Objeciones a un Planetario     
 
 ABC.    16/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. JUEVES, 16 DE JUNIO DE 1977.

OPINIONES AJENAS, POLÉMICAS, CARTAS, PÍNTUALIZACIONES, COMENTARIOS.

Objeciones a un «Planetario»

La columna «Planetario» cine, firmada por Lorenzo Lopes Sancho, apareció en este periódico los pasados

dios 3 y 4 ha suscitado copiosa correspondencia, de la que entresacamos la siguiente:

Escribe don Ángel Castro Rueda: «Creo que es muy Importante que no levantemos tapias entre los

hombres de España, que aumente el respeto entre nosotros y que todos nos empeñemos en la defensa de la

libertad de todos y cada uno. Un cristiano tiene que estar abierto a todos los hombres, a los de su misma

fe, a los de otra fe y a los que no tienen ninguna. Sin embargo, discrepo de bastantes de las opiniones de

esos dos artículos «Planetario». Cuando la Iglesia nos dice que el marxismo es incompatible con el

cristianismo y con cualquier otra religión, y que un cristiano no puede en conciencia dar su voto a un

partido u opción política basada en el marxismo, no está levantando tapias entre los hombres, sino

señalando un paredón que separa dos concepciones del hombre y de la vida radicalmente opuestas.

Sobre los marxistas que votan a católicos y al revés, creo que enfoca mal el tema; debería tratarse de

marxistas que votan a partidos basados en una concepción trascendente del hombre o de católicos que

votan a partidos marxistas. Marxistas que voten a partidos no marxistas, no conozco ninguno. Respecto a

los católicos que votan a.1 marxismo desgraciadamente no se puede afirmar lo mismo y actúan

erróneamente, pues votar a un partido marxlsta es apoyar su ideología, y esto es Ir en contra de su fe. Es

ilusorio pensar en una desconexión entre la teoría y la praxis merxista. Los hechos lo confirman.»

Por su parte, opina don Ángel Pereléte-gui Sánchez: «El señor López Sancho vierte ideas confusas y tan

peregrinas que es necesario responderle, No soy yo, es la máxima autoridad eclesiai quien ha aclarado

que la Iglesia, no siendo política, en cambio debe interesarse por aclarar a sus fieles, quién está en

contraposición con ellos a los fines de elegir sus gobernantes, para que no les vote. Y está en su perfecto

derecho de advertir que a los políticos ateos no puede votarles un católico, porque se es o no se es. ¿De

dónde saca el señor López Sancho que en U. S. A. los presidentes no católicos dejan por eso de ser

cristianos y tienen una visión trascendente? Recuerde la experiencia del pasado y verá de qué modo,

cuando se es ateo, se procura perseguir al creyente. También dice que un no creyente puede ser tan

honesto, a veces más, que un creyente. Estamos de acuerdo. Pero no se le ocurre comparar un buen

creyente, buen católico, con un buen ateo; en tal comparación el ateo al buen católico ni le llega a la suela

del zapato. E5 elogio de las «tapias» a que se refiere el padre Martín Descalzo no son esas tapias a que el

señor López Sancho se refiere. Hay muchas tapias que derribar, pero aquéllas que son sustanciales, como

creer o no creer en Dios, no pueden derribarse nunca.»

Pinna doña María Sánchez: «Los citados artículos son, por demás, inaceptables. Admito que pueda haber

un gobernante no creyente más honesto que otro creyente, pero si éste lo es de verdad, será honrado y

honesto. Por eso, porque un creyente católico no puede disociar su fe de su actuar, no debe cooperar al

mal. Conoce que su responsabilidad es grande al emitir el voto, para no ponerse al lado de los políticos

marxistas o de otra índole que implanten la tiranía y la irreligión, aunque no hubiera persecuciones

crueles, que las hay. En cuanto al divorcio, es asunto fuera de toda dls-cusióni Al admitir el divorcio se

abriría la puerta al desenfreno. ¿Que hay muchos casos Ilegales y clandestinos? Con una ley a su favor

sólo se conseguiría hacerlos pasar por buenos y sembrar la confusión entre la gente, que acabaría por no

dar importancia a la infidelidad.»

Objeta, finalmente, doña Francisca Montilla: «De los líderes que se elijan y de los partidos que triunfen

depende una orientación hacia la justicia, el orden y el respeto a la fe religiosa; o, al contrario, el

materialismo marxista, las leyes antirreligiosas e Inmorales. El «reyente sincero no es un teórico de su fe

sino un comprometido con ella para defenderla y librarla de cuanto pueda ponerla en peligro. La opción

política si tiene que ver,, y mucho, con los comicios. Y eso sin pretender se aspire a qu« los no creyentes

«vivan según el Código, forzosamente parcial, aue cada grupo teoriza». Si piensa que nada Impide a un

marxista votar a un candidato católico ni a un católico votar a un candidato marxista, está muy

equivocado. Porque ambas posturas son contradictorias.»

 

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