Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
 Comentario al proyecto de ley sobre voto de censura y confianza (II). 
 Una censura sin efectos     
 
 ABC.    29/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

29 DE SEPTIEMBRE DE 1977.

COMENTARIO AL PROYECTO

DE LEY SOBRE VOTO DE CENSURA Y CONFIANZA (II)

UNA CENSURA SIN EFECTOS

Por José María RUIZ GALLARDON

Ayer comentaba en esta columna alguna de las ausencias que se advierten en el proyecto de ley remitido

por el Gobierno a las Cortes sobre votos de censura y confianza. Continuando con el tema, me propongo

en este artículo destacar la, para mí, mayor sinrazón del propósito de sus autores. Puede formularse así: es

un voto de censura sin efectos jurídicos de ningún tipo. Ya sé que mi alegación es grave, pero entiendo

que, sobre todo, está justificada.

En efecto, ¿para qué sirve una norma? Para regular una situación social. ¿En qué consiste esa regulación?

En que, producidos unos hechos, la norma establece un efecto indeclinable. Si alguien hurta, asesina o

estafa —hecho social—, la ley le sanciona con la pena correspondiente —efecto legal.

Vengamos a nuestro caso. ¿Para qué sirve una moción de censura al Gobierno? La respuesta no puede ser

más que una: para que ese Gobierno, si resulta censurado —«derrotado», se dice en todo el mundo—,

tiene que dimitir. Bien, Pues busquen ustedes un tal efecto en todos y cada uno de los artículos del

proyecto de ley, que no lo encontrarán. Y no lo encontrarán porque el Gobierno del señor Suárez no está

dispuesto a dejar de ser Gobierno, por más que prosperan contra sus medidas ciento y un votos de

censura.

Yo soy de los que creo que para que una democracia —y más una democracia incipiente y no arraigada

como la nuestra— funcione, el Gobierno no puede estar a merced todos los días de la voluntad —muchas

veces poco documentada y poco coherente— de muy diversos grupos políticos. Sobre todo, porque esos

grupos políticos, que de manera muy natural están o estarán en contra del Gobierno, del que no forman

parte, es muy difícil que se pongan de acuerdo en formar, constituir y apoyar a un nuevo Gobierno

coherente y eficaz. Por eso —alguna vez lo tengo escrito aquí mismo— me parecen muy prudentes y

sabias aquellas medidas que exigen que, para que una moción de censura pueda derribar al Gobierno, no

basta con que triunfe numéricamente en el Parlamento, sino que se exige, además, que los censurantes

ofrezcan un nuevo Gabinete que gane, simultáneamente, la confianza de las Cámaras.

Pero el proyecto de ley del señor Suárez no dice nada al respecto. Sencillamente: No lo necesita. Ni con

toda la Cámara enfrente, el Gobierno —según este proyecto de ley— está obligado, por la norma, a

dimitir. Eso no es regular el voto de censura: eso es. a mi entender, obviarlo, casi suprimirlo.

Malo.

J. M. R. G.

 

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