Autor: Sánchez, Alfonso. 
   La Democracia nació así     
 
 Informaciones.    16/06/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 26. 

mi columna

Por Alfonso SÁNCHEZ

LA DEMOCRACIA NACIÓ ASI OLA VÍSPERA

POCO antes de apagar sus luces el día de la reflexión, el teniente general GUTIÉRREZ MELLADO

habló a los españoles. Fue una excelente decisión. Tranquiliza a los españoles, todavía con recelos ante

las interrogaciones de la hora, la presencia activa de un teniente general, más aún cuando, como Gutiérrez

Reliado, da la imagen de la inteligencia y la serenidad. El Ejército garantizaba e! juego limpio. Está claro

que si no se muestra propicio a la aventura, reclama que los demás renuncien a su vocación por esa

imprudente política. Las palabras de Gutiérrez Mellado sonaban a buen metal.

Las estadísticas indican que el 10 por 100 de los españoles actuales no habían nacido en 1936. El 30 por

100 restante no puede condicionar su futuro reactivando viejos rencores. Esas credenciales no son ya

válidas, En ese 70 por 100 forman españoles casados y con hijos, que han logrado un vivir confortable a

fuerza de trabajo honrado; obreros que pudieron comprar su «utilitario», jóvenes que se abren paso. Bien

está facilitarles la tarea, pero con generosidad y nobleza. Los dispuestos a viajar en el tren que ayer

arrancaba, en el que vamos todos, deben retirar de su equipaje cualquier carga de querella y sacar nuevo

billete. El antiguo ya ha cumplido su recorrido. En casa, al anochecer, los sobrinos se reunían con un

grupo de amigos para, discutir sus votos. Gente menor de veinticinco años. Admirado por la sensatez de

sus juicios, me limité a servirles una copa. Como alguno solicitara mi opinión, le dije:

—Sólo puedo hablar en nombre de la experiencia. Por desgracia, la experiencia se adquiere en el pasado.

Lo bueno seria tener una experiencia del futuro.

Me miraron como murmurando:

—No te fastidia, el librepensador éste.

Yo, mientras hablaban, puse un disco de JOAN BAEZ, mi cantante favorita, lo que me facilitó recuperar

el prestigio entre esos jóvenes. Y el whisky siguiente se lo.sirvieron ellos.

2 LA MAÑANA

Amaneció uno de esos hermosos días electorales, que aman los pescadores con más vocación para la

trucha que para la urna. Como miércoles, los dos bares cercanos a mi casa, donde tomo el primer café de

la mañana, estaban cerrados. ¿Para qué cambiar de costumbre? Después de todo, era miércoles, ayer fue

martes y mañana será jueves. El señor MANOLO leía «Marca», junto al motocarro:

—Todavía no he transportado ni una urna. Aquí me tiene, pasando la mañana a base de si ARRUA

volverá o no del Paraguay.

Le comento que la democracia todavía no ha empezado y es pronto para mudanzas,

Le invito a café y me pone al día en los fichajes En el Instituto de San Isidro, donde antes estudiaba el

bachillerato y ahora voto, reina el orden. No hay «colas». En un momento cumplo el trámite. El cartero

no ha depositado nada ea mi buzón. El hombre, claro, estará votando. Sigo la marcha. Bastante personal

ante el Ministerio de Asuntos Exteriores. Es colegio electoral. Mientras charlo con PEDRO SALVADOR,

al que encuentro en la acera, se me acerca don SEBASTIAN. En tiempos fue de LERROÜX. y. ahora es

del Madrid, sólo por discutir. Es fino en el vestir y en el trato y ha ganado dinero en el negocio de textiles

que tiene en el barrio. Me pregunta:

—¿Usted sabe si ©so que pasa en las islas Seychelles incide en nuestra política exterior? Es que como

voto aquí, en el Ministerio, y figuro entre los indecisos, quiero una pista para dar en el clavo.

No le puedo informar. Pedro Salvador dice que su cargo está en Boma. No es cosa de subir a molestar a

MIGUEL SOLANO, con lo que dejamos a don Sebastián con su cuestión.

un repaso a Ja Prensa mientras preparan el almuerzo. Todo se vuelven crónicas sobre cómo nos miran las

naciones. En Inglaterra afirman que el mundo libre nos necesita. ¡Cuentos! Desde luego, estas elecciones

son un acontecimiento histórico y ee justifica la llegada de una legión de colegas extranjeros, pero lo

demás es lo de siempre: la pasión de España, los grandes cementerios a la luz de la Luna, 7 de julio. San

Fermín... Bueno, ¡pues ya está bien de que España sea una fascinación para escritores y creadores de

mitin! Dejemos arreglar nuestras cosas, y esta es su casa para ser bien recibidos. El mundo libre y el no

libre nos van a tratar según sus respectivos intereses, no siempre coin-cidentes con los nuestros.

