Autor: Peiró, Luis. 
 Siguen los enfrentamientos en la Comisión de trabajo. 
 UCD reconoce la representatividad de los delegados sindicales     
 
 ABC.    01/11/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. JUEVES, 1 DE NOVIEMBRE DE 1979. PAG. 7.

SIGUEN LOS ENFRENTAMÍENfTOS EN LA COMISIÓN DE TRABAJO

UCD RECONOCE LA REPRESENTATIVIDAD DE LOS DELEGADOS SINDICALES

La negativa de la UCD a admitir nuevas atribuciones de los representantes de los trabajadores en materia

de control de la seguridad e higiene y, sobre todo, al ejercitar el empresario el control sobre la actividad

del trabajador, produjeron ayer nuevas escenas de enfrentamiento entre UCD y la izquierda. Esta

situación, unida a la creada en la tarde del martes al admitirse una enmienda de CD, que posibilita la

conversión de un contrato de trabajo en contrato a tiempo parcial, haciendo más regresivo el propio

proyecté del Gobierno, ha provocado una unión de toda la izquierda y veladas amenazas,´por parte

socialista, de reconsiderar su postura de mantener un voto a la totalidad del proyecto ante el Pleno.

Los centristas han provoco´ do la unidad de la izquierda

De momento, socialistas y comunistas se han reunido, llegando a un pacto que se extiende más allá de los

treinta primeros artículos. Han surgido también declaraciones de tono mayor, como «este Estatuto se está

haciendo sobre los trabajadores», «hay una preocupación excesiva de reducir la picaresca del trabajador

dando lugar al truha-nismo del empresario» en los socialistas, anteriormente mucho más moderados,

mientras que el argumento de los centristas podría resumirse en una frase de réplica de su portavoz, Pérez

Miyares, de que «no se puede quitar el derecho de pernada al empresario para dárselo al trabajador, como

parecen proponer algunas señorías». Se ha producido además una propuesta del representante del Grupo

Mixto, señor Ban-drés, a socialistas y comunistas de abandonar la Comisión de trabajo, propuesta que no

ha sido considerada.

DESACUERDO EN LO NO FUNDAMENTAL.—Pero lo cierto es que en general esta crispación entre

centristas y socialistas no responde a discrepancias en temas de fondo del proyecto —representación,

negociación colectiva y conflictos colectivos, a los que no se ha llegado aún— y remite, produciéndose

escenas de subrayada distensión, al tratarse muchos artículos. Además los socialistas consiguieron ayer

aclarar uno de los puntos que puede ser muy indicativo de cara al debate que vendrá sobre la

representación de los trabajadores. El Grupo Centrista ha manifestado que reconoce como representantes

legales de los trabajadores a los delegados sindicales, en Igualdad con los delegados de personal y

comités de empresa. Este puede ser el principio de que se acepte la influencia de las Secciones Sindicales

más adelante y eso no está en el proyecto. Por lo demás, la Comisión de trabajo del Congreso avanzó ayer

seis artículos más.

Por su artículo 16. el Estatuto regula la posibilidad de que se efectúen registros al trabajador y a sus

taquillas cuando sean necesarios para la protección del patrimonio empresarial. El texto ha sido corregido

con una enmienda de los grupos socialistas por la que se garantiza la presencia de los representantes del

trabajador —aquí se produjo la promesa centrista sobre los delegados sindicales— en estos casos. Fue

desechada, en cambio, la presentada por el señor Bandrés, que pedía un mandato judicial para proceder en

este sentido.

SIN MAS ATRIBUCIONES.—Las primeras desavenencias entre centristas e izquierda se produciría al

tratar sobre la regulación de la seguridad e higiene un artículo después. Por el texto aprobado se establece

el derecho de los trabajadores a estar protegidos en materia de seguridad e higiene, su obligación de

observar las medidas legales en este sentido y a la necesidad de que se inspeccionen estos dispositivos de

seguridad ofreciendo, paralelamente, la adecuada formación al trabajador. En caso de grave riesgo se

conceden algunas atribuciones a los representantes, para conminar al empresario a modificar la situación

o remitirse a la autoridad laboral, que podrá ordenar, mediante informe técnico, la paralización de la

actividad.

