No es un problema, sino un objetivo     
 
 Ya.    12/07/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NO ES UN PROBLEMA, SINO UN OBJETIVO

" HA llegado la hora de lo economía", se ha dicho, las declaraciones a YA del ministro señor

Clavero y su discurso en Valencia ante los Reyes de Esparta permiten decir también: ha

llegado la hora de las autonomías. Sus palabras al respecto han sido medidas e importante*.

Para el Gobierno, ha dicho, la autonomía no as un problema, sino un objetivo, Esto quiera decir

que la cuestión no consiste ya en estar o no estar a favor, sino «n cómo resolverla

prácticamente; e) Gobierno reconoce la personalidad de lai regiones y su derecho a las

instituciones peculiares propias tía esa personalidad y [o que hay que hacer es regular las

obligadas transferencias de poder.

¿Cuánto poder se debe transferir? Creemos qua aquí deberá operar el fecundo principio de la

subsidíariedad y traspasar tantos funciones como cada regían sea capaz de asumir sin

perjuicio d« la superior unidad nacional; pero ese principio ss debe aplicar no solamente de

abajo arriba, sino de arriba abajo a partir de la región hasta llegar al municipio, SI no, só!o $9

habría fragmentado el centralismo actual, repartiéndolo en ocho o diez centralismos regionales

no menos perjudiciales.

r^5 un acierto del señor Clavero haber observado que lo amper*"4 fante e« realizar

correctamente esa operación y que la dsnominàeión que «e le do es accesoria; muchas veces,

la distinción entre federalismo y antifederalismo es mera cuestión de palabra». Nos interesa

agregar dos observaciones.

La primera es que las autonomías regionales san la solución nacional a un problema nacional.

Eí texto constitucional que se apruebe debe servir para todos, aunque admita luego las

peculiaridad e» propias de cada caso. El error de la República fue, como se ha observado,

"institucionalizar regiones" y no "institucionalizar las regiones". No debe tratarse de consagrar

excepciones, sino de ~sustituir una organiración centralista del Estado español por una

organización regional,

EN segundo lugar, nos parece justo aplaudir el sentido práctico *"* de un

Gobierno qua se ha adelantado a reconocer el hecho regional, negociando el caso

catalán con el señor Tarradellas. Estamos´ seguros que lo mismo habría hecho

con el caso vasco »S hubiese encontrado interlocutor responsable, y reíteramos nuestra

esperanza de qua el Partido Nacionalista Vasco asuma ese papel. Porque es claro

qua las "marchas de la libertad", ¡hasta con banderas del Polisario( y las reuníones de el árbol

de Guernica" para reclamar por las bravas unas autonomías que nadie como el Gobierno

desea conceder, son meros alardes demagógicos que a nada bueno conducen.

Una observación final: se habla de Cataluña, del País Vasco y da Galicia. Háblese da Canarias

también.

 

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