Máximo de cuarenta y tres horas, salvo lo pactado en convenio. 
 UCD se opuso a reducir la jornada laboral     
 
 Diario 16.    02/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Máximo de cuarenta y tres horas, salvo lo pactado en convenio

UCD se opuso a reducir la jomada laboral

Los centristas impidieron que el Estatuto del Trabajador estableciera la jornada laboral máxima por

debajo de las cuarenta y tres horas, tal como pretendía la izquierda parlamentaria. La Comisión

correspondiente del Congreso aprobó ayer doce nuevos artículos de los 105 que tiene el proyecto de

Estatuto. Fundamentalmente, UCD sigue manteniendo sus criterios.

Madrid.— La izquierda no consiguió reducir a cuarenta horas la jornada laboral partida y a treinta y

nueve la continuada.

Los centristas argumentaron que ese límite es solamente un tope, pero en los convenios colectivos podrá

pactarse una jornada laboral más reducida.

Coalición Democrática pretendió, por otra parte, establecer un techo más alto, fijando la jornada partida

en cuarenta y cuatro horas y la continuada en cuarenta y dos semanales.

Finalmente, se estableció la jornada en cuarenta y tres horas y cuarenta y dos horas, respectivamente,

reduciéndose así en una hora lo dispuesto en la legislación aún vigente.

Izquierda y derecha barajaron estadísticas europeas diversas para apoyar sus respectivas propuestas.

Mientras que el diputado de CD, Antonio de Senillosa, aseguró que en algunos países europeos la jornada

se establece en cuarenta y ocho horas, Valentín Antón, de Socialistas de Cataluña, citó la recomendación

de la OIT que la fija en treinta y siete horas y media o treinta y ocho.

Después de que la votación mantuviera el texto del proyecto del Gobierno, el socialista Manuel Chavez

dijo que pretendían la reducción de la jornada laboral no para aumentar el tiempo de ocio de los traba-

jadores, sino para favorecer el empleo y atajar el paro que padecemos.

El diputado de Euskadiko Ezkerra Juan María Bandrés, manifestó que se ha mantenido el «capricho» del

«burócrata» que redactó el texto en una oficina a la que seguramente nunca llegó puntualmente.

UCD, responsable

De mezquina y miope calificó el portavoz de Socialistas de Euskadi, José Antonio Aguiriano la política

de UCD en este punto, ya que a su juicio va en contra de la creación de nuevos puestos de trabajo.

El comunista Marcelino Camacho se refirió a la jornada de cuarenta horas establecida en Alemania.

Insistió en sus críticas al proyecto de Estatuto que se está elaborando. «Es una legislación antiobrera»,

aseguró el líder de Comisiones Obreras.

La postura centrista fue justificada por el portavoz de UCD en la Comisión de Trabajo, Manuel Pérez

Miyares destacando que las jornadas de trabajo serán establecidas en cada empresa según lo que se pacte

en los respectivos convenios colectivos.

Afirmó que el Estatuto reconoce los derechos adquiridos y además «los sindicatos ya se preocuparán de

rebajar la jornada».

Contestando a los continuos ataques que recibe UCD el diputado centrista dijo que hacer una política

laboral con los techos altos es muy fácil cuando no se tienen responsabilidades de llevarla a la práctica.

Los socialistas sí consiguieron introducir un nuevo párrafo en el artículo 32 que regula la jornada laboral,

estableciendo que en ningún caso se podrán realizar más de nueve horas extraordinarias de trabajo

efectivo, mediado, además, doce horas como mínimo entre el final de una jornada y el comienzo de la

siguiente.

La izquierda también pretendió, sin éxito, suprimir el párrafo segundo del artículo´ 23, (rué regnVa, a ´su

juicio, de manera regresiva las retribuciones por antigüedad. Aseguraron que muchos convenios

colectivos vigentes gozan de unos límites superiores a lo que establecerá el Estatuto del de los

Trabajadores. Los .centristas en este tema se encuentran receptivos para cambiar de posición en el Pleno

del Congreso, según algunos comentarios.

El PSOE, con esperanzas

Los centristas admitieron una propuesta socialista por la que las centrales sindicales más representativas

tendrán que ser consultadas por el Gobierno antes de establecer ampliaciones o limitaciones a la jornada.

UCD matizó que esa consulta también fuera realizada a las organizaciones empresariales.

Se estableció un cierto debate en torno al concepto de «representantes legales» de los trabajadores. El

PSOE acusó a UCD de abusar de él en varios artículos. Los centristas argumentaron que en caso de no

expli-citarlo se corre el riesgo de reconocer a representantes de hecho. Los socialistas, sin embargo,

ganaron una cierta batalla en este tema al admitirse su tesis de hablar de «representantes legales», donde

se incluyen también a los representantes de las centrales sindica les y no sólo a los miembros de los

comités de empresa.

El PSOE sigue manteniendo una actitud crítica hacia el resultado de los debates y a la postura de UCD,

pero también trasluce cierta esperanza de que se admitan algunas de sus aportaciones en temas

fundamentales. Contrariamente a lo que dicen los comunistas, los textos del Estatuto hasta ahora

aprobados no rompen el pacto suscrito entre UGT y la Confederación de Organizaciones Empresariales

(CEOE), según afirmó a DIARIO 16 el socialista Manuel Chavez.

 

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