Autor: García Lozano, Miguel Ángel. 
   El Estatuto de los Trabajadores y el fair play laboral     
 
 Diario 16.    29/01/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

OPINIÓN

Un tema que mantiene todo el interés y la plena actualidad. ¿Por qué negar que el Estatuto genera

empleo? ¿No es calumnioso decir que facilita los expedientes de crisis? ¿En qué artículo se contiene la

posibilidad de un despido libre? En realidad, el Estatuto es molesto para quienes propugnan otro tipo de

realidades laborales y políticas.

£1 Estatuto de los Trabajadores y el "fair ptoy" laboral

Miguel Ángel García Lozano

Una de las más pintorescas manifestaciones aparecidas en estos días contra el Estatuto de los Trabajado-

res ha sido la que califica este texto de antiobrero. Decir «antiobrero», sin más, es radicalizar aún más la

agresión a las conciencias que se viene practicando sin pausa sobre los trabajadores españoles. Por otra

parte, decir antiobrero (así lo ha calificado el Sindicato Unitario) sin demostrar que lo es, sino

simplemente aplicar un calificativo genérico a una pieza legal considerada, incluso por expertos europeos,

como un marco válido y progresista de las relaciones laborales, no significa nada, sobre todo si el origen

de este calificativo procede de un grupo que se llama sindical pero que no está claro que constituya tal

grupo sindical, porque ni es un sindicato ni cuenta con afiliados.

El paro

¿Por qué negar al Estatuto la capacidad de generar empleos?. Sólo dos muestras aprobadas en este año

son un sintonía de lo que puede significar el Estatuto en e! campo del empleo y de la creación de puestos

de trabajo. A titulo de ejemplo, la contratación de jóvenes sin empleo anterior y de trabajadores

susidiados, promovido por el Ministerio de Trabajo, ha creado durante 1979 alrededor de 1.000 empleos

diarios. Decir que el Estatuto no es capaz de generar empleos, teniendo en cuenta que a estos capítulos

habría que añadir los que se refieren al trabajo a tiempo parcial, al trabajo en práctica y al trabajo en for-

mación supondrá un estímulo capaz de generar bastante más que los 1.000 empleos diarios, que intentan

poner en solfa algunos representantes que quieren llamarse sindicatos.

No significa esto que el paro vaya a disminuir en la misma proporción en que este tipo de trabajo que

establece el Estatuto crea empleos, porque en el paro existen una serie de varia bles sociales y económicas

mucho más amplios. Pero lo que nadie con sentido común puede negar es que eliminar ataduras a las

empresas a Ja hora de contratar genera puestos de trabajo.

Se dice, en una monocorde letanía, que el «Estatuto reduce derechos sindicales». ¿Qué derechos? La

estabilidad en el puesto de trabajo sigue siendo la misma ahora que antes. Se dice que establece «mayores

facilidades para los expedientes de crisis». Esto no sólo es inexacto sino que entra en el campo de lo

calumnioso. No sólo no facilita los expedientes de crisis sino que, en el supuesto de su existencia, el

Estatuto establece unas indemnizaciones para los trabajadores que en muchos casos son de cuantía

superiores a las establecidas en las legislaciones de los países de la CEE.

Se dice que «reduce los derechos y garantías para delegados y comités»; igualmente se dice que reduce el

número de miembros de los comités y de horas disponibles. En el primero de los casos, la afirmación es

totalmente inexacta, puesto que la labor de los comités de empresa se ha visto ampliamente potenciada en

el Estatuto y en cuanto al número de miembros sólo se reduce en algunos casos, mientras que en otros

casos se pasa de los 48 miembros a 75.

El «despido libre»

En cuanto al supuesto «despido libre» se trata de una afirmación gratuita.

¿Qué artículo contiene esta posibilidad? ¿Qué artículo ha modificado la legislación antigua sobre el

despido?

Ninguno, puesto que la legislación sobre esta materia no ha sufrido ningún cambio sustancial respecto a la

anterior, y aun en el caso de no readmisión por parte del empresario, que ya se contemplaba en la anterior

legislación, las indemnizaciones fijadas en el Estatuto son netamente superiores a las que establecen todos

los países de Europa. Naturalmente, nos referimos a los países de Europa donde existe libertad, y no a la

Europa que desean los contradictores del Estatuto.

Lo que sucede en realidad con el Estatuto es que resulta molesto para quienes en lugar de un concierto

social desearían la jungla laboral. El Estatuto lo que hace es marcar unas reglas de juego y establecer unas

garantías como deben existir en toda negociación y en todo diálogo. Y este es el camino no solamente

para conseguir la paz laboral sino también para el progreso.

 

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