Autor: Moreno, Eugenio. 
   La tercera vía     
 
 El País.    05/08/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

d/t s

TRIBUNA LIBRE

La tercera vía

EUGENIO MORENO

Dado que solamente el señor presidente del Gobierno parece tener dereeho a conocer las encuestas de

opinión que puntualmente le sirve el inefable «sociólogo» Diez Nicolás, es aventurado hacer afirmaciones

rotundas sobre la composición del voto en las pasadas elecciones. Sin embargo, no es descabellada la

sospecha de que un buen porcentaje de las papeletas contabilizadas por UCD y PSOE tienen carácter

centrista; son votos antifascistas en lo politico y socialdemócratas en lo económico. Porque no es

pensable que los españoles se hallen claramente escindidos \a en dos opciones, una de clara derecha y otra

de clara izquierda: por ahora, el país debe ser algo más complicado que lodo eso.

Así pues, la existencia de un auténtico centro (o centro-izquierda. si se quiere) relativamente importante

es un hecho sociológico casi incuestionable. El problema es cómo va a articularse políticamente esa

corriente de opinión que estaría caracterizada de forma muy simple: se trata de una opción

inequívocamente no franquista, no derechista, no oportunista y no marxista que ofrezca una estabilización

económica acompañada de un pacto social. Para que este pacto pueda convertirse en. realidad, habría de

comprometerse a poner freno al omnímodo control de los grandes intereses financieros, a una reforma

fiscal electiva, a acabar con la corrupción administrativa, u olvidar la práctica del reparto de puestos y

prebendas y a una provisión de servicios públicos y de equipamiento social suficiente y comparable a los

estándares europeos. Se me dirá que esa es la opción que proponen la mayoría de las formaciones

políticas existentes, pero el problema es que ninguna de ellas está en libertad para llevarla a la práctica.

Tanto la UCD como el PSOE saben que no pueden dejarse arrebatar los volos sociaIdemócralas

obtenidos, pero a ambos grupos les va a ser muy difícil la operación.

En la carrera electoral de las elecciones municipales que ya ha comenzado . ni la política económica de

Suaréz va a poder escorarse muy a ta izquierda ni la de González lo podrá hacer a la derecha: ambos se

deben a sus orígenes.

La Unión de Centro de Suárez ha nacido con tales condicionantes que. muy a su pesar, habrá de

abandonar su pretensión de hacer política de centro-izquierda para convertirse en lo que realmente tiene

posibilidades de ser: el gran partido conservador. Prueba de que ese es su inevitable destino es el

Gobierno que acaba de formar, dominado en lo económico por los grandes intereses financieros que

presentan como ejecutores de sus dictados a antiguos tecnócratas de López Rodó adobados con algunos

socialdemócratas que, al aceptar formar parte de ese Gobierno, han perdido de inmediato su identidad

como primer paso para su próxima desaparición como tal partido socialdemócrata. Los antiguos

colaboradores de López Rodó saben que no pueden hacer un plan de estábilización siguiendo el modelo

patentado por ellos mismos en el año 1959 porque Suárez. no les va a dejar hacerlo cara a las elecciones

municipales. Pero es que tampoco pueden hacer uno menos conservador, porque no se lo van a permitir

los intereses que representan. Para estabilizar el voto socialdemócrata, Suárez habría de permitir el

renacimiento de Alianza Popular, y eso es mucho permitir.

Vayámonos al campo socialista. Felipe González pretende, evidentemente, absorber a los

socialdemócratas que pronto se van a desengañar de la política económica suarista y organizar un gran

partido de corte europeo donde quepa un ala derecha socialdemócrata capaz, de capitalizar los votos de

las clases medias. Hay que reconocer que González tiene mayores posibilidades de conseguir su propósito

que el presidente Suárez, pero tampoco va a encontrar un camino fácil para ello. En efecto, la

consolidación de una corriente claramente socialdemócrata en el PSOE ha de pasar necesariamente por la

eliminación de los grupos más izquierdistas de ese partido, que ya están creando numerosos, problemas a

ta ejecutiva; pero esa eliminación habrá de llevarse a cabo con un extremo cuidado, porque así como .el

espíritu de Alianza Popular pudiera ser una amenaza futura para la UCD, el eurocomunista PCE, u otro

grupo, puede captar el ala izquierda del PSOE. En este punto, seria importante conocer hasta dónde llega

la moderación de la clase obrera española y cuánto tiempo va a perdurar. Si los trabajadores consideran

suficiente una política socialdemócrata, González puede permitirse el lujo de prescindir del ala izquierda

de su partido.

Pero el PSOE se encuentra todavía con una dificultad más. Según todos los indicios, el partido reúne en la

actualidad dos caracteres a destacar: por un lado, su ausencia de técnicos económicos de alto nivel, y, por

otro, la incipiente rigidez en la estructura interna de su organización. Si el PSOE pretende atraer a su seno

profesionales de prestigio —que los necesita—, sus bases militantes no van a recibir muy complacidas

que su entrada se realice por arriba; esta sospecha está retrayendo actualmente a socialdemócratas,

socialistas de Tierno e independientes que, en principio, estarían dispuestos a colaborar con el PSOE.

En resumen, pensamos que existe una tercera vía de centro en la población española; que Suárez no va a

poder canalizarla; que a González le va a ser difícil hacerlo, y que alguien podría articularla

políticamente. Lo que no se sabe es quién osará intentarlo.

 

< Volver