En esta reflexión llega la noticia. Don ANTONIO HERNÁNDEZ GIL ha sido nombrado presidente de

las Cortes. Un acierto. Esto empieza bien. Yo no deseo que mis libertades estén garantizadas por unos

estadistas, vamos al decir, sino por las leyes. Y con don Antonio Hernández Gil, esas leyes serán

cumplidas por encima de la «me-lée».

3 NACE LA DEMOCRACIA

Un día entero para votar. Hasta los Indecisos tuvieron tiempo para descubrir al candidato que les gustaba.

Desque la vida nos haya hecho también senadores. MIGUEL MIHURA me lo repite:

—Oye, que estamos ya cerca de la tercera edad esa.

Luego, para insuflarnos ánimos, puntúa:

—Dicen que a nuestros años es conveniente hacer mucho el amor.

Bueno. Telefonazo a Camilo, que disimula. Pronto llega otro nombre amigo: GUILLERMO LUCA DE

TENA también figura en la lista de senadores nombrados por S. M. el Rey. Nueva alegría. Guillermo es

más joven que nosotros, pero lo compensa con su cabellera blanca. Ahora que es senador, resulta más

solemne.

Comento estas cosas con VÍCTOR DE LA SERNA. Ha sentido el tirón de periodista, vocación que se

impone a cuantas le estimulan, y se ha venido a la redacción. Me dice:

--Tenemos que festejar lo de Camilo.

Hacia las nueve de la noche le requieren al teléfono. En seguida comprendemos, por sus respuestas, que

algo sonado sucede. El Rey le comunica su deseo de que figure en la lista de senadores. El Rey le dice:

—Dame pronto tu respuesta porque la lista debe salir en .el «Telediario» de esta noche.

Ningún argumento, si hubiera necesidad de alguno-para convencerle, habría sido más elocuente, Víctor

lleva el periodismo en la sangre. Desde teclear en una linotipia a presidir el Consejo de Administración, lo

ha hecho todo —y bien, por cierto— en el periódico. Ganaba, cuando empezó, 100 pesetas al mes. Ya

escribiré su crónica. Mentiría si ocultara que me ha emocionado su nombramiento.

Ya ha saltado «Esta noche es fiesta» a la pequeña pantalla. JOSÉ MARÍA IÑIGO orquesta un «show» de

grandes atracciones y caras famosas, con mucho rostro de mujer guapa, ¿Y por qué no? Esto es un

nacimiento. A las 10,35, el ministro MARTIN VILLA,

d: la media tarde, los «telex» tecleaban por todos los medianos españoles. Daban noticias de que la

votación transcurría en calma. La madurez de la mayoría, la decisión de mantener el orden, son eficaces

medidas úisuaso-rias para los tenaces de la discordia. Ya las redacciones estaban al completo en espera

del cierre de las urnas. Iba a nacer la democracia. Al mediodía, cuatro mesas de cada cinco en Valentín

estaban ocupadas por enviados especiales. La copa del aperitivo les sonó en el "Palacio de Exposiciones y

Congresos, cuartel general de la información de la jornada. A la redacción nos llegó el primer nombre:

CAMILO JÓSE CELA, nombrado senador por el REY, DON JUAN CARLOS. Una alegría. Camilo es el

más antiguo colaborador de INFORMACIONES. ¡Qué sé yo los años que su prosa lleva engalanando

estas páginas! Los sé, pero me los callo porque más antigua es nuestra amistad y no gusta

acompañado por su colega ANDRÉS REGUERA, da a la Prensa las primeras noticias oficiales de la

jornada. La calma, la densa votación...

Doy una vuelta por algunas sedes 4e partidos. Les llueven cifras, pero este señor D´HONT es dé

matemáticas complicadas. Hasta dividir para sacar porcentajes, la proporcionalidad y todo eso tienen que

transcurrir horas. Algún candidato suspirará:

—Un coma cinco me ha chafado el escaño.

Me confunden los porcentajes. Ya me los servirán convertidos en nombres y apellidos. La madrugada de

Madrid está en calma, con escaso censo ea la calle. ¡Ah, si hubiera caíés! Pero no los hay. No sé si para

bien o para mal. Tal vez mejor asi. Nos Jugamos mucho en el envite.

Hemos amanecido demócratas. Eso supone, ante todo, ser tolerante con ¡os demás Si 16 cumplimos,

democracia habemus Fumata blanca.

 

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