El pacto social ¿es inviable?     
 
 Ya.    12/07/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

EL PACIÓ SOCIAL ¿ES INVIABLE?

EL nuevo ministro de Trabajo, en unas recientes declaraciones, ha aludido al pacto social, al que

considera como instrumento intelectual para comprender y dar razón de aquellas sociedades en las que

rige la solidaridad con una convivencia armónica, donde unos y otros respeten los derechos ajenos y

sepan cumplir sus propias obligaciones. En su opinión no se trata de suscribir un contrato en un lugar

determinado, a una hora precisa y por unas partes concretas, sino de convivir fraterna y solidariamente

como si se hubiese firmado el pacto social.

FRENTE a esta interpretación constructiva y positiva del pacto social no faltan opiniones totalmente

contrarias que consideran que, por diferentes motivos, el pacto social es inviable en España. En su lugar

se acepta "un macroconvenio con los empresarios, pero nunca de las características del pacto social por el

que la clase trabajadora se compromete a asegurar la paz social durante el tiempo en que estén en vigor

los acuerdos y prescinde de otras reivindicaciones".

NO desconocemos que, cuando se hace referencia al pacto social es preciso matizar qué se entiende por

tal pacto. El prisma desde el que se contempla por diferentes individuos o grupos puede llevar a una

configuración y delimitación de su contenido totalmente diferente. No pretendemos, en este comentario,

ofrecer una definición que a todos satisfaga. Incluso, aún más, nos atraveríamos a afirmar que poco nos

importan las denominaciones.

NUESTRA principal preocupación se sitúa en otro orden de ideas. Pensamos, y asi lo hemos expuesto en

diferentes ocasiones, que lo importante es el convencimiento global de míe la problemática ante la que

nos enfrentamos todos los ciudadanos sin exclusión debe eliminar toda postura extrema de intransigencia

y de oposición automática a todo, que es la mejor garantía de que no se hará nada. En caso contrario,

nadie puede engañarse, el resultado finales y será siempre contrario a los intereses y reivindicaciones de

quienes sustentan tales posturas. Si predomina un clima de cordura y no de revanchismo mal entendido

seguiremos pensando que el pacto social, o como quiera denominarse a lo que el mismo representa, no

tiene por qué ser inviable precisamente en España, cuando ha sido factible en otros países.

 

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