Autor: Fontes de Albornoz, Luis. 
 Elecciones 77. Ecos en el mundo. Temores ahora en la Comunidad Económica Europea. 
 Con la democracia ya no se puede jugar     
 
 Pueblo.    16/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

TEMORES AHORA EN LA comunidad ECONÓMICA EUROPEA

GON LA DEMOCRACIA YA NO SE PUEDE JUGAR

BRUSELAS, 16. ( Especial, para PUEBLO, por Luis FONTES DE ALBORNOZ.)

De los tres o cuatro ternas «de ardiente- actualidad» hoy en Europa´ occidental —conferencia de Belgrado, elecciones en España, participación francesa en la elección del Parlamento Europeo por sufragio universal y resultados de la conferencia de diecisiete partidos comunistas europeos en Bruselas—, es el del veredicto democrático de los españoles el que se lleva la palma y centra mayoritariamente la atención

«Suponemos más o menos cuáles van a ser los resultados», me decía un diplomático occidental aquí, «pero lo que es ya menos fácil —añadía— es prever cómo funcionará su país después de estas elecciones y en qué medida el nueyo Gobierno puede mostrarse ahora decidido y exigente en el restablecimiento de la posición internacional de España».

Hace, en efecto pocos meses, los centros comunitarios de Bruselas rezumaban cierta seguridad en sus reflexiones sobre el proceso democratizador en España. Estimaban que nuestro país pediría y la obtendría —aunque no sin duras negociaciones «técnicas»— el ingreso en el Mercado Común. Algunos llegaban incluso a pretender convencernos de que nuestro ingreso en la O: T. A. N. sería casi automático. Hoy, y de ahí mi extrañeza, estos mismos centros no parecen tan seguros. Ni de lo uno ai de lo otro. «Sí —me dicen— Madrid- pedirá seguramente el ingreso en el Mercado Común, pero lo de la O.T.A.N....»

En Bruselas todos los medios de información, tanto los escritos como los audiovisuales, recogen y dedican sus primeros espacios y sus más amplias informaciones a las elecciones en España.

Son muchos años, y muchas experiencias de lucha y de apoyos mutuos hispano-europeos y euroespañoles, en favor del restablecimiento de los derechos fundamentales del hombre y d« la democracia en España. España, se había dicho en muchas ocasiones, la España franquista, naturalmente, se había convertido en la mala conciencia de Europa.

Si Madrid pidiera mañana entrar en el Mercado Común, es evidente que «los comunitarios» iban a seguir poniendo trabas a nuestro ingreso. Pero cuando se dice esto hay que sopesar las palabras. Entre otras cosas porque los demócratas europeos tienen sobradamente reconocida su deuda con ´ios demócratas españoles, y sospechamos, como sospechan los propios comunitarios, que no sería tan fácil mañana, para comerciantes y financieros —cuyos grupos de presión son los que, fundamentalmente interfieren nuestro acceso al Mercado Común—, afrontar, por ejemplo a los sindicatos europeos si éstos se, deciden, de acuerdo con los nuestros, a dar la batalla en Bruselas por la entrada de España en el Mercado Común. En otras palabras, a defender dentro de la Europa de los Nueve el derecho de los trabajadores españoles a disfrutar de los mismos beneficios que los demás trabajadores europeos.

 

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