Autor: Clemente, Josep Carles. 
   La bandera     
 
 Diario 16.    16/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La bandera

Josep Carles Clemente

El Gobierno ha decretado que la enseña nacional bicolor no podrá ser usada como bandera de los partidos

u otras asociaciones tipo ciudadano. Esta medida es oportuna y na sido aplaudida por amplios por no

decir casi, la totalidad— sectores de la sociedad española.

Porque se daba el caso de que la bandera nacional había sido secuestrada por grupos ultras y terroristas,

que la esgrimían como instrumento partidista y de discordia; Aún más, todo aquel que no perteneciera o

simpatizara con esos sectores residuales del régimen afortunadamente fenecido, no eran considerados

ciudadanos del Estado español, eran masones u otras sandeces por el estilo.

La bandera nacional es patrimonio de todos los españoles y nadie tiene derecho a utilizarla como

elemento disgregador. Porque se estaba empezando a dar el caso de que ciudadanos honrados que nada

tenían que ver con estos grupos políticos que la tenían secuestrada, para no verse implicados o

confundidos con la ideología reaccionaria de estos sectores, pensaban que la enseña nacional ya no era

suya y mucho menos cuando los citados sectores políticos tenían serias conexiones con actividades

terroristas o de pistoleros y camorristas a sueldo de misteriosas mafias.

Nunca, como en esta ocasión, ha sido. tan bien recogida una decisión del Gobierno. La democracia la

hemos traído —o la estamos trayendo— todos los españoles, a pesar de las enormes dificultades y las

resistencias de algunos núcleos minoritarios que se empeñan en que debemos vivir en sistemas

autoritarios del "palo y tente" tieso", de la ausencia total del respeto a los derechos humanos, de las

torturas y escuchas telefónicas, del menosprecio a. la soberanía del pueblo, de la utilización de la religión

como escudo a actitudes económicas qne no tienen nada de cristianas, de "la permanente mudez del

pueblo, de los negocios inconfesables, ,de la corrupción de todo tipo y, en fin, de la vuelta al régimen

franquista que nos apartó de la Europa democrática y de la civilización occidental en el transcurso de un

largo túnel de cuarenta años.

Por todo esto, me parece muy bien que sean sancionados todos aquellos que utilicen las bandera nacional

como signo partidista, así como se castigue conforme a la ley a todos aquellos que, sin pertenecer al

Ejército, se vistan con uniformes, correajes e insignias militares.

Ahora hace falta que la ley se cumpla y no se quede en papel mojado. Los ciudadanos tienen el deber y la

obligación de denunciar a aquellos que rompan la normal convivencia de todos y. el pacífico desarrollo

democrático de la sociedad. Y. por su parte, el Gobierno está obligado a ejecutar el dictado de las leyes.

Se ha insinuada que debería dictarse una ley de defensa de la democracia, ¿a mejor defensa que se puede

hacer a la ´democracia ese desarrollar la Constitución en un sentido progresivo y generoso, cicatrizando

así las heridas inferidas hace tantos años al sufrido pueblo español, que sólo era convocado para decir

amén a lo que ya de antemano se había decidido en su nombre a través de unos falsos representantes

nombrados digitalmente desde altas instancias y según capricho del dictador de turno.

Decretos, como el de la recuperación y defensa de la bandera nacional, son los que hacen falta para

desarmar políticamente a los desestabilizadores y a todos aquellos que no quieren que nuestro país sea

libre y viva dignamente en un sistema democrático.

 

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