Fue rechazada una propuesta hecha por Camacho, respaldada por todos los grupos de izquierda, con los

que se alineó Bandrés y el grupo andalueista, que pedía mayores atribuciones a los representantes de los

trabajadores en el control de la seguridad e higiene. Tampoco fue admitida una enmienda socialista que

pretendía facultar a los representantes a detener la producción cuando existiera peligro de accidente grave

o inmanente, si así lo acordaban por mayoría cualificada. Igualmente los votos de UCD impidieron

también que los socialistas garantizaran que los delegados intervinieran en todo caso en la inspección de

las medidas de seguridad e higiene. Esta intervención puede soslayarse ahora con la existencia de centros

u «órganos» especializados en ía materia.

EL EMPRESARIO PODRA CONTROLAR.—Donde más arreciaron las protestas fue al debatirse el

artículo 18., que habla sobre el control que el empresario podrá ejercer sobre la actividad laboral. Una

enmienda original del PCE fue respaldada por toda la izquierda para sustituir el artículo, con una parte

final por la que se dejara a la Seguridad Social como controladora de los accidentes y enfermedades de

los trabajadores, sin que lograra éxito. Tampoco prosperaron las propuestas socialistas, que contaban con

idénticas adhesiones que la anterior, para pedir que los controles de rendimiento que el empresario puede

establecer sean comunicados a sus representantes —«se dan al empresario —argumentaron— altas

facultades de control que ´no consideramos correctas na políticamente aceptables.»

El texto del proyecto quedó casi exactamente igual, estableciendo la facultad del empresario de controlar,

como estime oportuno, el cumplimiento del trabajador, confiriéndole, además, la posibilidad de verificar,

mediante reconocimiento médico, la enfermedad o accidente del trabajador. Si éste se niega se le pueden

suspender derechos económicos.

UN CIERTO RELAJO.—El descanso que siguió a este debate, especialmente subido de tono, restableció

la calma en los escaños, admitiéndose por los centristas una enmienda técnica de los socialistas que afectó

al artículo 19 que regula la actividad concurrente del trabajador con respecto a diversos empresarios, que

se acordó no podrá tener lugar cuando se estime que es desleal. A diferencia de lo que había ocurrido

anteriormente, los socialistas no apoyaron en esta ocasión una enmienda comunista que pretendía que el

tema fuera materia de convenios colectivos, pese a que los comunistas sí les habían respaldado en su

enmienda.

La misma tónica de acercamiento se observó en el debate del tema de la formación y promoción

profesional. Los centristas lograron una enmienda de aosrcamiento con los socialistas en sus propuestas

que establecen el derecho del trabajador —el proyecto hablaba de que sería materia de pactos— a

disfrutar de permisos para exámenes, así como de que se adapte la jornada laboral para que pueda asistir a

cursos dé formación profesional. No estuvieron conformes, en cambio, y, por tanto, no fueron aprobadas

con las propuestas comunistas, respaldadas ahora por los socialistas, para que se crearan programas de

formación con la ayuda estatal en las empresas de más de 500 trabajadores. Los centristas se enfadaron

porque de nuevo votaron juntos socialistas y comunistas y así lo dijeron en la explicación del voto.

Los trabajos de la Comisión terminaron ayer con el debate del artículo 21 sobre clasificación profesional,

prosperando las tesis centristas, salvo en una ligera enmienda al último apartado defendida por los

socialistas. El presidente de la Comisión, el centrista Martín Ovisdo. concedió un amplio descanso en el

debate para que Marcelino Camacho pudiera reelaborar una enmienda que iniclalmente había planteado

de forma confusa —el portavoz comunista se había quejado con anterioridad de la oposición sistemática

de UOD—. Camacho reelaboró su enmienda, la retiró finalmente para apoyar otras presentadas por los

socialistas y perdió —una vez más— cuando fueron rechazadas por los grupos de UCD y Coalición

Democrática. — Lulí PEIRO.

 

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