Autor: Montejano Montero, Isabel. 
 Entrevista. Un maestro del derecho, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino. 
 No he pertenecido, ni pertenezco, a ningún partido político  :   
 He comprobado en el Rey sus extraordinarias condiciones y su vocación democrática. 
 ABC.    16/06/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

ABC. JUEVES, 1« DE JUNIO DE 1977. PAO. 8

ENTREVISTA

UN MAESTRO DEL DERECHO, PRESIDENTE DE US CORTES Y DEL CONSEJO DEL REINO

"NO HE PERTENECIDO, NI PERTENEZCO, A NINGON PARTIDO POLÍTICO11

«He comprobado en ei Rey sus extraordinarias condiciones y su vocación democrática»

ESTA entrevista de urgencia con eJ presidente de fas Cortes y dei Consejo del Reino, don Antonio

Hernández Gil, comienza a las tres y veinte de la tarde de esta jornada caliente del mes de fuñió, un día

de la historia de España. La familia no está nerviosa siquiera, y si metida en el mismo ritmo de trábalo de

siempre, un poco sorprendidos, quizá, del despliegue informativo, cámaras fotográficas y de televisión,

focos, cabJes. Yo diría que los Hernández Gil mantienen inalterable la serenidad.

—¿Cuándo y dónde recibió usted la noticia?

—D« manera oficial y definitiva —ya tenia, como es lógico, antecedentes—, a las trece veinte horas,

aproximadamente, del mediodía. Me la dio don Manuel Lora Tamayo, presidente del Instituto de España

y vicepresidente del Consejo del Reino.

—¿Había ejercido ya el derecho de voto —Sí; a las diez de la mañana fuimos toda, la familia, corta, pero

unida, a votar al colegio electoral situado en el San Miguel, Benito Gutiérrez, esquina a Ferraz.

—¿Qué supone este nombramiento para un intelectual, para un hombre aue tuvo, al menos, dos

vocaciones definidas: las letras y las leyes?

—Supone el reconocimiento de que también puede llevar a cabo una función política quien no la ha

ejercido nunca y se ha preocupado siempre de los problemas humanos y sociales.

—Pero, de cualquier manera, don Antonio Hernández Gil ¿no es un político?

—No. Político en el sentido específico de la expresión, no he sido, en cnanto a que no he participado en la

política del Poder, ni he pertenecido, ni pertenezco, a ningún partido político.

DOS BASES ESENCIALES: LA MONARQUÍA Y LA DEMOCRACIA

Sus hijos, Guadalupe y Antonio, entran a posar con el matrimonio un momento. El teléfono no para. «Del

secretario del ministro de Justicia»... «Del despacho de Buiz Jarabe»... También de los amigos. Quizá de

su pueblo, La Puebla de Alcocer. Don Antonio Hernández Gil atiende a todos.

—¿Es un momento difícil para presidir las Cortes?

—Más que difícil, yo le llamaría Inédito, porque estamos en presencia de una nueva organización de la

institución.

—¿Será, una labor dura? —Supongo que será delicada. Y espero que no llegue a ser absolutamente dura.

—¿Cómo ve usted, como político ya, esas Cortes que comienzan?

—Con una gran esperanza. Porque significan un cambio profundo y, al mismo tiempo, no violento, en el

panorama político de la Patria.

—¿Qué índice de credibilidad le da usted a las elecciones aue se está» celebrando en estos momentos en

toda España.?

—Un índice completo. Creo que se está expresando libremente la voluntad del pueblo.

—¿Habrá que reformar muchas cosas en esas Cortes?

—Lógicamente, hay que reformar, puesto que partimos de un nuevo entendimiento d« la estructura

política ¿el país.

—¿Y en cuanto al Consejo del Reino?

—El Consejo del Reino también M transforma en la reforma política, en la misma medida que se

transforman ta> Cortes, ya «w la mayoría de lo* «u» componen dicho Consejo proceden de ellas, y a é»-

tas se avvede a través del voto,

—Y el voto, ¿está en poder del pueblo!

—En efecto.

—Don Antonio: ¿cómo veía usted, antes de ser llamado a estos altos cargos, la estructura política de

España y cómo la w ahora?

—Antes, y ahora, pues sobre una base.... mejor dicho, sobre dos bases esenciales: la Monarquía y la

democracia, es una comunidad de fin.

—¿Espera mucho de las Cortes que va a presidir?

—Lo espero todo.

—Señor Hernández Gil, ¿qué se encierra en ese todo?

—Recoger la voluntad del puebla español y estructurarla jurídicamente.

«CREO TOTALMENTE EN EL PUEBLO QUE VOTA»

De una ag«ncia piden una biografía completa y muy al día del nuevo presidente de las Corte» y del

Consejo del Reino. «Es que la >jue tengo está un poco anticuada.» También necesitan fotos para

Televisión Española. Se sonríe don Antonio. «¿Y de dónde saco yo fotos? A ver, Gjiadalupe. ayúdame a

rebuscar en los cajqhes.»

—Señor presidente: ¿es Importante el rigor jurídico en las Cortes?

—Importantísimo... Sumamente importante, porque es un organismo que tien» por objeto esencial _ la

creación legislativa del Derecho,

—Usted... ¿cree en ese pueblo que votat —Creo total, absolutamente. Creo que no hay más realidad que

la que, efectivamente, resultó de la voluntad de ese pueblo. En él hay una voluntad claramente definida y

expresada de votar. Y esa voluntad se ha tratado de hacer factible mediante unas normas electorales que

conducen a que votar sea posible y fácil.

