Autor: Carrero, D.. 
 Cataluña. Barcelona: civismo en lo político. 
 Problemas censales     
 
 Pueblo.    16/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

BARCELONA: CIVISMO EN LO POLÍTICO

Problemas censales

BARCELONA. (PUEBLO, por D. CARRERO»

El día mas tranquilo del año, fue en Barcelona el día de las elecciones generales; hasta brilló el sol como hacía cuarenta días no brillaba, como si quisiera contribuir de una vez para siempre a quitar el miedo a las elecciones, que fueron un ejemplo de civismo en todos los momentos.

Los problemas que hubo no fueron por las elecciones en sí, a primera vista al menos, sino por culpa del censo, que es por donde vinieron los fallos, por estar mal censadas las personas, aunque como me decía una representante de Prensa del P. S. U. C. no creía que con mala intención, sino un viejo problema, sobre todo con inmigrantes y en los barrios de la periferia. Aunque ello, me contaba un miembro de la candidatura de Socialistas de Cataluña, no influyera en los resultados, sí disminuiría en algo a los partidos de izquierdas. En los barrios, así como en Tarrasa, Hospitalet, San Cugat del Valles, etcétera, hubo gente que no había recibido el clásico pobre indicándole dónde debía ir a votar, y esto ha confundido a una parte de esa minoría que, ante el edificio de estadística, ayer tarde sé congregaba pidiendo que les dejasen, votar. En total serían los congregados unos cuatro mil.

De los 3.010.028 de electores en toda la provincia, votaron un tanto por ciento elevadísimo. La Policía apenas ha tenido que intervenir en media docena de veces, y la mayoría de ellas por problemas en las papeletas, ya que la única llamada a un periódico barcelonés diciendo que había tres bombas en tres colegios electorales "distintos, no pasó de ser una broma de mal gusto. En las 2,170 mesas que había no hubo mayores problemas que los antes citados.

Los candidatos a diputados no manifestaron ninguno de ellos nada de gravedad que pudiera resaltarse.

Al momento de irse conociendo los resultados en el centro de información, donde estábamos periodistas y líderes de partidos, se iba mezclando la alegría con la desilusión, pero nadie dio una sola nota discordante, sabiendo todos, de momento, aceptar el triunfo y la derrota, que es la única manera de caminar en la democracia que acabamos de estrenar.

 

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