Ayer quedó aprobado el Estatuto del Trabajador. 
 Socialistas y Centristas atacaron duramente a los comunistas     
 
 Diario 16.    24/11/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

24-noviembre-79/Diario16

Ayer quedó aprobado el Estatuto del Trabajador

Socialistas y centristas atacaron duramente a los comunistas

Ayer por la tarde quedó aprobado en la Comisión de Trabajo del Congreso el proyecto de Estatuto del

Trabajador, con los votos favorables de centristas y socialistas. Marcelino Camacho, dirigente de

Comisiones Obreras, atacó duramente el proyecto, lo que le valió una dura réplica por parte de los dos

grupos mayoritarios.

Madrid — La última sesión de este trámite parlamenta-, rio sobre el proyecto de ley del Estatuto del

Trabajador, comenzó con una exposición general del portavoz comunista, Marcelino Camacho, para

anunciar su medio retirada de los debates.

«No tomaremos parte en el voto de algo que nos viene impuesto por la CEOE (Confederación Española

de Organizaciones Empresariales), desde fuera del Parlamento», dijo el líder de: Comisiones Obreras.,,

Efectivamente, no participó después en las votaciones ni defendió sus enmiendas, que las mantuvo, sin

embargo, para la discusión en el Pleno del Congreso. Precisó que no se retiraban de la Comisión por

respeto a las instituciones democráticas, y recordó que el PCE representa a una parte considerable de

España, y Comisiones Obreras es la central más importante.

«Seremos testigos de un aborto —dijo Camacho—, producto del acto contra natura CEOE-UGT, que no

podrá sobrevivir mucho tiempo, aunque de acuerdo con los padres suprimáis el título IV» (conflictos

colectivos). «Queremos dejar bien claro —añadió— que nada tenemos que ver con ese bodrio. Los

comunistas hemos hecho todo lo posible porque fuera un Estatuto normal.»

El diputado del PCE aseguró que este Estatuto no es el que «los trabajadores esperábamos» y en su opi-

nión no responde al de una Constitución que habla de «democracia avanzada» y «por la que nosotros

seguiremos luchando».

Camacho afirmó que «este será el Estatuto del gran capital contra los trabajadores y contra los medianos y

pequeños empresarios; será el Estatuto de la CEOE y de UCD con el acuerdo en muchos puntos de UGT

y del PSOE». .

Este violento alegato del PCE fue la reacción al llegarse al final del debate habiéndose quedado fuera del

pacto, de lo que los grupos mayoritarios se eximen de toda responsabilidad. La noche anterior, socialistas

y comunistas habían fijado una reunión «para discutir y hallar alguna" solución», según Camacho y el

PSOE la aplazó.

La respuesta del representante socialista, Manuel Chaves, fue contundente, acusando al PCE de mani-

pular la opinión pública y engañar a los trabajadores. Anunció que el PSOE rechaza la unidad de la

izquierda desde perspectivas estalinistas, que «implique una subordinación exclusiva de un partido y una

central a los planteamientos dé otro partido y central». Aseguró que los socialistas quieren unidad de

acción desde el respeto a todas las posiciones.

Chaves recalcó que el PCE no está informado, intencionadamente, de los aspectos que están mejorando

sustancialmente el proyecto de ley. El representante del PSOE realizó una dura acusación al PCE cuando

dijo que los comunistas no tienen en cuenta los intereses reales de los trabajadores, juega a la demagogia

y al maximalismo, así como «a la desestabilización económica del país».

Chaves manifestó que el PCE se lava las manos cuando, a través de enmiendas socialistas, se mejora,

sustancialmente el texto, como el de la regulación de convenios colectivos «que puede ser uno de los más

progresistas de Europa». Aseguró que si el Estatuto fuera mucho mejor, «el grupo comunista seguiría

actuando con igual irresponsabilidad y demagogia». «Estamos convencidos —dijo Chaves— que el señor

Carrillo añora la antigua luna de miel entre la derecha y el PCE. Si el señor Carrillo fuera llamado hoy

mismo a la Moncloa, mañana el grupo comunista cambiaría automáticamente de actitud, aunque su

contenido fuera peor que el actual.» El diputado del PSOE terminó manifestando que si este Estatuto no

es el idóneo para la izquierda «sí puede ser aceptable para los trabajadores» y «puede ayudarnos a salir de

la crisis económica y mejorar la situación de los trabajadores».

