Esta es la causa de la condena del eurocomunismo     
 
 Ya.    12/07/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ESTA ES LA CAUSA DE LA CONDENA DEL EUROCOMUNISMO

Santiago Carrillo dice: "La lucha contra el fascismo nos ha llevado a mirar con

grandes reservas el

totalitarismo socialista" • "El fenómeno estaliniano ha debilitado la fiabilidad

democrática de los partidos

comunistas" • "La Unión Soviética no es una democracia obrera" • "La estructura

del Estado soviético

puede ser un obstáculo para pasar al socialismo evolucionado"

Una nueva y más dura andanada de la revista soviética "Tiempos Nuevos", que es

como decir de los

máximos dirigentes del comunismo ruso, da aún mayor actualidad a la polémica

planteada por el libro de

Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España,

"Eurocomunismo y Estado".

¿ Pero qué dice en este libro que ha provocado en Moscú una reacción

excepcionalmente violenta como

no la han conocido en modo alguno los otros máximos representantes del

"eurocomunismo" Marcháis y

Berlinguer? Nos parece interesante ofrecer a nuestros lectores, para BU

información, una selección de

párrafos representativa de los textos que Carrillo dedica a la Unión Soviética

en el libro citado,

HAY que decir que la experiencia de la lucha contra el fascismo nos ha llevado

también a reaccionar cada

vez más críticamente frente a la degeneración del sistema soviético conocida por

el "stalinismo" y sus

consecuencias de todo orden, Y a mirar con grandes reservas lo que podríamos

calificar de "totalitarismo

socialista".

Es evidente que el fenómeno staliniano, que ha sido una forma de totalitarismo,

abundantemente utilizado por la propaganda capitalista, ha debutado la

fiabilidad democrática de los partidos

comunistas entre una parte de la población de nuestros países.

Han desaparecido las represiones masivas y aniquiladoras de tiempos de Stalin.

Kruschev, depuesto, ha

muerto en la cama, en su casa. Ha sido un progreso, manchado por formas de

opresión y de represión en

ciertos campos—desde luego en el de la cultura—. Pero aún no nos hallamos ante

un Estado que pueda

considerarse una democracia obrera.

ESE tipo de estado que ha surgido en la Unión Soviética, que no es ya un Estado

capitalista, puesto que

no defiende la propiedad privada, que no es tampoco el Estado que imaginaba

Lenin—los trabajadores

ejerciendo directamente el poder—¿cómo situarlo en una concepción marxista del

Estado? Lenin hablaba

de que el Estado en la primera fase del socialismo guardaría muchos de los

contenidos del derecho

burgués. Pero el Estado del que estamos tratando ha superado en ese orden las

previsiones de Lenin Ha

guardado no sólo contenidos de derecho burgués, sino que ha llegado a

deformaciones y degeneraciones

que en otros tiempos sólo podíamos imaginar en estados imperialistas.

¿Qué tipo de Estado?

En relación con el fondo de la cuestión no me considero en condiciones de dar

una respuesta satisfactoria.

Pero mi intención es apuntar una serte de datos para una reflexión más general,

más avanzada sobre él

tema.

Los maestros del marxismo hablaron de dos fases en la edificaron del comunismo:

la primera, la fase

socialista, que resumieron en una fórmula clásica, a cada cual según su

trabajan; la segunda, la fase del

comunismo, es decir, a cada cual según sus necesidades.

A la primera correspondía a creación del Estado proletario, que representaría

la más amplia

democracia para los trabajadores. La segunda fase, e1 comunismo, vería la

extinción del Estado, que

iría a parar, según frase de Engels, al museo de antigüedades con la rueca y el

hacha de bronce. Pero en

la práctica las cosas han demostrado ser mucho más complicadas. Y lo grave es

que hay una práctica

mucho más compleja seguimos aplicando tos mismos esquemas teóricos, con lo

que el reflejo

Ideológico se distancia de la realidad y entra en contradicción con ella.

El alejamiento entre la ideología y la realidad confiere a Aquélla un

carácter alienante, mixtificador,

propio de las relaciones entre ideología y práctica en la sociedad burguesa. El

trabajador manual o

intelectual, que aún no ha logrado recibir según su trabajo; que vive en

condiciones difíciles; que es

víctima de estructuras burocráticas; que está alejado de todas las decisiones

sociales Importantes, que, de

una forma u otra, le vienen impuestas por el binomio Estado-partido, que para él

resume la potencia,

el poder decisorio; ese trabajador que no ha salido todavía de la alienación,

no puede sentir que su vida

se desenvuelve ya en el socialismo, aunque no le exploten capitalistas privados.

Cuando le dan como

justificación los esquemas ideológicos formados en un momento en que era

imposible otra cosa que una

generalización profetisa, no le satisfacen y puede comenzar a dudar del

socialismo. Aún resulta peor si se

le dice que ha comenzado la edificación del comunismo. Entonces de desahoga con

chistes, de

circulación tan corriente en algunos países socialista, y cae incluso en

la subestimación de los

progresos reales, indudables, que ha logrado la sociedad en que vive, y que no

pasando de ser eso,

sustanciales progresos, se le presentan como socialismo evolucionado y

hasta comunismo.

