Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 Nota Internacional. 
 España se instala en la democracia del Occidente     
 
 Informaciones.    16/06/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NOTA INTERNACIONAL

España se instala en la democracia del Occidente

Por Américo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental.)

BRUSELAS, 16.

MUCHOS observadores europeos del espectro político español parecen creer que, en las elecciones

generales que ayer han tenido lugar en la España pos-Franquista, la nación se ha incorporado "de Jure» al

modelo de democracia occidental y ha enterrado definitivamente la que Franco entronizó por la fuerza y

calificó, equívocamente, de «orgánica».

Otros, menos impresionados por las apariencias, toda na no emiten juicios eoncluyentes. Reconocen «jue

Adolfo Suárez es «el hombre del día». Ha actuado, subrayan, con agilidad y con rapidez en el plano

estrictamente político. Ha desmantelado casi totalmente los mecanismos franquistas y ha abierto el

camino para que, partiendo de la voluntad popular, el país se dote de instituciones auténticamente legales.

En ese orden de consideraciones, el jefe leí segundo Gobierno de la Monarquía restaurada se reveía coma

asombroso taumaturgo. En algunos casos, ha eoneüia-do, increíblemente, el agua con el fuego.

De ese extraordinario rejuego, rayando en la astro-logia y en la micromancia, ha surgido el grupo unión

de Centro Democrático, en el que se amalgaban las tendencias o, si se quiere, las doctrinas. Esas

tendencias ó doctrinas son más fáciles de coexistir en las papeletas electorales que en un equipo

ministerial, que a partir de ahora mismo, ya, debe afrontar lo que hasta ayer fue posible aplazar o tratar

negligentemente. Ninguna maniobra milagrera bastará para sustituir las medidas tte austeridad que exige

una situación económica conssístente en que los españoles viven, destíe hace años, por encima de lo que

les permiten sus propios medios. Las reservas financieras del Estado se encogen a ritmo rápido. La deuda

exterior aumenta en sentido inversamente proporcional. Está en curso una fuga de capitales que nadie ha

intentado seriamente contener.

Es preciso intervenir en ese grave desorden sin pérdida de tiempo y con eficacia. Un Gobierno investido

de poderes emanados del cuerpo electoral habrá de reabsorver lo más pronto y con la mayor amplitud

imaginable e] desempleo, dominar la inflación, equilibrar !a cota de la moneda nacional en los mercados

mundiales de divisas y atraer las inversiones.

AYUDA EXTERIOR

Esto último, teniendo tal vez en cuenta ios condicionamientos que hace mu; pocos días definió ei

presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en España, señor Williams Singleton.

Definición que no hacen públicamente los gestores de las grandes finanzas de los demás países del

Occidente; pero cora la que están plenamente de acuerdo.

Un país que necesita con apremio créditos y cooperaciones económicas extranjeras debe disponerse a

ofrecer garantías. La Italia en bancarrota ha logrado de sus «partenaires» de la C. E. E. una ayuda de

500.000 millones de dólares. Pero como el financiador ha sido el Fondo Monetario Internacional, los

administradores de ese organismo han exigido ai Gobierno Andreotti que previamente obtuviese la

aquiescencia del Partido Comunista italiano. La respuesta, afirmativa del, por su parte, también

políticamente algo brujo Enrice Berlinguer ha permitido materializar la operación.

La España poselectoral, se estima en Europa del Oeste, tiene además que acometer otros problemas: los

de índole regional, especialmente, por lo que se refiere al País Vasco, y, aunque planteado en términos

más accesibles a la pura acción política, también el catalán. Los anhelos o los pruritos— de autonomía no

son tan agudos en otras zonas del país. En algunos casos tienen —o han tenido— tonalidades artificiales

de inequívoco carácter electorero.

La fisonomía del Parlamento que en definitiva haya salido de la consulta popular de ayer se cree en

centros de Poder de una Europa que (no obstante la impresión que algunos españoles parecen tener

respecto a las precauciones que las autoridades del Mercado Común desean adoptar con respecto a la

incorporación al Club Europa de España, Portugal y Grecia) hace votos para que los grupos políticos

representados en él den pruebas de espíritu de compromiso. Elaborar alianzas y establecer programas

constituye el aspecto más delicado de los modernos sistemas de democracia parlamentaria. Y también el

síntoma más convincente de la vocación democrática de los pueblos. El sentido de convivencia y de

tolerancia que los españoles Iban manifestado en el trance de mutación desde la dictadora a la legalidad

emanada del sufragio universal habrá de prolongarse y de acentuarse para que en el nuevo régimen se de,

además de instituciones liberales, estabilidad de naturaleza profunda. Es la condición «sine qoa nona que

van a exigir «España las demás naciones de la Comunidad occidental, en cuyos umbrales nuestro país se

ha situado en la histórica fecha del 15 de Junio de 1977, con pie cuya firmeza es todavía necesario

demostrar.

 

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