Se puede gobernar     
 
 Arriba.    17/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

OPINIÓN

Se puede gobernar

LA S elecciones generales a Cortes celebradas en España necesitan varias consideraciones urgentes. La

primera es, sin. duda, la que se refiere a su valor histórico. Coincidimos con la apreciación de que el 15 de

¡unió de 1977 es una de las fechas clave de todo el siglo XX. La segunda debe resumirse en el

reconocimiento de que el pueblo español ha demostrado una absoluta preparación para el ejercicio de sus

derechos sociales que, a partir de este momento, no pueden ser regateados por ningún poder público. La

tercera tiene que ser una expresión de gratitud y homenaje a quien ha hecho posible que, en un breve

plazo de tiempo de once meses, se haya consolidado la democracia y la sociedad española haya

recuperado plenamente su soberanía. Los datos provisionales de las elecciones indican diáfanamente que

el pueblo español optó por la moderación. Dejó a un lado, con una presencia prácticamente inapreciable

en las Cortes, a los sectores más radicales, y decidió que la Constitución y los demás aspectos que deban

debatir el Congreso y el Senado sean tratados por hombres que se mueven en el terreno del diálogo, son

propicios al pacto y, como recientemente dijo el Presidente del Gobierno, están dispuestos a reconocer

que nadie puede considerarse en posesión de la verdad absoluta. En este sentido, el rotundo triunfo de la

coalición electoral Unión de Centro Democrático es algo más que un símbolo. Es la constatación de que

nuestra sociedad está en una onda de conexión que nada tiene que ver con los enfrentamientos históricos

y dice mucho, en cambio, de su voluntad de encontrar una vía de soluciones negociadas, de esfuerzos

comunes y de solidaridad por encima de los ihtereses de partido. Y es, quizá, algo más: e! respaldo

popular a una forma de entender la gobernación de un país, que ´ha puesto en práctica Adolfo Süárez

desde e! mismo día de su designación como Presidente del Gobierno. No valen, pues, a partir de esta

ocasión

Viernes 17 junio 1977

histórica, más apelaciones ai dramatismo ni más radicalizaciones de las actitudes sociales. Si algún

mandato se desprende del lenguaje de las urnas, el primero ha de ser, sin duda, el de la necesidad de

entendernos. A partir del día 15, España tiene los argumentos suficientes para enterrar la dialéctica

subyersión-represión y para comenzar un nuevo camino basado en el respeto a fas libertades.

El paso, pues, está dado. Todo es irreversible. La sociedad española expresó sus preferencias, y éstas

tienen que ser solidariamente respetadas por todos tos grupos y por todos los líderes que se han sometido

a esta prueba democrática. De los resultados de las elecciones ha de desprenderse un nuevo Gobierno.

¿Cuál? No estamos todavía en condiciones ni de alentar ni de Inspirar formaciones en el Gabinete, puesto

que éstas han de depender de las estrictas necesidades del país.

Pero algo hay evidente: que, si

era preciso encontrar una legitimación democrática, ésta ya está concedida y es evidente que la formación

política de Unión de Centro Democrático concita las mayores adhesiones; que, si era preciso tener los

datos básicos para poder gobernar con eficacia —propósito que formuló el Presidente Suórez en su última

intervención pública—, esos datos los han proporcionado las urnas. Además de las connotaciones

históricas, políticas y sociales del 15 de junio, ha de añadirse a ellas la certeza de que se puede gobernar.

La Unión de Centro Democrático y los diputados y senadores independientes que están identificados con

sus líneas básicas, constituyen ya una mayoría suficiente en las nuevas Cortes. El Partido Socialista

Obrero Español, por su parte, se ha ganado dignamente y con todos los honores, los puestos suficientes

para constituirse en una oposición parlamentaria, de la que tenemos derecho a esperar el mismo

patriotismo y el mismo afán de servicio que si hubiera alcanzado el Poder.

La victoria de la moderación debe transformarse ahora, necesariamente, en el argumento para reconducir

los comportamientos sociales y económicos y para superar los estancamientos a los que nos habían

sometido los últimos acontecimientos de nuestra vida nacional. La claridad de esa victoria es evidente. Un

10 por 100 sobre el partido que queda en la oposición es una cifra que difícilmente, se alcanza en los

países de nuestro entorno geográfico. Ahí están los ejemplos:

En Alemania la Socialdemocracia gobierna tras haber obtenido su triunfo sobre la Democracia Cristiana

sin superar el 6 por 100 de diferencia. Caso todavía más claro es el francés, en el que el Partido

Republicano de Giscard obtenía en los últimos comicios una ventaja del 1 por 100 sobre los socialistas. Y

en Inglaterra, los laboristas alcanzaron apenas un 14 por 100 de ventaja sobre sus oponentes los

conservadores. El ejemplo puede extenderse a Estados Unidos, donde Jimmy Cárter obtenía la

presidencia frente a Ford por un escaso margen de votos, que, sin embargo, fueron suficientes. Quizá el

ejemplo más clásico y ya casi legendario es el del triunfo de Kennedy, que gobernó tras vencer a Nixon

por sólo 26.000 votos de diferencia, lo que significaba un 0,2 por 100. En 1968, se repite la historia en

Estados Unidos, cuando Nixon vence a Humphrey por medio millón de votos, es decir un 0;7 por 100 del

total.

Es, pues, posible gobernar. La Unión de Centro Democrático consiguió el respaldo suficiente para llevar

adelante su programa. Ha comenzado la hora de las realidades concretas. Y creemos que, como medio de

comunicación social, tenemos derecho a solicitar que el respaldo obtenido se convierta por sí mismo en el

impulso que requieren muchos aspectos de nuestro país.

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