Autor: Hernando, Bernardino M.. 
 Los senadores del rey. Víctor de la Serna. 
 Defenderé la cultura     
 
 Informaciones.    16/06/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

VÍCTOR DE LA SERNA

DEFENDERÉ LA CULTURA

MADRID, 16 (INFORMACIONES, por B. M. Hernando).

NI idea, ni idea... Ni sabia nada, ni esperaba nada. Una llamada telefónica ha traído la noticia: Víctor de la

Serna y Gutiérrez Répíde, presidente de la Junta de Fundadores de INFORMACIONES, ha sido

nombrado senador del Rey y por el Rey. De repente, es como si todo este periódico entrara en el Senado.

Víctor de la Serna lo ha sido todo en esta casa desde el lejano 1936, en que llegó con su padre: desde

botones, linotipista, fresador en la estereotipia, hasta presidente del Consejo de Administración de Prensa

Castellana y consejero-delegado, una carrera entre el olor a tinta y el ruido de los teletipos, que tiene sus

puntos de lujo en las representaciones diplomáticas que Víctor ha llevado a cabo en Tas alturas de

Ginebra y Nueva York, tal como se recoge en su biografía.

Aquí no vamos a hacer una biografía de Víctor de \& Serna, sino a recoger los primeros momentos

emocionales de este hombre de enorme corpachón que tiembla de pura humanidad.

—Ni idea, ni idea... —repite Víctor, a quien la noticia ha cogido de absoluta sorpresa. El teléfono suena

sin par rar y al otro lado van escuchando la noticia la madre, la mujer, los hijos... Y ni él mismo termina

dé creérselo.

—Esto es la familia, la fa-milia, mi familia tiene un nombre y va a estar en el Senado. Eso es todo.

Eso no es todo. Porque Vío-tor va al Senado con su amigo del alma, Camilo José Cela, con el hijo de su

admirado Ortega...

—En el Senado haré lo (¡a» he intentado hacer toda mi vida: defender la cultura, promoverla (n o

«promocionar-la», que tal palabra jamas saldrá de mi boca). De hacer grupo con alguien lo haré con Cela,

Julián Marías, Ortega Spottorno, con los escritores y artistas. La cultura, la cultura... Sólo presumo de

haber leído 10.000 libros, aunque sólo me haya quedado con tres.

La cultura es también la gastronomía, el arte de comer, de cuya teoría y práctica tanto sabe este personaje

que firma sus escritos gastronómicos con el seudónimo de «Punto y Coma».

A Víctor le ha hecho espe-cialmente feliz el nombramiento senatorial de Camilo José Cela.

—Somos amigos desde siempre. Estudiamos juntos Derecho y yo le traje a INFORMACIONES en el año

1942. Le dije a mi padre: tengo un amigo que .escribe como los ángeles. («Los sueños vanos, los ángeles

curiosos», se llama la sección actual de Cela en INFORMACIONES).

(Víctor llama a Camilo a su casa de Mallorca: «Ya sobes, viejo, allí estaremos juntos. ¡A ver qué

hacemos!» Y Víctor recuerda «cuando íbamos a la verbena de San Antonio en el autobús de tres pesetas».

Es un reencuentro de alegre pandilla estudiantil, cuando la estudiantina ha crecido, ha engordado y ha

madurado en mil soles hasta que la han hecho senador del Rey.)

—Conozco al Rey desde hace mucho tiempo. A su lado, cuando era Príncipe de España, en 1964, y

visitaba Nueva York, estuve en aquella votación histórica de la Asamblea General de la O.N.U. sobre

Gibraltar.

(Cuando España presentó por primera vez el caso Gibraltar ante el Comité de los 24, en el año 1963,

Víctor de la Serna formaba equipo diplomático y negociador con Jaime de Pinies y Fernando Olivlé,

actual embajador en Belgrado. Víctor desgrana recuerdos de su paso por Ginebra, Berna y Nueva York.

Va a ser un Senador con experiencia de idiomas y países, de diplomacias y negociaciones. Pero, sobre

todo, está el periódico, el periódico, la cultura, la cultura. Y la familia.)

