Autor: Garrigues, Antonio. 
   Los partidos políticos y la hibridación     
 
 ABC.    17/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y LA HIBRIDACIÓN

ESTA fuera de cuestión, 1.º que porque la Constitución es una cosa importante, es importante que sea

buena; 2.º, que como en derecho constitucional está todo inventado desde hace casi dos siglos, para no

retroactarse a las constituciones griegas o a las (II Tablea, lo único que hay que hacer es adaptar lo que

está ahí al «hic et hunc" hispánico; 3.º, que en una constitución hay decisiones políticas -unas pocas,

pero decisivas- que tienen que tomar loa entes política, y una maquinaria constitucional que tienen que

montar los profesionales, los constitucionalistas, porque es una cosa demasiado técnica y compleja para

dejarla a los políticos, a los "amateurs»; 4.°. que una constitución es una cosa necesaria para al cuerpo

social, como la piel pare el cuerpo humano, pero que es une cosa perjudicial como lo es la piel misma,

porque lo importante son las estructuras internas, blandas u óseas y, sobre todo, los órganos, las entrañas

en las que se genera la vida de todo lo que la piel es mera envoltura, y 5.º, que cómo la elaboración de una

consntución nueva crea un vacío legal, el plazo para su formalización ha de ser muy perentorio.

Pero la vida política es otra cosa distinta de la constitución. Esta no es vida. sino letra, y \la letra tomada a

su propio pie -al pie de la letra- puede ser mortal. El «sálvense los principios y húndase la nación», es

el prototipo de esa demagogia de derechas o de izquierdass. Los principios democráticos o totalitarios que

no conducen a una vida mes verdadera y más buena, no sirven.

La Constitución italiana, una de tantas, no puede resolver el antagonismo de fondo entre una concepción

democristiana y una concepción marxista de la sociedad. Representa un caso extremo, pero es el

problema de fondo de la sociedad occidental y, más específicamente, europea. La plaza pública, que debe

ser de todos, se convierte así en la plaza partida de derechas o izquierdas. El peligro de saltar una barrera

que atraviesa diametralmente el ruedo puede ser mortal en ambos sentidos.

Sin unas bases comunes de convivencia no hoy constitución que resiste. La derecha y la izquierda, aun

conservando cada uno su identidad. tienen que acordarse, que acoplarse en lo esencial. Ni en matemáticas

ni en política se puede operar con cantidades heterogéneas. Un país no puede acostarse monárquico y

levantarse republicano. Como no puede acostarse con un sistema de economía de mercado y levantarse

con un sistema colectivista. Esa dase de sueno -como decía Goya del de la razón- produce monstruos.

El pluralismo supone una rotación an el ejercicio del poder, y la ro tación presupone una continuidad, no

en línea recta, pero sí en una dirección determinada Y no en un cambio radical en el sentido de la marcha.

Y esto se agplica en ambas direcciones. Tan catastrófica es despertarse un país capitalista convertido de la

noche a la manera en colectivista, contó sería ID contrarío: la Union Soviética convertida, en un cerrar y

abrir de ojos, sí capitalismo.

En el tránsito del día a la noche y de la noche al día. hay el crepúsculo y el amanecer, dos momentos

indecisos entre (a luz y las sombras, dos momentos breves porque los definitivos son el día y la noche.

En el tránsito de un régimen político a otro no se pueden evitar tampoco los momentos Indecisos s

indeterminados como el que estamos viviendo, siempre que sean efectivamente transitorios y den paso a

un régimen inequívoco. Y es equívoco todo lo que es híbrido. Un híbrido es el animal ó vegetal producto

del cruce de dos especies distintas; dos especies, se entiende, que pertenezcan a un mismo género, porque

tu que no se puede cruzar, ni en al carnpo vegetal ni en el campo zoológico, son dos géneros distintos. La

hibridación tiene esos límites.

