Autor: Urbano, Pilar. 
 Jornada Electoral. 
 Las generales del 77: elecciones serias y pudor político     
 
 ABC.    16/06/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. JUEVES, 16 DE JUNIO DE 1977. PAG. 19

Hilo directo

LAS «GENERALES DEL 77»: ELECCIONES SERIAS Y «PUDOR POLÍTICO»

«He visto a la gente muy seria, muy reservada. Sin la alegría del Referéndum...», me decía un colega

alemán a quien encontré, micro en mano, entrevistando a unos y a otros en la puerta de un centro de

Cuatro Caminos. Entonces, el SI o el NO desbordaban el secreto. Ayer, había un extraño «pudor

político». A pesar del sol, que relumbró lo suyo, a pesar del trajín callejero, a pesar del ajetreo ciudadano

dentro y fuera de los colegios electorales... la jornada fue seria. A veces hosca y a veces salpicada de

violencia. Alto grado de civismo, fuerte concurrencia, votos frustrados por negligencia del censo y un

despiste inenarrable en las barriadas trabajadoras hasta «dar con la urna». Con estos cuatro trazos podría

dibujarse el desarrollo madrileño de «las generales del 77». «Las municipales del 78 serán otra cosa. Ya

verás», comentaba un militante «pecé», interventor de mesa. Y sin duda tendrá razón: serán otra cosa.

• MADRID, TEMPRANERO

Ya a las ocho y media podían verse incipientes colas de electores ante algunas sedes de votación. Madrid

madrugaba. Más de 2.000 «mesas» se constituían con puntualidad, distribuidas por toda la ciudad. Cada

partido procuró estar presente, destacando apoderados e interventores. Acusé un detalle: Alianza Popular

y el Partido Comunista tenían militantes en todas y cada una de las mesas que visité. Y fueron más de

100. «Si jugamos a la democracia —me decía una muchacha de Alianza— juguemos en serio.» Tomé

nota de una curiosidad: varios miles de mujeres, en la composición de las «mesas», parecían las

«petitorias contra el cáncer», con tanta dama alrededor. La mayoría de los ministros y políticos «cabeza

de fila* votaron a primera hora de la mañana. También madrugó la joven militancia comunista,

obedeciendo consignas del partido.

• ¿Y EL CENTRO?

V. C. D. pudo repartir millones de folletos, pegatinas y carteles durante la campaña, pero no reunió

militantes disponibles para cubrir las necesidades electorales: con perplejidad fui detectando la ausencia

de interventores dé U. C D. Si acaso, de vez en cuando, algún apoderado volante... Un ciego, en las

Escuelas Mariano de Cavia, se acerca a la «mesa» y pregunta: «¿Para votar a Suárez?» Le responden:

«Debe utilizar papeleta de Unión det Centro Democrático». Y el ciego: «¿Y con eso «sale» Suárez...?»

Sólo es una anécdota.

• IRREGULARIDADES, «PICCOLO PUCHERAZO»

He visto de todo ayer, de mesa en mesa: avispados que hacían desaparecer candidaturas de tal y cual

partido, colegios en los que no hubo papeletas hasta las once de la mañana... aunque en la puerta,

militantes de... (sin señalar) ofrecían « la posibilidad de votar y conseguir el certificado», mientras

reparten candidaturas de su partido. Un falso guardia municipal que llegó ordenando : «¡Saquen las urnas

a la calle!» Y ante la extrañeza de) todos explicaba: «Aquí la aglomeración, el calor, el humo y la falta de

espacio dificultan la votación.» (Si hubiesen sacado las urnas, se habría inutilizado el voto conseguido, al

dejar de celebrarse las elecciones «en el local correspondiente»). Presidentes que deciden prolongar la

votación tanto tiempo por cuanto estuvieron sin papeletas por la mañana. Militantes compasivos que

acompañaban a la ancianita hasta la urna, le facilitaban la búsqueda de su sección, y después «¿una

ayudita para meter la papeleta en el sobre? ¿Qué quiere usted votar, abuela?» «Yo... a las Izquierdas,

majo.» «Pues tome... Centro Democrático.» «Piccolo pucherazo», pillerías y trapicheos de poca monta,

corno anécdotas sobre un panorama de seriedad y civismo.

• DOS DESPISTES NACIONALES

«Aquí —me dicen en las Escuelas Zumalacárregui, de Bravo Murillo—, como hay 20 secciones y

abarcamos una zona muy extensa de.Madrid, la gente anda despistadísima hasta encontrar su nombre, su

calle, su «mesa»... Han arrancado páginas en las listas del censo que hay en la puerta. Total voluntad de

votar, hay; mire usted la inmensa cola... lo difícil es que consigan llegar a la urna.»

El fatigoso y trajinado itinerario que ha de seguir un elector hasta dar con su urna me sugiere el

entretenido juego del «laberinto». Y miles de votos estúpidamente frustrados. El otro despiste nacional de

ayer fue el del Senado. Una buena mujer dice: «Yo, de éstos voy a votar muchos...a Y su nuera: «No, sólo

puede poner usted tres cruces... ¡Que no son las quinielas!».

• BRILLARON LAS CADENAS

Siempre es lamentable la violencia. Y ayer se registró algún episodio. En García Morato. a primeras horas

de la tarde, irrumpe en un local electoral la Joven Guardia Roja. Hace salir a todos los interventores y

apoderados de A. P. Uno de los expulsados lo notifica a su sede. Al momento se persona un contando d«

«órden» de aliancistas. Se entabla pelea, Hay puñetazos, hay gresca y brillan las cadenas.

• MAYOR DE EDAD Y UN CUARTO DE HORA

Pilar quería votar a las once en puntó, cuando se cumplían justamente los veintiún años de su nacimiento:

«Quiero estrenar mayoría de edad votando.» La cola le retrasa y al llegar a la «mesa» dice ufanísima:

«Soy mayor de edad... desde hace un cuarto de hora.» Y vota.

• RECIÉN CASADOS

Julio y Berta se casaron ayer por la mañana. Después de la fiestecita familiar fueron a cumplir con el

voto. «Aún estamos censados de solteros —dice ella—, cada uno en su barrio.»

• FERNANDEZ-MIRANDA: «NO SOY UN ENIGMA»

Esta vez sin focos ni «flashes», el duque de Fernández-Miranda acudió a votar a las once y cuarto de la

mañana. Coincido con él, como aquel día del referéndum. Le pregunto si será senador del Rey. Y contesta

preguntando: «Pero eso, ¿quién puede saberlo?» Y cuando voy por la directa a inquirir los porqués de su

dimisión, me remite a lo que ya dijo a mis compañeros en las Cortes: «Estaba clarísimo que para el

desempeño de la función de la nueva Presidencia de las Cortes, que descansa sobre las Presidencias del

Consejo y del Senado. Fernández-Miranda no era la persona más indicada.» Le digo que pasará a la

historia como «hombre enigma». Y contesta sonriendo: «¿Yo? Yo soy un hombre muy claro. No so y un

enigma. Yo digo las cosas como las pienso, pero se empeñan en interpretarme y buscar otros fondos...»—

Pilar URBANO.

 

< Volver