Un jurista en la presidencia de las Cortes     
 
 ABC.    16/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

UN JURISTA EN LA PRESIDENCIA DE LAS CORTES

El nombramiento de Antonio Hernández Gil para la presidencia de las Cortes y la del Contejo del Reino

—nombramiento decidido por Su Majestad el Rey—, lleva a estas dos altísimas responsabilidades

políticas a uno de loa hombres de leyes más ponderados y profundos, con mejor y más amplia formación

jurídica y humanística qué tiene España en la actualidad.

No pertenece, Hernández Gil, a partido o grupo ideológico alguno. Es, así, personalidad independíenle;

pero, como explicó en ABC —serie de los «Cien españoles para la democracia»—, no se refugia en la

independencia para «evadirme o eludir el compromiso», sino para «no poner límites a la comprensión de

todo y de todos». Reúne, pues, Hernández Gil, en este aspecto, de modo pleno, un requisito fundamental

de imparcialidad para presidir tas reuniones de ambas Cámaras, para ejercer con autoridad indiscutible

sus funciones arbitrales y moderadoras.

En la misma entrevista ya citada, Hernández Gil afirmó de la democracia, con muy Inteligente

entendimiento de su esencia, que «si bien corresponde a la Ley reconocerla y organizar!», todita hemos

de cooperar a su encarnación y desarrollo». «Porque la democracia —añadió— no es ta verdad perfecta,

sino la transigencia y la conciliación que permiten en la misma medida coincidir y discrepar sin

sometimientos ni agresiones. Nadie carece de una expectativa de poder. Ninguno es dueño absoluto. No

hay expropiados.» Sólo desde un pensamiento demócrata auténtico, perfectamente elaborado y asimilado,

se logra expresar, con tanta claridad y precisión, el sentido cié la democracia. Y también, en este otro

aspecto, la idoneidad de Hernández Gil, como presidente de las Cortes, queda fuera de duda.

Catedrático de Derecho Civil, presidente de la Comisión General de Codificación, Hernández Gil,

aportará a la presidencia de las Cortes un correcto y riguroso criterio jurídico, cuando ambas Cámaras, en

tranee constituyente, en histórica ocasión legislativa, más pueden necesitarlo. De las Cortes saldrá

elaborado un texto constitucional, y si siempre reclama su presidencia poseer conocimiento de las leyes,

de su filosofía y su mecánica, de su ser y su deber ser, en ta circunstancia actual «fe la política española,

cuando unas Cortes nuevas van a comenzar su andadura, resulta má ineludible que nunca que las presida

un Jurista esclarecido y completo. Y resulta igualmente ser Hernández Gil *l hombre idóneo en el puesto

adecuado, por •u cualidad profesional, aspecto el más de-fínitorio de su personalidad. «Soy un jurista

sociafmente preocupado —se define—, que intenta trascender la demarcación del positivismo de la Ley

en estas dos direcciones: critica del orden vigente y revisión progresiva del mismo, bajo el paradigma de

la máxima homogeneización social, compatible con las prerrogativas básicas de la persona,:»

Presidente de fas Cortes y presidente del Consejo del Reino, asume Antonio Hernández Gil una doble

responsabilidad política, cuya magnitud, por evidente, no reclama particulares calificativos. Pero ie

sobran condiciones y cualidades, con toda seguridad, para realizar con éxito pleno la difícil,

comprometida y patriótica empresa de su doble presidencia. Muy especialmente la presidencia de las

Cortes qué, con los debates y decisiones del Congreso y del Senado, van a configurar la nueva estructura

de su nuevo sistema político, bajo la Monarquía que a todos tos españoles comprende y 8 todos ampara.

 

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