Autor: Peiró, Luis. 
 Según el Estatuto. 
 Es deber del trabajador contribuir a mejorar la productividad  :   
 Voto particular de los socialistas sobre prácticas y de formación. 
 ABC.    31/10/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MIÉRCOLES, 31 DE OCTUBRE DE 1979. PAG. 5,

SEGÚN EL ESTATUTO ES DEBER DEL TRABAJADOR CONTRIBUIR A MEJORAR LA

PRODUCTIVIDAD

Voto particular de los socialistas sobre prácticas y de formación

Las posibilidades de consensúa? el Estatuto de los Trabajadores, en los debates de la Comisión, quedaron

ayer nuevamente disminuidas al imponer el grupo centrista sus ideas en dos ocasiones especialmente

importantes: por un lado se incluya entre los deberes de los trabajadores «contribuir a la mejora de la

productividad» y, de otro, se facilita la contratación en prácticas no sólo de los titulados académicos, sino

también de los trabajadores especializados, al tiempo que se permite la contratación de trabajadores

menores con reducción de jornada y de retribución «» efectos de formación laboral».

Estas dos resoluciones —la, valoración socialista es que «nos han metido dos goles»— a las que la

izquierda se había opuesto uniendo sus votos y un Interesante debate entre el portavoz centrista, Pérez

Miyares. y el comunista, Marcelino Camacho, sobre las atribuciones de los Comités de empresa en

materia de contratación, acapararon la atención de la Comisión de Trabajo en la sesión de la mañana, en

la que, por lo demás, se aprobaron siete nuevos artículos, llegando hasta el diez inclusive.

A los deberes de los trabajadores contemplados en el artículo 4.° de cumplir con las obligaciones de su

puesto de trabajo, observar las medidas de seguridad e higiene, no concurrir con la actividad propia de la

empresa y cumplir las órdenes del empleador se añade entonces la de mejorar la productividad por

enmienda del propio grupo centrista que prevaleció por un solo voto. Los socialistas se reservaron un voto

particular para el Pleno en este punto argumentando que la mejora de la productividad no es deber

exclusivo de los trabajadoras, sino también de los empresarios y de una serle de condiciones como

mejoras tecnológicas, racionalización del trabajo, etcétera.

SOBRE LA PICARESCA EMPRESARIAL.—Los debates sobre el trabajo en prácticas, contemplado en

el articulo 10 del proyecto habían comenzado con. una enmienda a todo el artículo del grupo comunista

que fue derrotada pidiendo suprimir tal modalidad laboral «porque se utiliza para pagar poco y explotar

más». Hubo también un intento de aproximación entre centristas y oposición protagonizada por el

diputado del Grupo Mixto, Bandrés, para concretar las retribuciones del trabajador de forma que le fuera

más ventajosa que no prosperó —«Bandrés y la burguesía se mantienen distantes», comentaría el

parlamentario vasco al final—. Cuando una enmienda catalana y el mantenimiento del textp del proyecto,

en otro apartado, dejaron ;el tema conforme he mencionado anteriormente los socialistas, en explicación

de voto, manifestaron que se había camuflado en el artículo el antiguo contrato de aprendizaje de la ley de

Relaciones Laborales que para io único que sirve es para fomentar la picaresca empresarial y procurar una

mano de obra barata. Los centristas habían argumentado que la nueva regulación beneficiaría el mercado

de trabajo, lo que fue contestado por el grupo de la oposición diciendo que la mejora del mercado de

empleo en ningún caso se favorecía por ley, sino por acuerdo confederal como el que estaba intentando la

UGT. Nuevamente, voto particular para el Pleno, y justificación socialista de no apoyar al PCE en sus

enmiendas por la mala calidad de las enmiendas defendidas por Camacho.

CAMACHO: «SI FUERA EMPRESARIO...»—Este diputado, en su calidad de portavoz comunista,

sostuvo un tenso en-frentamlento —nuevamente con la abstención socialista— con el portavoz centrista

Pérez Miyares defendiendo la posibilidad de que los Comités de empresa visen todos los contratos de

trabajo, en lo que era una enmienda a la totalidad del artículo séptimo. Argumentaron los centristas, en su

oposición, que «ni el trabajador se comporta como un minusválido ni es masacrado por el empresario sin

que se enteren los sindicatos, ni s-e puede dejar sin posibilidad de contratar a las empresas de menos de

diez empleados por no tener denegados de personal». Camacho contestaría después, una vez derrotada la

enmienda, que sólo contó con la adhesión del grupo andalucista, que pedía garantías y facultades para el

Comité porque «el trabajador no procede frente al empresario como un disminuido al ir a contratar, sino

Como quien está frente a quien le puede dar empleo o dejarle pasar hambre». «SI hubiera sido empresario

-—añadió— hubiera votado como UCD.»

Sí prosperaron las tesis de la oposición con ocasión del trabajo de los menores. Previamente se había

acordado que los dieciséis años era la edad mínima para trabajar. Los grupos socialistas, aprovechando

ausencias en los escaños de UCD. lograron modificar el proyecto de ley en el sentido de que no puedan

existir excepciones a la hora de prohibir horas extraordinarias a los menores de dieciocho años,

caminando el texto del proyecto que facultaba al Gobierno para autorizarlas en casos excepcionales,

como, por ejemplo, en el campo.

En los artículos 6, 7, 8 y 9 prevalecieron, en cambio, los criterios del proyecto, salvo enmiendas técnicas

estipulándose la capacidad de contratar para quienes la tengan de obrar par el Código Civil, la forma del

contrato, que podrá ser escrito o de Palabra, la validez del contrato y su extensión a grupos de

trabajadores.—Luis PEIRO,

 

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