Autor: Peiró, Luis. 
 Comienzan los debates en la Comisión de Trabajo. 
 Los funcionarios no se beneficiaran del estatuto del trabajador  :   
 Marginación de los comunistas y discrepancias de procedimiento entre centristas y socialistas. 
 ABC.    30/10/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. MARTES, 30 DE OCTUBRE DE 1979. PAG. 7.

COMIENZAN LOS DEBATES EN LA COMISIÓN DE TRABAJO LOS FUNCIONARIOS NO SE

BENEFICIARAN DEL ESTATUTO DEL TRABAJADOR

Marginación de los comunistas y discrepancias de procedimiento entre centristas y socialistas

La Comisión de Trabajo del Congreso de los Diputados aprobó ayer los tres primeros artículos del

proyecto de ley de Estatuto de los Trabajadores. Aunque corto ha sido el camino avanzado, pese a la

doble sesión mantenida en mañana y tarde, se han abordado ya algunos de los temas polémicos del

proyecto, como es el de la exclusión de los funcionarios del articulado.

Tanto los grupos socialistas como el comunista Intentaron a través de sus enmiendas eme el texto del

proyecto variara para que el colectivo de los funcionarlos se viera beneficiado por el proyecto, pero ni

unieron sus estrategias ni sus votos en todos los casos. Sólo el grupo comunista votó con los socialistas al

presentar éstos su enmienda, aunque es*e grupo se había abstenido anteriormente cuando la enmienda

comunista. Pretendían los socialistas que los funcionarios, aunque quedaran supeditados a lo que diga el

Estatuto de la Función Pública, se vieran favorecidos por lo que establece el proyecto respecto a los

derechos de representación, negociación y de conflictos colectivos. Perdieron por un solo voto de

diferencia.

Los comunistas, en cambio, admitían el articulado del proyecto —que excluye a los funcionarios— pero

se remitían, sin embargo, a una disposición adicional a la que los comunistas piensan enmendar en el

sentido de prefigurar el futuro Estatuto de la Punción Pública, eme «no podrá contener condiciones

Inferiores a las contempladas» en el Estatuto. Los socialistas dijeron no entender la propuesta y se

abstuvieron, uniéndose sólo a los comunistas el grupo andaiucista.

Otro de los caballos de batalla de la oposición, que se arrastró a lo largo del dictamen de la primera

sesión, fue la regulación de los trabajos de las empleadas de hogar. El grupo comunista intentó Incluir su

regulación desde el principio del articulado, lo que obtuvo la abstención de los socialistas. Camacho les

recriminó entonces que «¿cómo vais a explicar a las trabajadoras del servicio doméstico vuestra actitud?»

Tiempo tuvieron los socialistas de contestar.

«COMO EXPLICAR...:».—Al filo del artículo primero este grupo propuso una enmienda para un artículo

1 bis, en el que se decía que una ley regulará la situación laboral de las empleadas de hogar, penados en

instituciones penitenciarias, deportistas profesionales, artistas en espectáculos, personal civil no

funcionario al servicio de establecimientos militares y demás trabajadores que fueran declarados con

relación laboral especial.

La enmienda fue considerada con UCD, cuyo portavoz, Pérez Millares, propuso una enmienda de

aproximación, en la que se cambiaba el carácter legal por el que se regulaba la situación de estos

colectivos por un plazo de dieciocho meses, al Gobierno para que así lo haga, excluyendo expresamente

al personal civil no funcionarlo adscrito a establecimientos militares. Los socialistas estuvieron de

acuerdo en que se presentara tal enmienda de aproximación, aunque luego votaron en contra y pidieron a

la Comisión que se pronunciara por la que ellos habían propuesto.

