Autor: Meliá Pericás, Josep. 
   La representación de la oligarquía     
 
 ABC.    21/01/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SÁBADO. 21 DE ENERO DE 1978, PAG. 3

LA REPRESENTACION DE LA OLIGARQUIA

Según Nicolás Redondo, la U. C. D. representa los intereses de la oligarquía. Roma docuta causa finita.

Fijémonos en que el secretario general de la U. G.T. dice «representa», no "es». Redondo no acaba de

aterrizar en este país, procedente de una lejana galaxia, y no ignora que la U. C. D. no contó con el apoyo

del gran capitalismo, que cierto sector del empresariado no se ha sentido nunca «representado» por el

partido gubernamental. Todas estas evidencias no tienen ningún valor representativo. Porque la oligarquía

ya no es un concepto. Se ha convertido en boca de los demagogos en una vulgar ama arrojadiza.

Por eso dice Camilo que si gobernara Felipe González haría lo mismo que está haciendo Suárez. Y podría

callar a la palestra cualquier líder de Comisiones Obreras diciendo que la U. G. T. -como los sindicatos

alemanes o los suecos- representa a la oligarquía. Es la misma regla de tres en virtud de la cual los

comunistas han estado fusilando ideológicamente a todos sus adversarios calificándolos de

socialdemócratas y ahora se encuentran con un Líster que acusa al P. C. E de haberse convertido en un

esquirol socialdemócrata. Un gobierno eurocomunista que no nacionalizara todas les empresas también

representaría la oligarquía. Por lo menos para los radicales de la extrema izquierda.

A mi me parece grave que líderes responsables como Nicolás Redondo hagan afirmaciones tan faltas de

sensatez. La U. C.D. puede ser ambigua, pero no es en modo alguno oligárquica. Ni su programa, ni su

clientela, pertenecen al patrimonio oligárquico de las cien familias. Lo cual no obsta para que al no ser la

U. C. D. un partido marxista, de clase, pueda ser calificado como partido de derechas, como opción

conservadora y liberal. Pero la oligarquía es otra cosa. Y si U. C. D. la representara no habría, podido

decir Felipe González que le estaba robando el programa al P. S. O. E., no estaría

Fernandez-Ordóñez empujando una reforma fiscal que irrita a la derecha tradicionalista ni se iría Alfonso

Osorio diciendo que el partido está adoptando una posición insensata en temas como el divorcio o la

liberalización de los anticonceptivos.

La U. C. D. -como el partido republicano de Giscard- son otra cosa. Cama, cho salió un día con la

parida de que CC. OO. era un sindicato de nuevo tipo y esto, que ni es verdad ni quiere decir nada, fue

aceptado como dogma de la por las clientelas. La U. C. D. obviamente no es un partido de nuevo tipo, a

menos que en sus originalidades contemos los errores. Pero responde, en cambio, a lo que Suárez denn¡6

en Almería con mucha agudeza como un partido de clases medias. A ese sector social, como he dicho

alguna vez, que no saluda ni con el puño cerrado ni con el brazo en alto como los fascistas. Por esta razón

el resultado es un partido que sin ser inmovilista es conservador y que siendo moderado puede impulsar

profundas reformas. Y si eso la Izquierda no es capaz de verlo y sigue agitando el fantasma de la

oligarquía todopoderosa se le tiene que notar en la estrategia política. Desde premisas falsas no se puede

sino llegar a soluciones falsas.

La oligarquía en España tiene una parte del poder económico, pero no controla el poder político. Es

probable, incluso, que ello provoque tensiones y apetencias. Y también es posible que el desenlace difiera

de las expectativas de aquellos que al ver fracasar sus candidaturas no conciban otra salida más que eI

golpe de Estado. Como es posible, a fin de cuentas, que algún día vuelva a mandar la oligarquía. Lo que

pasa es que nos resultará a todos mucho más fácil construir una democracia racional si no confundimos

las cosas. Y una U.G.T. que no hiciera encamar la oligarquía en cuerpos que repugnan a tales esencias

también podría contribuir a dejarlo todo en su sitio. Josep MELIA.

 

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