Autor: Cavero, José. 
   Sacrificios económicos negociados     
 
 Arriba.    13/07/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SACRIFICIOS ECONÓMICOS NEGOCIADOS

ESTE Gabinete, y en particular el equipo económico» de este Gabinete, se ha comprometido

muy seriamente a poner en orden las finanzas patrias. De momento, y antes de comenzar el

necesario barrido, planchado y fregado, se ha puesto en tela de juicio una cuestión preliminar:

si podía existir competencia con las monedas de los países vecinos; si nuestros propios

productos podrían ser exportados con mayor rentabilidad su actual precio, o si no era preferible

rebajarlos, para aumentar el total de las ventas. La devaluación de la peseta venía siendo

pronosticada desde hace meses, con muy escasos oponentes.

Pero, una vez decidida esta primera medida antipopular, o antieufórica, tampoco será posible

pensar en que todo está ya resuelto. Habrán de esperarse otras más. El vicepresidente

Fuentes Quintana esbozó muy claramente lo que llamaríamos «coyuntura». Y debe ponerse

muy de relieve el mérito del catedrático a! esforzarse y conseguir no tener que utilizar esa clase

de terminología en su explicación. El profesor Fuentes Quintana dijo muy claramente que este

país gasta más de lo que gana, y que esa situación no la soporto hogar alguno. Que este país

tiene en paro un número de habitantes enormemente considerado. Y que los ciudadanos de

este país se ven obligados a gastar cada vez más dinero para obtener cada vez menos cosas.

Por supuesto, y conforme bien dice e! refranero del país, «a grandes males, grandes

remedios». A ese 30 por 100 de incremento anual de la Inflación; a esos doce o catorce mil

millones de dólares de deuda exterior; a ese millón de españoles en disposición de trabajar y

sin puesto de trabajo, urge ponerles remedio. Si devaluar la peseta puede ser el comienzo de

una operación en orden a arreglar esas cuestiones urgentes; si se hace preciso congelar las

rentas más elevadas y, al propio tiempo, redistribuirlas entre ios menos afortunados; si

conviene controlar los precios de los productos básicos; si se hace inevitable para el país

reducir determinadas importaciones... parece que no deberá haber excesiva oposición a que

tales planes se pongan en marcha.

Precisamente, la mayor novedad de la intervención del vicepresidente para Asuntos

Económicos estribaba ahí: en la negociclón de las medidas desagradables. El Gobierno,

inicialmente, se ha limitado a exponer al país la serie larga y detallada de los problemas. Pero

en cuanto a las soluciones, no le corresponde «dictarlas» al Gobierno, toda vez que su

cumplimiento va a recaer muy personal y directamente sobre todos y cada uno de los

habitantes del país. El Gobierno no puede arriesgarse a que sea únicamente aquel 50 por 100

de votos que apoyaron su elección el que ahora opoye su programa económico. Tendrá que

buscar el respaldo de todos —o al menos de la mayoría absoluta— cuantos se van a ver

afectados por las soluciones previstos.

Que un Gobierno negocie con la Oposición el alcance de unas medidas, de unos planes de

actuación, es importante novedad. En adelante, recurrir al decreto-ley para cualquier efecto no

deberá ocurrir. £9 uno de los efectos de la democracia elegida hace ya casi un mes.

José CAVERO Miércoles 13 julio 1977

 

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