El resultado fue la aprobación de la enmienda centrista, la derrota de la socialista a la irritación del

portavoz centrista: «Tomamos nota de la actitud socialista, en adelante sólo propondremos enmiendas de

aproximación si se nos asegura que se votará a favor.» Fue el momento en que los socialistas

aprovecharon para devolver la pelota al portavoz comunista: «¿Cómo vais a explicar a los penados,

deportistas, artistas, personal civil, etc., e] no haberlos tenido en cuenta en vuestras enmiendas?»

ENMIENDAS POR DUPLICADO.-—Pero el punto más indicativo de las relaciones entre los dos grupos

mayoritarlos de cara a este proyecto, al margen de la nota ya apuntada sobre la marginación comunista,

vendría más tarde con motivo de la discusión de los derechos laborales en el artículo 3. (Con anterioridad

y con motivo del artículo anterior sobre regulación de las relaciones laborales, el grupo centrista había

apoyado enmiendas técnicas de socialistas, minoría catalana y grupo andaiucista y Coalición Democrática

—que casi siempre votó con UCD—.)

La Mesa de la Comisión había decidido que las enmiendas que cambiaban títulos enteros o modificaban

estructuralmente el proyecto fueran debatidas al final de todo el articulado. Cuando se llegó al artículo

tres, los socialistas argumentaron que se debía dejar para el final, puesto que éste, más los artículos 4 y

15-1, formaban parte de lo que ellos pensaban enmendar para constituir un nuevo titulo preliminar, con lo

que ellos entienden que debe ser el texto del Estatuto.

Los centristas, que aseguraron no tener una predisposición muy contraria a esta modificación, pidieron,

sin embargo, el debate de los artículos, lo que fue nuevamente rechazado por el grupo socialista. Tras una

larga interrupción, la Mesa decidió que se debatiría el articulado sin prejuzgar su colocación. Defendieron

entonces sus enmiendas los socialistas que fueron rechazadas, lo que motivó que el portavoz socialista,

Vida Soria, anunciaba que defenderían sus propuestas en el Pleno. Se entró entonces en los apartados del

articulado, y el grupo socialista anuncio que propondría el contenido de las enmiendas, punto por punto,

comparándolo con los puntos concretos del articulado, por considerar que la votación global, qu« Jes

había sido adversa, no había prejuzgado su contenido, ya que así decían haberlo anunciado.

La Mesa, tras numerosas vacilaciones, estuvo de acuerdo en proceder de esta forma, y el portavoz

centrista protestó por esta forma de proceder—«asi vamos a contemplar cada enmienda dos veces, y no lo

vamos a tolerar en adelante»—, y anunció que se opondría a todas las propuestas socialistas en este

apartado sin entrar en el fondo de la cuestión por el procedimiento que calificó de «triquiñuela no

malintencionada». Sin embargo, al final de la sesión dio a entender que esta actitud no prejuzga lo que

pueda suceder más adelante —«no vamos a sancionarlas d» por vida»— con estas mismas enmiendas. De

esta forma se aprobó el artículo tercero, punto por punto —tres son los apartados y 12 les desgloses— sin

admitir la Comisión ninguna enmienda socialista y sí varias de otros grupos, excluido el comunista. Así

se definen como propios d« los trabajadores los derechos al trabajo, sindicación, negociación colectiva,

conflicto colectivo, huelga, reunión, participación, promoción y formación profesional, no discriminación

por sexo, edad, ideología, etc., intimidad, integridad y dignidad, seguridad e higiene^, remuneración

pactada y a la percepción puntual de esta remuneración. La discusión del proyecto está siendo sumamente

trabajosa, no sólo por los malos entendimientos entre loa grupos, especialmente los socialistas y loa

centristas, a la hora de aproximar sus posiciones —parece que se reservarán en última instancia para el

Pleno—, sino porque el trabajo que no hizo la Ponencia, al abstenerse de entrar en el fondo de loa temas y

de emitir un verdadero informe, lo tiene que realizar ahora la Comisión, ordenando previamente las

distintas propuestas que surgen en su seno. — Luís PEDRO.

 

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