Autor: Esperabé de Arteaga González, Jesús. 
   Suárez y compañía     
 
 Diario 16.    03/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Martes 3 mayo 77/DIARIO16

Suárez y compañía

Jesús Esperabé de Arteaga

Dejemos a un laclo la discusión académica de si el presidente del Gobierno es ministro y como tal

inelegible. El hecho cierto es que la ley Electoral quiso exceptuarle y le exceptuó. Y que Suárez tiene que

ir a los comicios, en razón a la inexistencia de fuerzas políticas organizadas a las que pudiera entregarle el

poder después de las elecciones, como había prometido. Pero ¿cómo y con quién va el presidente a los

omicios? ¿Con qué personas debe formar tándem?

Comprendo las dificultades que entraña la confección de listas independientes, que han de ser también

completas (cerradas). Buscar, como en el supuesto de Madrid, 31 compañeros de viaje, cuando en el

mejor de los casos dos tercios van al sacrifio (a la derrota), no es tarea fácil. Máxime cuando para

acompañarle no sirve un personaje cualquiera. Esa monstruosa exigencia constituye un eufemismo

electoral. ¿Por qué permite la ley la presentación de candidaturas independientes y a reglón seguido las

dificulta, haciéndola casi imposible? Mejor hubiera sido prohibirlas. Lo que ocurre es que cuando

aprobamos la ley de Reforma Política se nos fue la mano. Introducimos para la elección del Congreso

criterios proporcionales que tan buenos resultados dan en países de nuestra cultura y olvidamos que ese

sistema es impracticable sin partidos, y que aquí, hoy por hoy, no los hay. Por lo que si no articulamos el

correctivo de coaliciones independientes que impide exigir que las candidaturas sean cerradas

(otra cosa es que estén bloqueadas), las elecciones se colapsan.

¿Cómo es posible que Suárez se avenga, como se dice, a encabezar una lista en la que 31 señores

simplemente se le arrimen? Eso sería un soberano disparate. Porque daría lugar a que se le arrimen cuatro

ambiciosos y otros tantos falsos líderes, de esos que han inventado un minipartido, como podían haberse

comprado para su esparcimiento un velero o un cortijo Y que no sólo no tienen circunscripciones por las

que salir, sino por las que presentar candidatos. Tales advenedizos le dejarían solo tan pronto como el

presidente les obsequiara con unos escaños. Por lo que al objetivo de contar con apoyos en el Parlamento,

para mantenerse en e! poder después de las elecciones, habría hecho un pan como unas obleas. Y no se

olvide que ante la jaula de grillos que se avecina, Suárez no sólo ha de seguir en el poder, sino que se ha

de convertir en el promotor y gestor de la nueva Constitución. Que no puede ser revanchista, ni retórica,

ni partidista. Ha de ser simplista e integradora, y esa labor, a estas alturas, dados los problemas heredados

del franquismo, entre los que no es moco de pavo consolidar una Monarquía que se trajo para otros fines,

no es tarea fácil. Es encaje de bolillos.

No: Suárez tiene, en el buen sentido de la palabra, que mojarse Y aunque no le guste (presumo que no le

disgustará) ha de ir a la formación de su partido, que para no espantar a los extremos, debe

ser centrocampista. Ello le obligará no sólo a presentar candidatura de "muy suyos" por Madrid" sino

también en otras circunscripciones en las que pueda tener alguna posibilidad de éxito.

Conste que no se trata de copar, sino de llenar e! vacío que la bi soñez e inexperiencia de los poli ticos en

ejercicio ha producido en el país. Por esta razón, la llamada "jugada Suárez, cualquiera que sea su

parecido, no es igual a la de Portela-Alcalá Zamora durante la República. Estos trataron de formar

desde el poder, valiéndose de miles de artimañas, su propio partido. Pero entonces los había, y con su

maquiavélica conducta lo que hicieron fue destruirlos. Lo que en trañó y por el vacío que también se

produjo, una de las causas de terminantes de la guerra civil. Luego antes de que la historia se repita,

quedando el poder en la calle el presidente Suárez tiene que pre sentarse a las elecciones e ir —sin

pucherazo, que no necesita—, si no a por todas, sí a por muchas Tiene imagen. Se la ha ganado a pulso.

Ha sido el único falangista capaz de abjurar del sin fin de simplezas y tonterías contenidas en los 27

puntos. Si va a los comicios, llena el vacío que se prevé y saca al país de la anarquía que se avecina,

prestará un innegable servicio a la nación. Que está huérfana y sin líderes. Ya que los que se lo creen —

salvo excepciones que no hacen más que confirmar la regla— no alcanzan las cotas que

Borgatta y Couch señalaran para los "grandes hombres". No son líderes auténticos, ni sociométricos,

ni sobresalientes, ni siquiera técnicos, según la cuádruple clasificación de Catell y Stice. Parecen más bien

una colección de pequeños burgueses, que se han creado unos intereses personales, que necesitan

salvaguardar por la vía de acceder al poder. Pero para alcanzarlo queda todavía mucho camino. Hay

bastante que andar. Y que organizar. Y que aprender.

 

< Volver