HAY que volver a la complejidad de esta situación y a su contradicción con los

esquemas simples. En los

establecidos por Marx y Engels no 8e tenían en cuenta, además de las dos fases

citadas—socialismo y comunismo—otra en que el poder del Estado creado por la

revolución tuviera que acometer la

realización de la acumulación capitalista originarla, indispensable para montar

la moderna

producción, es decir, no se contaba con que el nuevo Estado se viese obligado a

cumplir, antes que todo,

una tarea típicamente capitalista, que no podía llevarse a cabo en un período

corto y cuyo contenido no

variaba fundamentalmente porque se la bautizase con el nombre de "acumulación

socialista". Ya es

sabido los sufrimientos que bajo el capitalismo provocó la acumulación

originaria que, como Marx

explica, significó la expropiación de los productores directos, la destrucción

de la propiedad privada

basada en el trabajo propio; la explotación increible del trabajo de niños y

mujeres; el hacinamiento de

millones de familias en los centros fabriles en condiciones Infrahumanas; el

saqueo de los pueblos

coloniales.,.

Hay que plantearse si el tipo de Estado que se ha desarrollado en la Unión

Soviética, y muy

particularmente el sistema dictatorial ligado al nombre de Stalin, con todos sus

excesos, sus atropellos y

arbitrariedades, no es precisamente la consecuencia de esta función, que

consiste en realizar la

acumulación originarla, en desarrollar a toda costa la Industria moderna. Es

cierto que una fracción de la

clase obrera y de la Juventud—la mas consciente—participaron en esa labor

aceptando sacrificios

ingentes, movidos por el entusiasmo revolucionario. De ese esfuerza grandioso

han surgido algunas de las

mejores obras de la primera literatura y el cine soviéticos que han levantado

olas de romanticismo

revolucionario en todo el mundo y que han mantenido encendida la fe de millones

de proletarios en la

revolución rusa. Y esta zona de voluntad y energía revolucionarla ha persistido,

pese a todo, en los

tiempos de Stalin y es la causa, al lado de las grandes realizaciones materiales

y culturales de este

periodo, de que no sea Justo ver éste a través, solamente, de su reverso.

Porque el reverso consistía en que esa acumulación, ese esfuerzo ingente para

desarrollar rápidamente la

Industria moderna en un país atrasado, exigía enormes e inacabables sacrificios

de la población trabajadora y que amplios sectores de ésta no estaban en

condiciones de aceptar. He aquí la falla que ha

afectado a la alianza entre los obreros y los campesinos y que ha llevado

Ineluctablemente a poner en pie

un tipo de Estado que no reprimía solamente a las antiguas clases dominantes,

sino a la parte del pueblo—

numerosa por cierto—que no aceptaba aquellos sacrificios y que objetivamente

estaba disponible para ser

movilizada contra el nuevo poder.

Los fenómenos de la burocratización nacen no sólo de la tradición del Estado

zarista, sino de esta

situación imprevista por los teóricos. Marx( Engels y el mismo Lenin hablan

imaginado la dictadura del

proletariado como un poder en quo la inmensa mayoría reprime a la ínfima minoría

y en que la

organización de una amplia democracia obrera es Incluso la condición para ello.

En la práctica, las cosas

no pasaron así. Una gran parte de la población fue pasiva y una zona muy

importante hostil. La

democracia obrera fue reduciéndose y el mismo proceso se produjo en el Interior

del partido, donde la

aspereza

de las contradicciones en la sociedad repercutió en una agravación de las

disputas fracciónales que, Lenin

muerto, ya nadie podía dominar. Así se desarrolló una capa burocrática que fue

absorbiendo las

funciones de dirección, convencida de que ella era la depositarla de la misión

social de la clase obrera, la

personificación de la dictadura del proletariado, pero que insensiblemente fue

echando raíces, poseyendo

sus propios Intereses, moviéndose con arreglo a mecanismos y leyes objetivas

propias y especificas.

Freno para el desarrollo

Ese Estado ya no sirve la propiedad capitalista que ha desaparecido en la URSS.

En ese sentido la capa

burocrática no puede ser considerada como una clase capitalista. Ella no posee

propiedad privada y la

parte de la plusvalía salida de las empresas soviéticas que se invierte en su

mantenimiento es seguramente

Inferior a la que cuesta mantener a la burocracia de cualquier país capitalista.

Sin embargo, la capa

burocrática, a sus diversos niveles, dispone de un poder político Inmoderado

y casi Incontrolado. Ella decide y resuelve por encima d« la clase obrera, e

incluso por encima del partido,

que, en su conjunto, se halla sometido a ella.

En ese estadio del desarrollo social nos hallamos ante un Estado que se coloca

por encima de la

sociedad, en un Estado que es relativamente libre en relación con la sociedad,

lo que no significa que la

sociedad sea ya libre. •

En definitiva, el Estado soviético actual ha cumplido las funciones de lograr el

desarrollo económico,

Industrial, técnico, cultural y sanitario del pala, así como las de garantizar

la defensa nacional. Es decir,

ha asegurado tareas que en otros países de capitalismo avanzado han sido

realizadas por el Estado

capitalista. Habiendo suprimido la propiedad capitalista ha creado las

condiciones materiales para pasar a

un socialismo evolucionado. La cuestión que se plantea hoy es al las mismas

estructuras de ese Estado no

se han convertido, por lo menos en parte, en un obstáculo para pasar al

socialismo evolucionado. Y ese

Estado, tal como existe( no es en sí mismo ya un freno para «1 desarrollo de una

auténtica democracia

obrera, e incluso más allá, sino se ha constituido en un freno para el

desenvolvimiento material del

país.

 

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