —en general— de no apoyar a un partido que oliera a confesional. Otro

gran derrotado ha´ sido el Partido Comunista. Excluido el P.S.U.C., el P.C.E. no ha alcanzado —a

pesar de los esplendorosos mítines bajo la lluvia— el 3,5 por 180.

• LAS REGIONES: Estas elecciones han sido un fuerte antitérmico para la «fiebre de las

nacionalidades». Los déseos autonómicos, por voluntad popular, han quedado en su sitio. El señor

Tarradellas tiene ya poco que hacer en Cataluña. La izquierda triunfante —comunistas y socialistas—

tiene una fuerte componente centralista. * Han vencido (dos otros catalanes». El País Vasco se tía

´dividido en tres: Álava y Navarra tienen poco que ver con Euskadi. Y la actitud de Vizcaya difiere

considerablemente de la de Guipúzcoa. Los nacionalismos han quedado pulverizados en el País

Valenciano (quizá por -autodefensa ante Cataluña), Galicia y Canarias. Importantes lecciones.

 

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