«Estamos hartos»

Después se entró en el debate del artículo 82, que fue aprobado conforme al acuerdo entre UCD-PSOE.

La explicación de voto dio la oportunidad a los socialistas y a UCD a volver a la carga contra el PCE.

El portavoz del grupo socialista vasco, José^Anto-nio Aguiriano, afirmó rotundo: «Estamos hartos de

tanta manipulación,, engaño y demagogia.» Respecto a la acusación de que UGT negocia con la CEOE, el

destacado representante socialista en la 01T dijo que negociar con los empresarios para mejorar las

condiciones de trabajadores no puede considerarse un estigma.

Marcelino Camacho solicitó la réplica, que no fue concedida por el presidente de la Comisión, el centrista

Martín Oviedo, argumentando que se estaba en explicación de voto. Camacho pidió que constara en acta

su protesta.

Al explicar el voto del artículo 81 en nombre del grupo socialista, Pablo Castellano respondió también a

Camacho, rechazando «que se nos pueda presentar como comparsas o responsables de algo que ha califi-

cado de bodrio y aborto».

A pesar de que le llamó la atención el presidente para que se ciñera al artículo 81, Castellano insistió:

«Nos negamos a aceptar que el PCE aparezca como el único partido que representa a los trabajadores.» Y

terminó diciendo que «nadie concluya que hay un pacto bilateral frente a la unidad de la izquierda».

Y, finalmente, el centrista Félix Pérez Miyares también respondió a las acusaciones del líder de

Comisiones Obreras. «El grupo centrista —dijo- no admite que ningún grupo parlamentario se arrogue la

representación exclusiva y excluyeme de los intereses de los trabajadores y que desde esa artera

clasificación se nos quiera hacer aparecer como los enemigos de los trabajadores y por amigos de los

empresarios.» Añadió que defendían la empresa como institución y de esa manera a empresarios y a

trabajadores.

Puso de manifiesto la actitud receptiva para aceptar las sugerencias razonables y pidió la reconsideración

de actitudes pseudodemocráticas.

El ministro, conciliador

Después de este duro enfrentamiento se continuó con el estudio del articulado. Con la ausencia del PNV,

EE y la no participación del PCE, fueron aprobadas enmiendas del PSOE —pactadas entre la UGT y la

CEOE— que modifican progresivamente el texto del Gobierno. Se introdujo un nuevo artículo 87 bis.

El ministro de Trabajo, Rafael Calvo Ortega, que siguió en algunos momentos el debate, se acercó a

Marceiino Camacho, todavía presente en la sala, pero sin hablar. El ministro y el lider de CC OO

cambiaron impresiones durante unos minutos.

Camacho comentaría después a DIARIO 16 que el ministro no es el responsable directo de la situación,

«ya que pertenece a un equipo que responde a los intereses de la CEOE». El diputado del PCE negó que

hubieran concretado una reunión.

En el artículo 85 se introdujo una importante novedad reclamada días pasados por los . nacionalistas

vascos y catalanes. Consiste en legitimar en los convenios estatales a los sindicatos y asociaciones

empresariales de las comunidades autónomas que cuenten con un mínimo del 15 por 100 de miembros de

comités de empresa o delegados de personal en su ámbito territorial. No será de aplicación a las

organizaciones federadas a nivel del Estado.

Sesenta y nueve años

La capacidad para trabajar tendrá el límite de edad que fije el Gobierno, situándose el máximo en sesenta

y nueve años.

La extinción del contrato por esta causa estará en función de las disponibilidades de la Seguridad Social y

del mercado de trabajo.

Esta fue la única disposición que distorsionó en alguna medida el acuerdo entre UCD y el PSOE.

 

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