Autor: Pezuela, Alfonso. 
 Elecciones 77. Ecos en el mundo. 
 Amargura de los emigrantes (que no pudieron votar)     
 
 Pueblo.    16/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

GRAN BRETAÑA

AMARGURA DE los emigrantes

(QUE NO PUDIERON VOTAR)

LONDRES, 16. (De nuestro corresponsal, Alfonso PEZUELA.)

El sistema de votación por correo, un desastre más allá de las fronteras. La burocracia y la elevada proporción de casos de falta de respuesta por parte de las Juntas electorales que supera más que con creces el nivel de fallos admisible, dieron la puntilla al voto de los emigrantes. Se rizó el rizo. Y no se puede decir que, salvo excepciones, los emigrantes hayan participado en estas elecciones.

Primero, las normas oficiales y lo mal coordinado de la escasa y difícil publicidad, dejaron fuera a la mayor .parte de los españoles residentes en el Reino Unido. Muchos, se enteraron al mismo tiempo de que iban a celebrarse las elecciones y de que el plazo para inscribirse en el censo estaba ya cerrado. Hasta aquí se puede objetar- que la primera obligación de enterarse de cuando hay que censarse reside en uno.

Pero, y segundo, para aquellos ya escasos que cumplieron todos los requisitos, hubo una nueva criba en la gran irregularidad con que las Juntas electorales enviaron la documentación necesaria. Entre las personas que no recibieron respuesta se encuentran miembros de la representación oficial. Todo el mundo puede citar casos en los que el sistema pareció funcionar, pero todo el mundo puede citar a personas que todavía están esperando la respuesta. Grupos políticos llegaron a especular que hasta el- embajador no había recibido la documentación. Otras fuentes afirmaron ayer que, al parecer, la recibió ´«in extremis».

Así, dentro de este ambiente, para los españoles residentes en el Reino Unido —una población que se podría estimar entre 50.000 y 70.000—, la jornada electoral de ayer, salvo algunas llamadas por teléfono y los comentarios entre amigos, quedó un poco como la Córdoba del poeta «lejana y sola». Y los emigrantes españoles dejaron pasar el día entre un cierto desinterés por votar o no votar, en la -mayoría, una cierta melancolía, la irritación de algunos y los ataques al Gobierno por la forma en que se han llevado a cabo las cosas.

Y to curioso fue que los españoles estuvieron rodeados por un pueblo británico, que, también es cierto que sin excesos, siguió las elecciones con un interés quizá un poco desproporcionado, sobre todo si se tiene en cuenta el que mantienen por costumbre: Los medios informativos del Reino Unido iniciaron hace tres o cuatro días la cuenta atrás y la escalada de «estas primeras elecciones libres en cuarenta años», hasta ese editorial que «The Daily Telegraph» tituló: «Todos los ojos en España». En general, todos coinciden en que éstas son un principio, dentro de un sistema como el de la democracia que hay que revivir con el nacimiento de cada nuevo día, que comienza a poner a España en línea con las naciones occidentales y que, como acaba de dscir la televisión, le abre las puertas dol Mercado Común y de la O. T A. N.

 

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