Autor: Sánchez Egido, Luciano (COPÉRNICO). 
   Necrología del cartel electoral     
 
 Pueblo.    17/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

NECROLOGÍA DEL CARTEL ELECTORAL

NADA más triste que un cartel electoral al día siguiente de las elecciones. Las sonrisas triunfales se han

cambiado en muecas desesperadas, y las grandes palabras de la campaña descubren su fungible condición

publicitaria. Los carteles insisten sobre las paredes, como una púdica alusión a la nada, como los trajes

del muerto en los guardarropas del recuerdo, a la vuelta de los funerales. Son ya sólo color, decoración,

policromía mural de una tardía primavera democrática Sangre de foro, azules celestes, blancos centristas,

amarillos nacionales y ocres tecnocráticos. Han dejado de ser un mensaje para ser una presencia inerte,

casi obscena, desprovista de significado racional, inconmovible y plana. El cartel se degrada en girones´,

se deshace en fragmentos irreconocibles como los restos de un naufragio dialéctico: Poco a poco se va

convirtiendo en ese póster mostrenco, sugestivo y misterioso, en et que las palabras violentamente

sincopadas adquieren insospechadas combinaciones semánticas y en el que las composiciones plásticas,

azarosamente mezcladas se anulan y se superponen, en una gloriosa epifanía de la libertad creadora e

´inconsciente, gratuita y opaca. Símbolo manriqueño de la brevedad de la vida, metáfora callejera del

ascético «memento morí» tradicional, el cartel se apaga sobre las efímeras construcciones verticales del

entusiasmo colectivo, sobre la pantalla anclada e intemporal de la muerte, al borde del camino. Como la

vieja iconografía barroca d* Valdés Leal, el cartel múltiple e indiferente ofrece los sucesivos estadios de

la d e s c o m posición humana, los capítulos inexorables de una fatal cronología. Promesas calientes qué

esperan las trompetas del juicio ñnal de las Cortes, rostros amigos que devuelven imágenes esperpénticas

a la cola de las urnas, programas que esperan la resurrección del boletín ariciai Cartel, vas a morir,

apuntillado por la indiferencia universal, pero,- mientras tanto ´jo. macho, qué feliz restauración de la

alegría.

COPERNICO

 

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