—Soy hijo de mi padre y nieto de mi abuela...

(Y la boutade no es tai* tonta cuando «el padre» se llama Víctor de la Serna y Espina y la «abuela» se

llama doña Concha Espina, escritora ya en la historia de los mejores sabores y saberes del país. Ser un

«de la Serna» significa una de las parentelas de más bistre artístico de que se puede presumir en España.

Tomen nota: la pintora María Blanchard, el escritor Pedro de Répide, el músico Reguío Sáiz de la Maza.

Y doña Concha y Víctor padre. Ahí queda eso.)

—Me siento emocionado y honrado por la confianza del Bey. No lo esperaba, pero me alegra

profundamente. Yo no sé hacer «de eso», de senador, pero serviré a España y al Rey. Haré lo que sé, y ¿1

Rey cuenta con mi fidelidad, lo sé y me alegra (Víctor se pone esa pizca de solemne qut la cosa exige. Sin

pasarse. Sin dejar que la emoción retórica pueda a la emoción limpia.)

—No, no, en mi familia no ha habido senadores. Ni altos cargos políticos. Mi abuela Concha Espina fue

Dama Noble de la Reina doña Luisa.

(La familia tiene un miembro que ha sido embajador y ahora es director general de Asuntos Culturales en

Exteriores. Jesús de la Serna es director de este periódico. Son familia de uña y carne. Y mucho corazón..

Yo creo que les han hecho senadores a todos .os de La Serna.)

Y Víctor, entre los abrazos y la emoción, vuelve y vuelve a su familia, al recuerdo de su padre, a la

cultura da cultura, ay, la cultura. Gracias a mi padre conocí a los hombres del 27, a Lorca, a Gerardo

Diego, maestro mío en el Instituto Velázquez de Madrid».)

Víctor de la Serna y Gutiérrez Répide, periodista por encima de todo, grande y humano, gustador de

sabores y fidelidades, con experiencia diplomática y viajero empedernido,, hará en el Senado un. grupo de

cultura española. Si. vamos a tener gente de buen escribir. Y gente amiga. (Viva los senadores del Rey!

(Perdón, perdón, que me he contagiado en exceso. Teléfono s, abrazos, emociones y un senador que he

visto nacer ante mi máquina de escribir. Perdón.)

BIOGRAFÍA

Víctor de la Serna y Gu-tiérrez-Répide nació en Santander en el año 1921. Estudió el bachillerato en

Madrid y también cursó Derecho en la Complutense. Rasgo fundamental de su formación, que el ha

subrayado siempre, es que mientras estudiaba en la ITniveridad aprendía con la más completa y acabada

práctica la profesión de periodista. ´Este aprendizaje del periodismo comenzó en el año 1936, en

INFORMACIONES. En 1948 pasa a «La Tarde», que fundó su padre, como redactor - jefe, hasta su

desaparición en 1949. .De 1949 a 1930 trabaja en la agencia International News Service, de la cadena

Hearst. En este mismo año de 1950, entra en «El Alcázar» como redactor, jefe, y también actúa en

ocasiones como director en funciones de la publicación. En 1954 es nombrado agregado de Información

en la Embaja de España en Berna, y actúa como miembro de la Delegación Permanente ante los órganos

internacionales de Ginebra, donde asiste a ocho conferencias de la O.I.T., O.M.S. y otros organismos

internacionales de la O.N.U. En 1963 es consejero de la misión permanente de España en la O.N.U. ea

Nueva York. Representó a España en la Tercera Comisión de la Asamblea General de la O.N.U. Durante

cuatro años ha sido miembro de la Delegación Española en cinco Asambleas de la O.N.U. En 1967 dejó

Nueva York y fue destinado a París, donde no llegó a tomar posesión porque regresó a Madrid para

ocupar un puesto en la empresa privada.

En 1968 es nombrado consejero-delegado de Prensa Castellana; en 1970 pasa a la presidencia del Consejo

de Administración, hasta 1976, en que fue nombrado presidente de la Junta de Fundadores de

INFORMACIONES.

INFORMACIONES

15 de junio de 1977

 

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