Pensamiento político. 
 No me considero adscrito a ningún grupo ideológico, dice Hernández Gil     
 
 Ya.    16/06/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

PENSAMIENTO POLÍTICO

No me considero adscrito a ningún grupo ideológico, dice Hernández Gil

La actitud política que yo propugno sería la de la austeridad y la sobriedad en todo

La democracia no es la verdad perfecta, sino la transigencia y la conciliación que permiten coincidir y

discrepar sin agresiones

Recogemos una síntesis del pensamiento político del nuevo presidente de las Cortes, don Antonio

Hernándes Gil.

No he dado ningún paso hacia la política ni me considero adscrito a ningún grupo ideológico. Esto quiere

decir independencia. Pero en la, independencia no veo una puerta, de escape para evadirme o eludir el

compromiso, sino el modo de no poner límites a la comprensión de todo y de todos, si bien tengo

inclinaciones y opiniones, de las que no excluyo nunca la duda ni la posibilidad del error.

Democracia

La democracia se está esperando excesivamente de las leyes, como si fuera un producto qué se nos

entrega elaborado y completo. Si bien corresponde a l« ley reconocerla, y organizarla, todos hemos de

cooperar a su encarnación y desarrollo. Es preciso sentirla y vivirla. El espíritu abierto al diálogo, la

comprensión del otro en cuanto igual y distinto, la tolerancia, cierta humildad y, en algunas ocasiones,

hasta el sentido del humor me parecen factores imprescindibles.

La democracia no es la verdad perfecta, sino la transigencia y la conciliación, que permiten en la misma

medida coincidir y discrepar sin sometimiento ni agresiones. Nadie carece de tina, expectativa de poder.

Ninguno es dueño absoluto, No hay expropiados.

Libertad e igualdad

La libertad y la igualdad políticas figuran inseparablemente unidas en la explicación del poder como fruto

del consenso colectivo, reflejo de la soberanía del pueblo. A partir del momento constitutivo de la

democracia, concedo primacía a la, igualdad real; porque únicamente cuando ésta existe en todas sus

dimensiones, y no sólo en la dimensión política, podrá haber auténticas libertades efectivas. La

libertad, formalmente entendida y despreocupada de la situación socio-económica de sus destinatarios,

degenera paradójicamente en su negación de hecho frente a grandes sectores de personas que pasan a la

situación de dominadas. En suma: democracia social y no mera democracia política.

La ideología

Difícilmente puede lograrse la completa, identificación entre la ideología profesada y la conducta de sus

adeptos. Ni siquiera el cristianismo, que es muy superior a una ideología y tiene por objeto la conducta

personal, logra realizarse completamente en el comportamiento de lo$ fíeles. Sin embargo, es preciso

cuidar en todo lo posible la correlación y la consecuencia. Un marxista que repudia los dogmas y los

símbolos burgueses, pero queda aprisionado por sus hábitos, está contradiciendo la ideología con todo el

valor que ésta, además, concede a la "praxis".

El mayor servicio que una ideología política puede realizar, al derecho ya- sí misma nO es:pre-

tender traducir la política en derecho, sino subordinar la política al derecho. Efectivamente, todo el saber

científico ha experimentado una gran depuración y se tiende a buscar fórmulas no en la realidad de una

ideología, sino más acordes a derecho.

Estado de Derecho

El Estado de Derecho es un ideal juridico, que puede encontrarse en diversas fases de desarrollo.

Indiscutiblemente, un Estado no es de Derecho porque produzca leyes ni porque se atenga a las leyes

que produce. Un Estado es de Derecho, propiamente, en la medida en que se autolimita. De esa

autolimitación surgen muchas situaciones: el sometimiento al control jurisdiccional de los actos del

poder, el reconocimiento de los derechos humanos.

La democracia, de que tanto se habla noy, no es tampoco, una verdad absoluta, sino una fórmula de

organización y convivencia política de la sociedad, que´parece, desde nuestra mentalidad, más racional y

que significa la participación de todos en el poder, lo que no quiere decir que haya una conformidad en la

forma de entender y ejercer el poder; es, sobre todo, el respeto a las posiciones discrepantes.

La, actitud política que yo propugno sería la de la austeridad y la sobriedad en todo: en las palabras, en el

comportamiento general, en la actuación política, en todo. Un socialismo de las costumbres..

El tema social

La* reforma social es un cometido político, impulsado por las ideologías, -pero que no se justifica desde

un programa ideológico. Igualdad entre los hombres no es un dogma político, sino utt principio jurídico.

Creo que la vida social española está muy necesitada de austeridad.. Impresionan ciertos

desbordamientos del consumo; el exagerado culto al lujó de bastantes—no justificado siquiera cuando

tiene por base un trabajo profesional—; la burocracia de la política y de la empresa envuelta en no pocos

casos en fastuasidades consideradas, a mi juicio, equivocadamente, como factor inseparable del decoro

y del prestigio. Es impresionante también la retórica de la glorificación, que asoma con demasiada

frecuencia al lenguaje.

No parece que la austeridad sea susceptible de traducirse en normas. Tiene que ser asumida

personalmente. Pero si desde el poder se dictan disposiciones dirigidas a imponer sacrificios, es

insdispensable que vayan acompañadas del ejemplo.

Se impone una evolución sqcial hacia una homogeneisaciónj Y en ese camino yo doy más importancia a

la homogeneisación—léase Igualdad—• que a la libertad, Entiendo que la libertad ha de venir después. La

libertad se frustra en cuanto no haya una verdadera igualdad. Mi pensamiento es sacialmente-avanzado:

 

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