Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   ¡Las cosas que hay que oir!     
 
 Informaciones.    03/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

TORRE DE PAPEL

¡LAS COSAS QUE HAY QUE OÍR!

Por Emilio ROMERO

CON ocasión del nombramiento reciente del general Mariñas para el Centro Superior de Información de

la Defensa, la compañera Pilar Urbano ha tenido la ocurrencia de hacerse portavoz de dos ocurrencias

magistrales a cargo del ministro del Interior, general Ibáñez Freiré, y del presidente del Gobierno. El

primero confesó una vez en un almuerzo privado a la periodista que tenía la preocupación de hacer un

buen servicio de información policial "para detectar la subversión y el terrorismo", descartando los

métodos antiguos —o anteriores— del "archivo de memoria" y del "olfato". El presidente le contó a Pilar

algo todavía más chusco. Dice que cuando accedió a la Presidencia del Gobierno "apenas teníamos media

docena de agentes de los Servicios de Inteligencia, que lo ponían asi en sus tarjetas de visita y a quienes

conocían en las Embajadas a título de espías". La verdad es que como siga hablando así esta gente, esa

dictadura que se ha pintado, con un poder policial terrorífico, con unos servicios de información a tres

bandas —Ejército, Dirección de Seguridad y Movimiento— de los que aparece una muestra en el ultimo

número de "Interviú", con nombres, pelos y señales, con un aparato informativo y represivo, que guardó a

esa dictadura durante cuarenta anos, va a quedar, en estos asuntos, hecha una lástima, una segunda

versión, aunque más larga, de la dictablanda. A lo que parece, esos "cuarenta, años" de nuestra historia los

hicieron posibles el "archivo de la memoria", "el olfato" y media docena de agentes secretos, que decían

que eran agentes secretos en sus tarjetas.

La siguiente reflexión es todavía peor. Si con eso, el terrorismo nada tenia que ver con el de ahora en

intensidad, la seguridad ciudadana era completa, los bosques apenas ardían y los atracos y expolios se

contaban al año con los dedos de una mano, aquel procedimiento del "archivo de memoria", "el olfato", y

los agentes secretos a los que conocía todo el mundo, no era mala cosa, sino muy buena.

LAS OCURRENCIAS INEXACTAS

Lo triste del relato es que todo eso es inexacto. Es una ocurrencia del general Ibàñez Freire y del tenor

Suárez. No es que tuviéramos unos servicios de información modélicos o ejemplares, pero todo ese

entramado social que se llaman "agentes del orden", brigadas especializadas de la Policía, Guardia Civil,

eso otro de "la segunda bis" del Ministerio del Ejército, Jueces, Gobiernos, etc., sabían "donde estaban", y

como tal procedían, a veces con Justicia, y otras con error. Pero eso que se llama "la autoridad", estaba en

alguna parte. Y esto no es un privilegio de las dictaduras, sino que es el modo, precisamente, de asegurar

las democracias, porque alguien todavía no se ha enterado que la ley —y no las divagaciones liberales—

es lo que sostiene un sistema politico de soberanía popular. Pero aquí, lamentablemente, se ha cogido

miedo a la ley. Los nuevos demócratas, que vienen del antiguo régimen, tienen pavor a que les echen

encima el muerto de "autoritarios", y esos otros demócratas que venían de correr delante de los "grises",

piensan —con infantilismo político— que una sociedad es una Arcadia fraterna.

En estos tres años se ha estado hablando de una modernización de todas esas cosas de la información y de

"las fuerzas del orden. Hasta un día se nos pasó por televisión la existencia, métodos .características y

objetivos, de una unidad superpreparada, y hasta se la comparó con esa ficción cinematográfica de los

hombres de Harrelson. Nada se ha sabido de ella. No sería nada de extrañar que otro día nos presenten

otros "tres ángeles de Charlie". Mientras todo esto sucede, el terrorismo, los atracos a Bancos, los

expolios a viviendas, los incendios de bosques y la Inseguridad ciudadana a cualquier hora del día, a

cargo de rateros, navajeros y otra chusma, sigue su escalada atroz. lY a lo mejor el Gobierno y el

Parlamento, pensando que esto son cosas de la democracia!

LO INCONMENSURABLE

Por último, la soberbia, la grandiosa, la sublime, la Inconmensurable, ocurrencia, ha sido la de esas

instrucciones del Ministerio del Interior para que sepamos cada cual cómo defendernos de todo aquello.

Las ha publicado íntegras un periódico de Madrid, con un gran sentido del humor. Del "humor negro"

claro. Su lectura me ha producido los ultimos goces de las vacaciones. ¿Pero quien tiene la obligación de

defender a los ciudadanos, y a la actividad organizada de una sociedad? Lo mas grotesco que podría oírse

ya —y por este camino lo vamos a oír— es que la seguridad ciudadana es cosa de los ciudadanos; y que

lo que tenemos que hacer es leer cuidadosamente esas instrucciones, y seguirlas al pie de la letra.

CHORRADAS

Rodolfo Martín Villa recibió muchas criticas por su ges. tión. La llegada del teniente general Ibáñez

Freiré fue bien recibida por todos, y por tres cosas. Habia contraído señalados méritos con la democracia

en la Capitanía General de Barcelona (que borraron sus antiguas rigideces como gobernador civil); era un

militar político, que siempre es bueno, y lo militar se acompaña siempre de autoridad. Pues a pesar de

todo esto. el inventario es peor. Tampoco seria justo decir que era responsable de un mayor deterioro.

Todo eso forma parte de un "clima". Pero es mucho más serio atarearse en soluciones, en mejorar los

servicios, en enfrentarse con una, realidad —que pertenece, casi por entero, a la transición— que decir

chorradas de ese calibre a Pilar Urbano.

3 de septiembre de 1979

 

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