Autor: Massó Tarruella, Ramón. 
   El pago de la letra     
 
 La Vanguardia.    07/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

TRIBUNA

Claves de la predemocracia

LA VANGUARDIA

SÁBADO, 7 DE ENERO DE 1978

El pago de la letra

CADA cierto tiempo, nuestra sociedad quiere resolver aquellos problemas que parten de

hechos biológicos bien ignorándolos o. !o que es más frecuente, buscando un culpable. =

Ahora, cuando todos, empresarios y obreros. sienten ya en su piel la crisis económica durante

tiempo inútilmente evisada, surge de nuevo el fantasma del culpable. Parece que no hay nada

más cómodo que echarse unos a otros la culpa. Pero la crisis sigue ahí.

Parece fácilmente predecible que cerca de !a tercera parte de las empresas se verán obligadas

a cerrar por motivos varios improductividad, problemas de tesorería, falta de mercado...) lo que

se reflejará pronto en un nivel de paro que los expertos cifran en dos millones.

Dramático, pero real.

El problema es ajeno e las ideologías. No se resuelve con lamentos y mucho menos con

diagnósticos, que es a todo lo más que se suele llegar en este país. Nuestra crisis, es. en

buena medida, un hecho biológico. Despoliticémosla, pues, del mismo modo que una operación

quirúrgica nada gana cuando se dramatiza. Cuando la enfermedad obliga a la intervención, al

médico no le queda otro recurso que operar, aunque, eso sí. con el menor desgarro posible.

Nuestra crisis no es otra cosa que la factura del franquismo, que se nos pasa con retraso. El 20

de noviembre de 1975 nos libraron una letra, que aceptamos, pero cuya fecha de vencimiento

se nos olvidó. Seamos todos lo suficientemente honrados para reconocer ahora nuestra firma.

Hay que pagar.

Piénsese, por un momento, que el pago de esta factura se nos pudo haber exigido al contado.

¿Qué hubiera significado esta fórmula hace dos años? Lo más probable es que se hubiera

traducido por un golpe de Estado; cárcel, incautación o exilio para la derectia que ahora se

lamenta, procesos a la corrupción y a la acumulación de fortunas y quizá un nuevo

enfremamiento incivil. El pago aplazado nos ha ahorrado este espectáculo.

.No es preciso tener gran experiencia gerencial sea en una empresa de servicios, una fábrica,

una institución, un partido o un club) para saber que detrás de cada problema existe una

oportunidad.

Ciertamente, no acostumbra a ser fácil descubrir el resquicio para esas oportunidades, porque

son pocoi los empresarios capaces de ver cómo un conjunto ordenado lo que a primera vista

sólo parece un conglomerado de elementos desconectados y contradictorios,

Saber leer to qua se esconde detrás de las noticias más o menos catastróficas debería ser un

hábito. No basta leer le prensa. Hay que interpretarla. Sólo asi no desconcierta.

La calidad de un gerente se mide muy especialmente en las situaciones de conflictos. Lo

inteligente es exprimir las posibilidades en lugar de ponerse e resolver problemas. Empeñarse

en recomponer lo que está roto, corregir lo negativo, es estéril y causa frustración. Más útil será

aplicarse a extraer cuanto de positivo pueda descubrirse detrás del problema. Es mejor hacer

que rehacer.

Para ello, es requisito previo desdramatizar el caso, enfriar la mente. Sólo así pueden

concentrarse esfuerzos sin desperdiciar ni un atomo de energía. No hace mucho. Igor Ansoff,

hablando sobre la estrategia empresarial, previo que el cambio sociológico de nuestra década

provocaría una transformación en e! estilo de liderazgo de las empresas.´Hubo épocas en que

lo único importante era fabricar y vender. Ahora, la primacía de los esfuerzos directivos debe

orientarse a negociar —aprender a negociar— y a desarrollar una estrategia fiscal inteligente,lo

que no quiere decir evasión.

Bien sé que no es fácil cambiar de estrategia y de organización. La inercia ejerce un influjo

poderoso. Podrán librarse de elia quienes no hayan aprendido fórmulas repetitivas, sino

principios operativos capaces de engendrar —y de inventar— fórmulas nuevas. También

quienes posean iniciativas de líder. Y quienes aprovechen el impasse, que produce toda crisis

para adivinar que este momento puede ser precisamente —y deberíamos hacer que lo fuera—

el momento de las iniciativas.

Quizá pasado un tiempo podamos comprobar que los ejecutivos que descubren ahora la otra

cara de la crisis —dónde se oculta la oportunidad— lleguen e poner en pie nuevas fórmulas

que den origen a empresas capaces de competir en el Mercado Común. Sería un resultado

positivo de ésta crisis de hoy.

Hace algún tiempo, en el mes de Julio, escribí que hay un cierto paralelismo de estrategia entre

lo sucedido en el terreno político y lo que es presumible ocurra en el económico. Por eso

afirmaba que la «ruptura» económica no pueden realizarla los hombres del. pasado que, aparte

de rechazar convivir con el conflicto. tienen convicciones y actitudes cristalizadas en los años

del ´Desarrollo*.

Resulte en este sentido esperanzador leer que recientemente. Carlos Ferrer,.presidente de los

empresarios españoles, ha reconocido que la crisis no es.de ahora. Probablemente hombres

como el presidente de le patronal serán los que desde la vertiente de la empine realizarán la

ruptura pactada como en lo político la hicieron los Suárez. Oreja. Lavilla, Garrigues, etc.

Una postura como ésta se me antoja la única opción válida. En caso coritrario, se produce la

•neurosis de la falta de realismo que ya denuncié hace más de tres meses pues insisto_ en que

la crisis no se resuelve con frases que más parecen ajustes de cuentas que íeorías políticas.

Queramos o "no. estamos todavía en la predemocracia. Por eso funciona todo —parlamento,

partidos, centrales sindicales— de forma rudimentaria. Ensayando fórmulas y tropezando,

porque biológicamente no puede ser de otro modo. Y en lo económico estamos en le fase

precomunitaria, con sus naturales quiebras. En tal situación, politizar la crisis económica o

moralizar un hecho biológico como éste, es poner al país al borde de le crispactón, de la

neurosis, de la búsqueda´del «salvador*. Es favorecer el clima pregolpista, propiciar la vuelta de

la dictadura, lo único que no puede resolver esta papeleta..

De nada sirve este sueño quimérico que pretende evitar el pago de la letra. La letra del 20 de

noviembre hay que pagarla, y el auténtico empresario lo sabe. Aquí es válido lo que un hombre

de empresa. Jesús Serra Santamans. escribió parafraseando a Drucker: «No hay negocios

buenos y negocios malos; hay hombes eficaces y hombres ineficaces.

Ramón MASSO TARRUELLA

 

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