—Como miembro que ha sido de la Junta Electoral Central, ¿qué me puede decía. señor Hernández Gil,

del problema suscitado por la no posible votación de un importante tanto por ciento de población

española emigrante?

—Las medidas que se han adoptado han agotado todas las posibilidades de acoger ese voto. T quizá en la

práctica no ha llegado a tener efectividad, por razones que no son exclusivamente imputables al Gobierno,

ai Estado, Español, siño a la cír-

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constancia en que los emigrantes se encuentran y a, los países en que están. Se procuró que se incluyeran

en los censos, ya cuando el pasado referéndum, porque es requisito ineludible, y por una razón o por otra,

no se han preocupado con el tiempo suficiente de hacerlo. Cuando se ha pretendido hacer la gestión

rápidamente, surtieron las dificultades técnicas lógicas. Esto es así. Y yo lo he podido comprobar a través

de muchos escritos que se han recibido en la Junta Electoral Central.

«AGRADEZCO AL REY LA CONFIANZA Y LA ESPERANZA»

—Tengo la obligación de preguntárselo, pesar de mi seguridad absoluta. ¿Se siente con fuerzas?

—Sí. Me siento con fuerzas y me siento •on optimismo. Porque, aunque nunca he tenido una actividad

política, sí he tenido

siempre, como español, preocupación poli-tica. Yo me he entregado siempre al trabajo. Por lo tanto, no

hago más que sustituir uno considerable por otro considerable también. Cambio de frente en la actividad,

pero no cambio en ejercer ana actividad intensa. En esta casa, usted lo sabe y lo Te, se trabaja siempre.

Por eso no me asusta. E incluso a las fuerzas y al optimismo agregaría la ilusión.

—¿Cuáles han eido sus puntos de relación con Su Majestad?

—He tenido el honor de tratar a Su Majestad Don Juan Carlos en muy pocas ocasiones. En ellas he

comprobado siempre sus extraordinarias condiciones y cualidades humanas y su vocación democrática,

como modo de afrontar «1 problema de España. Y agradezco al Rey que haya depositado en mí su

confianza y su esperanza. Trato de responder, con pleno sentido de la responsabilidad, a esta confianza y

a esta esperanza.

«LAS CORTES SE BASAN EN LA SOBE-RANIA DEL PUEBLO»

—Su nombramiento, ¿se ha llevado a efecto dentro ya del proceso incluido en la reforma política?

—Sí, así ha sido, en efecto. Se ha llevado a cabo en cumplimiento de lo que dispone el artículo dos,

apartado seis, de la ley para la Reforma Política, que dice así: «El presidente de las Cortes y del Consejo

del Reino serán elegidos por el Rey.»

—Señor presidente: ¿qué papel van a jugar las Cortes en el futuro de España?

—Muy importante. El de una institución bien distinta de la anterior, en cuanto se basa en la soberanía del

pueblo, y que ofrece, asimismo, una composición diferente, ya «ue queda integrada en dos Cámaras, el

Congreso de Diputados y el Senado.

—Y por último, don Antonio, ¿qué aprendió de aquel hombre, don Romualdo, recordado por todos, >jue

fue su padre?

—Agradezco mucho el recuerdo » mi padre: alguna vez lo he dicho. Y ahora lo repito. No creo haber

llegado nunca más allá que él en honestidad. En otras cosas, quizá, pero en eso, no. Eso es lo que he

aprendido de él. Por eso también espero entenderme con iodos, criterio que ha sido consustancial «on mi

vida. Yo he tratado á personas de todos los estamentos y manifestaciones sociales, de todas las sentencias.

Con igualdad y comprensión.

Antonio y Guadalupe, los hijos, hicieron Derecho: «Eso le satisfizo plenamente, aunque les dejó siempre

en libertad para elegir carrera», nos dirá doña Amalia Alvarez-Clenfuegos, la esposa, la compañera de

tantos años y tantas ilusiones. ¿Un genio del Derecho? Sí. Y también un hombre absolutamente humano,

austero, justo. Le; gustan mucho los perros, pero que no se para en mirar el son o no de raza: los perros

vagabundos, callejeros. No le importa viajar en coche a grandes velocidades. «Además —dice Antonio,

su hijo—, son irnos viajes de lo más insólitos, por las horas en que los hace.» También es amigo de los

niños, aunque siempre que éstos aparecen en escena llama a su esposa: «Amalia, ¿qué hago con ellos?»

Es el gran tímido ante la Infancia. Se preocupa mucho por las cosas de la familia. Si los chicos tardan

cinco minutos, ya está Impaciente, preocupado.. Sobrio en las comidas. Pensativo de sí mismo,

entendedor como pocos de la soledumbre del extremeño. Y ya en la puerta, en la despedida, cordial, entre

cables, cámaras y focos de televisión, la esposa afirma: «Cuando recibimos la noticia, nos Quedamos

todos un poco abrumados por la responsabilidad. Aquel almuerzo íue muy silencioso. Pero estamos

seguros de él. Estamos seguros.>

Definitivamente, la casa de Jos Hernández Gil ha sido Invadida per la vanguardia de la Información.—

Isabel MONTEJANO MONTERO.

 

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