En el campo político ocurre lo mismo; puede darse un matrimonio, un marídaje o, lo que es más normal,

una convivencia entre dos o más partidos de distinta especie pero del mismo género. Es lo que sucede en

muchos de los países de la civilización occidental o de la civilización asiática occidentalizada, como el

Japón. Los partidos conservadores, no ultras, loe partidos liberales y los partidos socialistas no

radicalmente marxistas pueden convivir y conviven bajo diferentes formas políticas, porque son especies

distintas pero del mismo género. La incompatibilidad se extiende al comunismo de partido único y al

fenómeno nuevo del eurocomunismo, en tanto no clarifique y dé garantías suficientes sobre el tipo de

sociedad que defiende y protagoniza.

Aun dentro de cada una de las especies del género, sea la derecha, sea la izquierda, las diferencias

subespecíficas pueden ser tan fuertes que hagan imposible la convivencia porque lleguen a cambiar el

género. En España la derecha empieza en la U. C. D. y termina en Fuerza Nueva, pasando por Alianza

Popular, Pues bien, no está claro hasta dónde puede llegar la hibridación, el cruce de esas tendencias

dentro de la especie que, en su conjunto, constituye la derecha. Y en la izquierda, que forma la otra

especie, ocurre lo mismo. Empieza en e1 Partida Socialista: y, atesando por el Comunismo, se extiende

hasta las diferentes formas de acracia y, en general, de «guachismo" que se han manifestado con la

apertura democrática. Las tensiones entre el Partido Socialista y el Comunista son notorias y entre ambos

y las posiciones más a su zzquierda ta incompatibilidad es absoluta, porque también cambia el género. Y

to mismo pasa en el plano internacional: los partidos democráticos de derechas son incompatibles con las

dictaduras del mismo signo, y el régimen soviético puede entenderse con formas de comunismoalejadas

de la suya propia, como puede ser el comunismo yugoslavo y quizá con el eurocomunismo, pero en

cambio la hibridación es imposible con la China maoísta. Albania y, en general, los regímenes referidos al

stalinismo.

La Humanidad en los países más avanzados de nuestra civilización, esté en busca de una nueva sociedad

cuya fisonomía o imagen todavía no se vislumbra. Como en la escena de la noche de amor de Borneo y

Julieta, en el drama de este nombre, tampoco nosotros sabemos al todavía lo que se oye es el canto del

ruiseñor en la noche, o es ya el canto de la alondra que anuncia la mañana. Quiera Dios que sea lo

segundo. Mientras tanto hay que acostumbrarse a vivir en ese estado de hibridación que incluso puede

producir grandes resultados -como pasa con el maíz híbrido, de más rendimiento que el común-, pero

productos que, en general, son estériles, Solamente cuando una sociedad tiene una cohesión interna, una

gran homogeneidad, es cuando da de sí los productos más depurados y más perfectos. Lo que importa es

la conciencia de que et nuevo día será enteramente distinto del de ayer.

Pero hay que acostumbrarse a vivir en ese claroscuro; a vivir no pasivamente, aceptando ta vida sólo

como una carga, sino activamente; tomando la vida como lo que es, corno un don aunque misterioso.

Además, lo que la Historia enseña es que los momentos de una gran cohesión moral son los más breves.

Lo que predomine son las tensiones, las contradicciones, la desorientación. Y estos otros momentos de

turbulencia no necesariamente son negativos cuando rompen la cáscara, la costra, para salir a más

claridad, más luz. Así en el Renacimiento, al romperse en Occidente la gran cohesión moral y religiosa de

la Edad Media, la civilización occidentalr en sus diversas forras y manifestaciones -la religiosa, la

cultural, la literaria, la artística-, da un formidable salto hacia delante: aparecen formas, especies nuevas

de vida dentro del gran género que constituye esa civilización. Esto es lo único que importa, que no se

rompí la unidad del género.

Apticado a España, quiere decirse que no se repita la ruptura que la llevó a la guerra civil en los años

treinta; que sa Meque, no sólo constitucional, sino vitalmente entre la derecha y la izquierda, a unas bases

de convivencia que sean intocables. La pluralidad tiene que tener sus límites genéricos; fuera de ellos

degenera en cornpartirnentos estancos, en antagonismos y en la destrucción,porque, como está escrito, «el

reino dividido perecerá».

Antonio GARRIGUES

 

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